30 jun. 2015

El Talento en Ajedrez, el querer saber si un niño tiene futuro en el deporte ciencia y el efecto Pigmalión.





Cuando se habla de la importancia de los diagnósticos y evaluaciones, se puede uno enredar en la mal llamada búsqueda de talentos.
Recuerdo las pláticas con un excompañero del preuniversitario que recién habían nombrado en CONADE director de búsqueda de talentos del deporte, y nuestros debates sobre la validez de los métodos de búsqueda de talentos. Las historias de cómo a Albert Einstein lo habían reprobado en matemáticas, de cómo muchos artistas como Van Gogh y a escritores como García Lorca o Gutierrez Nájera los habían rechazado en las escuelas de arte en que habían pretendido ingresar y pasamos a las decenas de grandes maestros soviéticos que los habían evaluado como “sin talento especial” cuando los sistemas de “búsqueda de talentos” vigentes en su época eran aplicados para otorgar becas o designarles entrenadores especiales en la URSS ajedrecística de la era staliniana.
Le leí documentos como el escrito que el maestro Alexandr Koblentz había enviado al consejo superior de la Federación de Ajedrez de la URSS al contestar un cuestionario, enviado al mismo tiempo a decenas de entrenadores de alto nivel de la URSS, sobre como seleccionaba a sus alumnos especiales, en que demostraba la inutilidad de la búsqueda de talentos, pero que al mismo tiempo defendía el sistema de evaluación para designar entrenadores especiales.
Koblentz decía que esos sistemas de evaluación de talentos partía de bases falsas sobre que era el talento. Decía que el talento, visto como “don innato” era una aberración racista, que podía discriminar a las minorías étnicas soviéticas respecto a la población étnicamente rusa caucásica. Que los exámenes estaban hechos de tal manera que beneficiaban a niños que vivían en entornos urbanos, con hábitos rusos y un ambiente familiar con padres de formación marxista y que no había estadísticas suficientes que valoraran los resultados de los exámenes. ¿Cómo miden el amor al ajedrez, la vocación? Preguntaba insistentemente, agregando ¿y como cuidar a los niños de la mala influencia de los padres que quieren imponerles o quitarles su afición al ajedrez? ¿cómo cuidar que el ajedrez fluya naturalmente?
Contrario a la imposición del ajedrez como materia obligatoria en las escuelas y a la tesis que de la cantidad deviene la calidad, Koblentz en su escuela tenía mayor proporción de maestros de alto nivel estudiando en su club que cualquiera otra ciudad de la URSS. También decía de lugares como Islandia, donde de 200 mil habitantes tenían 5 grandes maestros (hubo unos años en que de 250 mil tenían 14 grandes maestros, una proporción superior varias veces a la de cualquier país. Incluso en China, con todos sus grandes éxitos, la proporción de grandes maestros es como de 1 por 10 millones de habitantes y en Rusia como de 1 por 1 millón. En México es como de 1 por 20 millones).
La importancia de las evaluaciones y diagnósticos, afirmaba, era que daban indicaciones a los entrenadores de cómo preparar a los alumnos, e incluso daban orientación a que tipo de entrenador convenía designar a determinados alumnos, para favorecer el efecto “Pigmalión”.
Ya que mucho del desarrollo de un jugador de ajedrez depende de la influencia del entrenador, hay que considerar el efecto Pigmalión, que refiere a que un alumno llega hasta donde el entrenador crea poder hacerlo llegar y sepa transmitir a su pupilo su fe en el futuro deportivo del entrenado. La leyenda de Pigmalión, que en su versión moderna conocimos a través de la obra de Bernard Shaw del mismo nombre y en la comedia musical de “MI bella dama”, habla de un  profesor que cree que puede hacer de cualquier vendedora de flores una dama de tipo aristocrático y de gran cultura y que ni el mas docto especialista podría determinar su origen humilde.
El caso es que todo entrenador o profesor que se respete debiera tener la convicción que Koblentz tenía: cualquier niño puede llegar a la máxima altura en una disciplina y no depende de algo de su nacimiento o su raza, de factores innatos, depende de su educación, formación y su elaboración como ser humano que le proporcione su entorno y sus maestros.
Se debe medir, si, todo medirlo, para conocernos mejor y utilizar los mejores métodos para superarnos, no para utilizar dichas mediciones como tamiz, como filtros para decidir a quien apoyar o no.
Las mediciones intentan ser objetivas, poner con justicia a cada quien en una ubicación, pero eso es muy difícil, es como comparar la justicia con el derecho, es como juzgar con la idea de que dos más dos es cuatro, cuando pueden darse casos de que no lo sean. ¿Lo “cuántico” entonces donde queda?
Uno llega a lo objetivo por lo subjetivo y creo que finalmente debe regresar a lo subjetivo.
Como usamos una parte mínima del cerebro, al “medir” a un alumno, medimos un porcentaje mínimo de lo que es él realmente. Por ahí puede surgir un 0.001% que cambiará todo y de repente el alumno da un salto enorme de calidad. Al entrenador no le queda otra entonces que otear tratando de localizar el “disparador”, la acción, la idea, la palabra, que sea el gatillo que haga que ese 0.001% aparezca y de repente aumenten 100 puntos de rating.
El avance en ajedrez no es como sobre ruedas redondas, sino como ruedas cuadradas, va de avance a sentón y de sentón a avance, no es un rodar constante y uniforme, es de golpe en golpe, como con “disparadores”.
El instructor debe tener la fe de Pigmalión y ser consciente de su gran responsabilidad, pues mucho del éxito del alumno le corresponde, pero el que llegará a maestro es su pupilo y no él, no debe apropiarse del éxito. Dan risa esos entrenadores que se fotografían con sus alumnos que ganaron un trofeo, y ponen algo así como “Mi alumno y yo”. Todos los jugadores tienen muchos maestros, como el éxito tiene muchos padres. Nadie es dueño de nadie, ni siquiera los padres son dueños de sus hijos. El instructor o entrenador debe saber que es responsable, pero no tiene derecho a otro premio que el gusto de saberse cooperante en que una persona vea realizado su amor.

