6 dic. 2007

Una entrevista a David Bronstein.


La Revista Chess Life Magazine de Diciembre de 2007 publica un artículo del MI Anthony Saidy basado en una inédita entrevista que le hizo al GM David Ioanovich Bronstein en 1992. A pesar de que para entonces la Unión Soviética ya había desaparecido el genio ucraniano del ajedrez pidió no fuese publicada hasta que él diera la señal al MI Saidy, ya que la mano larga de la KGB funcionó muchos años después de la desaparición de la URSS.
El artículo es sumamente interesante y revelador, además de expresar una serie de conceptos que serán muy inspiradores para jugadores y organizadores.
Aunque la entrevista se hizo hace 15 años, tuvo Saidy que esperar a la muerte de Bronstein, ya que, aparentemente, nunca dio la señal convenida.
Entre las reflexiones que despierta la entrevista en relación a los hechos actuales, se cuestiona la razón de los torneos internacionales de “élite” que son los chupa fondos del ajedrez actual. Bronstein decía que lo que ganaron Karpov y Kasparov en sus matches era consecuencia del trabajo acumulado de generaciones y no merecían que se les hubiera puesto en sus bolsillos. Opinaba sobre la mala distribución del dinero del ajedrez. Organizadores, seudo mecenas y politiqueros se llevan la tajada grande, dan otra menor a las “super estrellas” y al ajedrez y a sus verdaderas organizaciones civiles, clubes, institutos, etc; nada. Las personas realmente valiosas del medio del ajedrez son puestas a un lado al momento de la repartición de los botines. Los vividores y sus estrellas ya corruptas se reparten el pastel y a causa de esta mala retribución, las fuentes de los fondos se secan y son efímeras, pues no dejan un valor social tras los eventos de circo de oropel, realizados para impresionar a los villamelones, que no saben distinguir entre el ajedrez magistral y una escenificación para concretar un arreglo monetario.
En la entrevista se tocaron los temas clásicos relacionados con Bronstein y su match con Botvinnik, los problemas de su padre con la KGB, Stalin, etc.
Por supuesto que para muchos estaba claro que el mejor jugador de esos años de 1951 a 1953 era Bronstein y que mucho influyó el temor de salir del bajo perfil y que el padre de Bronstein, Johan, volviera a ser un reo de conciencia en los gulags. De alguna forma pesaba el que compartieran el apellido Bronstein con el principal rival de Stalin, León Trosky (Leo Davidovich Bronstein).
El artículo tiene mucho material para reflexionar, sobre creatividad y honradez, lo difícil y lo bueno que era para un ajedrecista con talento vivir en la URSS, la convivencia del ajedrez y la política.
Bronstein se define a si mismo como el único gran campeón de ajedrez que dedicó su vida a jugar con calidad el ajedrez. No le interesaban los puntos, le interesaba la calidad. Si bien no acepta el título “La alegría de la Invención”
que puso al capítulo sobre él que pusieron en el libro de Saidy, “La Batalla de las Ideas en Ajedrez”; ya que dice que no podía jugar de otra forma y no era la intención el de crear, sino simplemente jugar con calidad; Bronstein estaba consciente de su papel en la historia. “Cuando un muchacho maneja a gran velocidad el carro que le prestó su padre, no piensa en el diseñador y en todos los que contribuyeron con su trabajo e ingenio a que ese automóvil funcionara bien. Así le pasa a los grandes maestros modernos, que tratan de ignorar la gran deuda que tienen con sus predecesores.”