29 jun. 2015

El Ajedrez, certificados y el fallecimiento de un secretario de Gobernación.


Hace algunos días se terminaron las investigaciones sobre un avión que se estrelló en la Ciudad de México donde viajaban varios altos funcionarios del gobierno del Presidente Felipe Calderón. Entre ellos viajaba el secretario de Gobernación, Lic. Muriño,  además del responsable de la lucha contra el crimen organizado.

Las causas básicas fueron que el avión jet de pocas plazas entró en una turbulencia causada por un avión mucho mayor, Boeing 767-300,  que estaba a menor distancia de lo prudente, lo que se adjudicaba a otra causa: la poca capacitación de los pilotos para manejar específicamente el modelo de avión que piloteaban para el gobierno.

Los pilotos con tal de obtener el empleo de importancia que era el pilotear un avión que transportaba altos funcionarios gubernamentales, adquirieron de alguna forma certificados apócrifos de escuelas de aviación. Poseían una preparación mediana, pero insuficiente para reaccionar a un problema tan inesperado como grave de turbulencias especiales causadas por un avión mucho mayor, con distancia poco definida y con un clima calmo que no despejó las turbulencias en la manera habitual. Se enfrentaron a una situación poco usual con una limitada experiencia. El decir que estaban capacitados para manejar el avión, sin estarlo completamente, les costó la vida a ellos, a los pasajeros y a nueve personas que transitaban por las calles y a las que, inesperadamente, les cayó un avión encima.

Según las normas que se exigían para dar las certificaciones se incluía entrenamiento suficiente para reaccionar ante ese tipo de emergencias. Los peritos que examinaron las evidencias dudaban de ello, pero además las escuelas decían que esas certificaciones no estaban emitidas legalmente. Los que contrataron a los pilotos tampoco tenían el nivel de conocimiento necesario para juzgar si las certificaciones eran reales, o de serlo, validas para lo que se requería en el empleo. Incapacidades y corrupción se fueron uniendo para que el avión finalmente cayera y se perdieran muchas vidas.

En todos los niveles de la educación y la capacitación puede suceder algo similar. No se cuidan mucho las normas para certificar si una persona está capacitada para tal o cual función, y también se descuida la manera en que se establecen y vigilan esas normas. El círculo vicioso hace que una persona desempeñe una labor de manera inadecuada, la mayoría de veces sin saberlo, y sin que mida el alcance del posible daño hasta que sucede algo especial y aparece el error que hubiera podido evitarse con entrenamiento.

Es común que un jugador participe en un torneo sin suficiente preparación, surgen los errores, de ahí las derrotas, las frustraciones y el jugador se lamenta de algo que debiera esperar que sucediera. Su fracaso tuvo un vicio de origen y como la causa de la causa es la causa de lo causado, debiera ir mucho muy atrás de la partida jugada en que se cometió el error.

Tal vez el error de un instructor de un niño, puede originar el que diez años más tarde aquel entonces niño, hoy un joven, vea frenado su progreso en ajedrez y parece que la situación es inexplicable.

El deseo de obtener un empleo a veces es terreno propicio para que una persona busque una certificación que le facilite obtenerlo, y ya que estas abundan de diversos tipos y calidades, a veces se siente respaldada la persona. Como luego hay ignorancia entre el que presenta la certificación y el contratador que la examina, se cierra el círculo del mal desempeño y los dañados serán los usuarios de los servicios del contratado.

Se supone que en los casos de los empleos como los de piloto aviador, las normas han sido establecidas con mucho cuidado dado que los errores finales causarían perdidas de vidas.

Pero en los casos de jugadores de ajedrez, en que, aparentemente, los daños son menores, la laxitud campea y pocos, muy pocos se preocupan. Pero siempre hay consecuencias.

El error estará, posiblemente, en los que emiten las certificaciones, en los que crean una demanda por certificaciones de poca calidad y la ignorancia de los contratadores. Estos últimos por lo general tendrían la disculpa de ser ajenos al mundo del ajedrez, pero emisores y receptores de certificaciones debiera suponerse que si están en el medio ajedrecístico. ¿Y las autoridades?...

24 jun. 2015

Gens una sumus y la familiaridad acrítica en ajedrez.


Es triste tener que admitirlo, pero la comunidad ajedrecística mexicana no se ha caracterizado por su solidaridad y, mucho menos, por su unión ante tareas comunes. Otros grupos o gremios incluso han sacado ventaja de esta debilidad. Por eso en muchas ocasiones cuando la sociedad en general reconoce la necesidad de promover el ajedrez, no son precisamente los ajedrecistas los que toman la batuta en estas oportunidades, sino personas relativamente poco relacionadas con la práctica del ajedrez en si, pero con más visión práctica que no se ha deformado por encerrarse en un mundo de 64 casillas blancas y negras.

Solo una muy pequeña proporción de los que juegan ajedrez, uno entre cien mil personas, logran adquirir un título internacional como jugador, y uno supondría que de alguna forma son la punta de la pirámide de la afición al ajedrez. Si a eso añadimos que solo un puñado pueden decir que han ganado un evento internacional, pensaría que se le tendría alguna consideración en el medio. En otros deportes, aun los menos populares que el ajedrez, se le daría importancia mayor a sus problemas humanos que lo que se ha dado al campeón panamericano Flores Guerrero. Si además agregamos la muy probable posibilidad de que haya sido victima de una injusticia, uno cabría esperar que solidariamente la comunidad de ajedrecistas mexicanos daría un fuerte apoyo moral y un apoyo solidario económico mínimo para tratar de que su situación tuviera el menor daño posible.

Pero parece que la familia se encuentra sola ante el problema y que ni asociaciones de padres o de jugadores de ajedrez han mostrado capacidad de reacción ante el problema. Fundaciones, asociaciones e incluso líderes de opinión del ajedrez han mostrado poca visión política, porque si bien la comunidad no se ha mostrado solidaria monetariamente hablando, si han puesto atención, un poco pasiva a la situación y seguramente harán sus conclusiones respecto a quienes realmente se interesan por los ajedrecistas y podrán diferenciarlos de los que simplemente pretenden aprovecharse de los ajedrecistas para alimentar o sus egos o sus bolsillos.

Muchos ajedrecistas somos poco cuidadosos para la economía, pero pisar una tecla o compartir una foto de facebook está casi al alcance de todos, y en este mundo reciente de las redes sociales no sabemos todavía el efecto positivo que se pueda lograr. El caso es que todos podemos hacer algo, por poco poderosos, por muy pobres o por muy poco ingeniosos que seamos, habrá algo que podamos hacer.

Lo peor del caso es que no es el único ajedrecista en problemas, hay otro, curiosamente con el mismo apellido Guerrero que sufre por injusticia, o al menos cabe una gran duda de que haya recibido un juicio justo, y al cabo de dos años se observa poca atención a su caso. Eso me recuerda aquellas frases que decían: “Vinieron por los judíos y no alzamos la voz, luego vinieron por los comunistas y no alzamos la voz, vinieron por los enfermos, y no alzamos la voz, vinieron por los que protestaban un poco y no alzamos la voz, cuando vinieron por nosotros, no quedo nadie para alzar la voz”

La familiaridad acrítica es acostumbrarse a lo malo, a lo injusto y de tanto verlo, llega un momento en que ya no lo notamos, lo sentimos tan común, que ya parece normal. Se llega a ser pasivo, tan indiferente, que ya no somos humanos, ni animales, ni vegetales, simples piedras que de tan poco útiles, que solo afean el paisaje.

16 jun. 2015

Antes de una partida de ajedrez de Torneo, ¿Qué hacer?




Una pregunta frecuente que me hacen entrenadores y padres de niños ajedrecistas, e inclusive fuertes jugadores adultos que preparo para un torneo, es ¿Qué se debe hacer antes de una partida de torneo? ¿Si es de una partida diaria y que si son dos partidas diarias? ¿O varias rápidas en un día? ¿Qué es lo mejor técnica y sicológicamente hablando?
Anteriormente mencione un manualito que el GM Vladimir Andreyevich Makogonov a finales de los años 1930s y usaban los jugadores de Azerbaiyán. Afortunadamente el manualito estaba en las dos versiones, en ruso y azerí, así que se podía traducir al español.
Consistía el manual en una serie de recomendaciones y de algunas ideasque se debían recordar antes de jugar cada partida.
Ya que se había decidido que esquema de aperturas se iba a utilizar, a partir de un catalogo de 22 esquemas, se examinaban visualmente los diagramas con cada patrón que se presentaba, con la posición ideal de piezas y los planes para cada pieza y peón propios, y la posición ideal de las piezas y peones del oponente. Luego diagramas con relaciones de esquemas de blancas y negras, y su posible consecuencia de conflicto. A cada esquema de los 22, había unos 10 diagramas de patrón, con la recomendación de ver con cuidado los diagramas de acuerdo al esquema seleccionado. En pocas palabras ver esos diez diagramas.
Luego, para calentar motores, resolver 5 posiciones tácticas y finalmente algunas recomendaciones sicológicas, técnicas de relajación con respiración y visualización de triunfo en la mente.
Para  Vladimir Andreyevich, era muy importante que antes de cada partida de torneo leyeran las hojas de recomendaciones, de “verbalizaciones de actitud, y para que tuvieran presente sus  consejos,  cuando no los podía acompañar ya sea por razones de salud,  u otras razón, quería acompañarlos, de algún modo. Era difícil hablarles por teléfono, pero les pedía leyeran sus cartas. Ahora con el internet y el mp3 es fácil comunicarse con los pupilos.
En conferencias que dieron Alekhine, Capablanca  y Nimzovich sobre temas similares, sobre lo que hacer antes de una partida de torneo y como abordar las partidas, mezclados con algunas pláticas motivacionales, estaban claros procedimientos similares a los de Makogonov para partidas de torneo, pero para otro tipo de eventos rápidos o de blitz, o de torneo pero con varias partidas al día, pueden cambiar las versiones de las recomendaciones y hubo de ajustar el manual de recomendaciones de Makogonov.
En su libro segundo de Amigos y Colegas del MI Mark I. Dvoretsky, hay un capítulo muy interesante e importante sobre la labor de entrenador y ahí Mark Israelovich hace un desglose de diferentes acciones que debe realizar un entrenador antes, durante y después de una competencia de su pupilo.
El Maestro de ajedrez y sicólogo Lizenko también publicó un capítulo extenso en su libro de Sicología en Ajedrez; coincidiendo en mucho con las recomendaciones de Makogonov, el entrenador emérito que creo la escuela azerí durante el período de existencia de la URSS.
Estoy terminando una nueva versión en audio del manualito para sugerir ponerlo en un lector de mp3 y escucharlo antes de cada partida. Se los proporcionaré a mis alumnos. Si alguien que no esté inscrito se interesa, puede escribirme a chesscom@hotmail y por un módico precio, dependiendo cuantos me lo soliciten, se los envío.
Indispensable para el desarrollo de un ajedrecista es llevar una agenda y en ella deben señalarse las tareas hechas en la preparación inmediatamente anterior a la partida.
Mientras más joven y menos experimentado sea un jugador, más le hace falta tratar de hacer un plan de estudios y de entrenamiento, así como el trabajo previo a la partida.
La preparación emocional antes de la partida es sumamente importante, incluso lo es antes de un entrenamiento. Los seres humanos no somos seres racionales nada más, sino más bien  somos seres primero que nada emocionales y luego racionales. De hecho, como la neuroeducación lo ha demostrado, la emoción juega un papel fundamental en el aprendizaje y aún más a la hora de poner en acción lo que sabemos en una competencia tan directa como es el ajedrez.
Los Grandes Maestros Carlos Torre Repetto y Marcel Sisniega Campbell para poner en acción el motor de su cerebro, seguían rituales muy similares para motivarse y poner su emoción a trabajar para poder jugar partidas de gran calidad.
Cuando Marcel y yo estudiábamos las partidas de Torre llegamos a la conclusión que su método de analizar partidas era muy extenuante y exigía por ello emplearse mucho emocionalmente, “despertar al máximo nuestro sentimiento de amor por el ajedrez”
Pretendíamos crear un método para el control de la emoción, no para adormecerla, como sugerían algunos sicólogos como el Gran Maestro Reuben Fine, sino para elevarla y potenciarla, como lo veíamos en el Gran Maestro Robert J. Fischer.
Pero para esos años de 1985 a 1988, poco se sabía de cómo emprender la tarea. Formalmente se dice que la neuroeducación, como propuesta pedagógica nace en 1988, pero los Maestros de la Escuela de Riga venían practicando técnicas similares desde la primera década del siglo XX y para cuando Letonia era parte de la URSS, allá por 1948, ya se practicaba formalmente en su escuela de ajedrez.
Pero creo que el entrenador que mejor manejaba técnicas similares a la neuroeducación estaba muy al sur y muy lejos de Riga, estaba en Bakú, Vladimir A. Makogonov.
Sus alumnos, el GM Bagirov y el maestro Chepukaitis, así como varios entrenadores azerís de etnia armenia, y otros como Magerramov, en sus artículos han ido exponiendo los métodos de Makogonov un poco más allá del manual de los años 30s. Pero en Asia había que tomar en cuenta al GM Rashid Ziatdinov.
Ziatdinov no solo fue el primero en publicar un compendio con las famosas 300 posiciones de la leyenda soviética de ajedrez que habla que aprendiendo 300 posiciones se tiene todo lo importante del conocimiento práctico para el desempeño máximo en ajedrez, sino tiene desarrollada la técnica de las historias que emocionalmente despiertan a la mente a resolver conflictos y tomar decisiones. Las conferencias y los escritos de Ziatdinov son una manera de optimizar el aprendizaje empleando las emociones.

La neuroeducación a la manera occidental podrá parecer una propuesta relativamente joven, de no más de 30 años de planteada, pero fue usada en la URSS desde hace unos 80 años, con otros nombres quizás, pero ya sancionada con miles de casos y seguimientos bien medidos y controlados. Aprender con cerebro, dicen los slogans, pero hubiese quedado mejor “Aprender con corazón”. Se aprende mejor lo que se ama.
Al fin y al cabo, el objeto de la vida es amar.
Por eso, para enseñar ajedrez se necesitan los profesores que amen al ajedrez. Si se ama al ajedrez, se le practica. Se juega cada vez que se puede, se analizan partidas, se escudriñan ideas, se hace ajedrez, se piensa en ajedrez y se hace del ajedrez una manera de actuar y de vivir. Se es ajedrecista.

11 jun. 2015

Manual para los Viene, Viene de Ajedrez.





En México un “Viene, Viene” son personas que guían a un automovilista para que estacione su vehículo en una calle.
Generalmente cuidan el auto para que no lo desvalijen, apartan lugares de estacionamiento y viven de las propinas que les dan los “usuarios” de sus servicios.
A veces, cuando uno busca donde aparcar, el viene, viene es un personaje entre necesario, agradable y desagradable. El caso es que proliferan.
En ajedrez un “viene, viene” es un personaje que promueve y da clases de ajedrez para principiantes, si tiene buenas relaciones, podrá ser instructor en alguna escuela o club, o es un líder entre estudiantes de una escuela.
Hay muchos muy valiosos y hay otros que simplemente han encontrado en el ajedrez una manera de luchar ante el desempleo.
Conforme aumenta la demanda general por clases de ajedrez para niños, en países como México en que no pasan de 5 mil los jugadores de ajedrez habituales y hay más de 100 mil escuelas, obviamente si cada jugador formal de ajedrez diera clases, no se podría satisfacer la demanda.
Entonces se habilitan por si solos, o con algunos contactos, miles de “viene, viene” que tienen algún conocimiento superficial de ajedrez, lo suficiente para dar clases o, en el peor de los casos, fingir que da clases de ajedrez.
Si nos vamos a estadísticas, de unos 100 instructores laborando en ajedrez en Ciudad de México, 75 podrían ser considerados “viene, viene”, o sea un 75%. Es posible que en otras ciudades en donde haya menos jugadores de ajedrez formales el porcentaje sea mucho mayor.
El caso es que se necesitan muchos “viene, viene”, ya que al analizar la historia personal de muchos de los mejores ajedrecistas mexicanos, un gran porcentaje, muy arriba del 80%, fueron iniciados en el ajedrez por un “viene, viene”.
Supongamos que si tuviéramos miles de “viene, viene” acercaríamos al ajedrez a decenas de miles, así en lugar de una federación con 5 mil ajedrecistas mas o menos habituales tendríamos una de al menos 50 mil, lo que significa el 1000% mas de recursos, más de interés por el ajedrez.
Entonces hay que hacer dos cosas, reclutar más “viene, viene” y darles herramientas para que puedan hacer su trabajo mejor y con condiciones más agradables.
Ahora varias organizaciones han convocado a aspirantes a “viene, viene” del ajedrez pero con esquemas que si bien facilitan su inicial contratación, les dan pocas armas para su labor, lo que ha tenido como consecuencia poca estabilidad en el empleo, son despedidos por falta de competencia, y hacer de su labor algo desagradable, pues les es difícil y poco a poco los desanima.
Hay verdaderas historias de sufrimiento cuando un “viene, viene” se enfrenta a un grupo de niños muy inquietos y al no tener programas de clase, planes para el manejo del aula, se sienten desbordados e infelices.
Hace algunos años hice una Guía de Ajedrez para padres e instructores que muchos “viene, viene” me elogiaron mucho y expresaban que les sirvió mucho para su labor y para pasar de “viene, viene” a instructores de ajedrez más o menos formales.
La Guía la adquirieron 230 personas, lo que me pareció satisfactorio.
Como habían pasado algunos años, me puse a actualizarla y volverla a ofertar. Pero como en muchos países varios especialistas han enfrentado el problema de capacitar a los “viene, viene”, se han realizado seminarios para instructores de todo tipo y recientemente recibí los textos y videos de un seminario para instructores de principiantes que me pareció, con algunos ajustes y algunos cambios, pues es un seminario de Rusia y hay algunas cosas que dominan ya los “viene, viene” rusos que aquí no, puede producirse un buen manual de “viene, viene”.
Allá los llaman trabajadores voluntarios de ajedrez y son, por lo general, aspirantes a entrar en el sistema de instructores escolares de Rusia, que incluye ahora unos 30 mil instructores.
Los “viene, viene”, o voluntarios aspirantes a instructores los calculan en 250 mil, de los que esperan sacar unos 25 mil instructores.
Muchos de esos 250 mil son personas ya muy conocedoras de ajedrez, pues la mayoría son jugadores formales con más de 1800 de rating y un 30% tienen grado universitario y 40% tienen tiempo dando clases de ajedrez de manera voluntaria o alguna vez han trabajo de auxiliares de algún instructor ya calificado.
Todo el concepto, con números proporcionales, me pareció una buena alternativa para regularizar a los “viene, viene” y convertirlos en instructores formales en los países iberoamericanos.
Me preocupa una observación que hacen sicólogos rusos en los manuales para instructores a cargo de capacitar a los “Trabajadores voluntarios”.
Ahí dicen que un obstáculo para capacitar a los “viene, viene” de ajedrez es que no se han convertido antes en instructores por varias razones en las que hay que incluir poca voluntad para superarse, conformismo con su situación actual y porque ven demasiada empinada la cuesta para llegar a ser un instructor serio. Otra muy preocupante es que muchos parecen ser ignorantes del inmenso mundo que es el ajedrez “…y creen saberlo ya todo, por lo que no tienen interés en superarse”.
En China un programa de capacitación de “viene, viene” de ajedrez fue muy exitoso hace unos 5 años, y presumen de haber capacitado a 30 mil “viene, viene” hasta convertirlos en 30 mil instructores de calidad. Me parece un poco exagerado.
El caso es que me pongo a trabajar en mi Guía para “viene, viene”, que espero hacerlo como un manual de primeros auxilios para los que manejan clases de ajedrez, como el “Manual de los Jóvenes Castores” para ajedrez, como el de Hugo, Paco y Luis; los tres sobrinos del Pato Donald, que para todo sacaban su manual y les servía para resolver los problemas más diversos…

9 jun. 2015

La publicación de Ajedrez de la URSS que no se exportó tras el “problema” Fischer.




Entre las publicaciones periódicas muy importantes de ajedrez que no se exportaban fuera de la URSS estaba el Boletín del Club Central de la URSS. Muy pocos números llegaron a México de esta publicación tan relevante para el ajedrez soviético. Antes de la magia del Internet logré adquirir, en viajes propios o de amigos, como el GM Marcel Sisniega que me trajo una veintena de ejemplares, no más de 30 números. Ahora tengo prácticamente todos los publicados entre 1946 a 1992, poco más de 500,  y a veces creo que vale la pena hacer una antología, pues no desmerecía en calidad a las publicaciones que se permitía exportar como “Ajedrez en la URSS”, “El Boletín de Ajedrez”, “64”  y la Revista Ajedrez de Riga.
En las páginas del Boletín del Club Central de Ajedrez de la URSS aparecieron cientos de artículos notables, si bien su material principal eran las partidas comentadas y las partidas de rondas completas sin anotaciones. En las revistas mencionadas antes se conservaba una línea de especialidad y de temática.
Por ejemplo, la Revista “Ajedrez en la URSS” tenía crónicas de torneos, partidas ampliamente comentadas, una sección de historia del ajedrez en la URSS, con bastante propaganda proselitista, una sección con artículos de Grandes Maestros, por lo general extractos de libros que pronto se publicarían. Una sección de problemas y estudios. Director por mucho tiempo fue el GM Averbach, luego de que el GM Ragozin falleciera.
En el Boletín de Ajedrez, órgano de la Federación Soviética de Ajedrez, cada número presentaba tres estudios de aperturas como promedio, muy de vez en cuando artículos sobre finales o medio juego, y de 150 a 200 partidas sin comentar de los torneos más importantes del momento en el mundo. Antes del surgimiento del Informador en 1964, este Boletín era con el que se mantenían al día los maestros de todo nivel en lo que toca a las aperturas. Tuvo varios directores, pero Averbach estuvo siempre en el consejo.
En la Revista 64, al principio semanal y con tipo de papel periódico como los diarios de estanquillo,   y luego quincenal con portada y ya con forma de revista en tiempos de la URSS y después de 1992 en adelante, mensual; se publicaban crónicas de torneos, artículos de grandes maestros originales, secciones con ejercicios tácticos, secciones de preguntas de los lectores con respuestas de maestros. Dirigida inicialmente por el excampeón mundial Tigran Vartanovich Petrosian, sin duda el motor era el maestro Alexandr Roshal, el principal tutor del MI Mark Dvoretsky que era y es habitual colaborador.
La revista “Ajedrez”, aparecía en Letón y en ruso, inicialmente el director era el excampeón mundial Mikhail Tahl, luego por más de dos décadas la dirigió el GM Aivar Gipslis, ambos bajo la tutela del maestro Alexandr Koblentz y la colaboración frecuente de los maestros Gutman, Kliman y Zhuravlev, y muy de vez en cuando Vitolinsh.
Tenía una frecuencia de cada quince días primero, con tamaño a media carta, luego por los 80´s se convirtió en mensual y a tamaño carta. Tenía crónica de torneos importantes de la URSS y Letonia, una sección muy amplia de aperturas, una sección de escuela de ajedrez, sección de ejercicios tácticos y reseña de libros.
En lo que toca al Boletín del Club Central que prácticamente no se vendía por correo ni en la URSS, era del estilo inicial de “64”, o sea una impresión en papel periódico, como los diarios que se venden en quioscos, sin portada. Tuvo varios directores, uno de los más duraderos fue B.V. Shashin, pero el más notable fue Baturisnky, quien dirigió de manera férrea la Federación de Ajedrez de la URSS y fue presidente del club varios años. De 16 páginas, era la publicación más barata de ajedrez, unos 20 kopeks, o sea por allá de 1989, 30 centavos de dólar, unos 4 pesos mexicanos
Principalmente crónicas de torneos con partidas seleccionadas ampliamente comentadas y con muchas sin comentar, como un boletín de torneo, pues era eso en realidad, boletines completos de torneos jugados en la URSS o muy relevantes en el extranjero, generalmente solo los que eran eliminatorias para el campeonato mundial de la FIDE y las olimpíadas de ajedrez, o los campeonatos de Europa. De vez en cuando artículos de instrucción francamente muy buenos, por lo que vino la idea de hacer una antología.
Muchas novedades de aperturas y muchas innovaciones en metodología de entrenamiento o instrucción, fueron publicadas por primera vez en el Boletín del Club Central de Ajedrez de la URSS.