25/8/2014

La regla de Anteo, de la escuela de ajedrez de Leningrado y el GM Carlos Torre Repetto.




Después del Torneo Internacional de Moscú de 1925, en que el GM Carlos Torre demostró haber alcanzado la calidad para ser considerado uno de los cinco mejores jugadores del mundo a los 21 años de edad, fue invitado a viajar a la Ciudad de Leningrado, hoy San Petersburgo, su nombre original de fundación, a jugar un torneo de entrenamiento y a colaborar con algunos escritores de ajedrez. La invitación surgió debido a que el trabajo que realizó Torre en los Estados Unidos como principal redactor de comentarios de partidas del American Chess Bulletin despertó la admiración de los pedagogos del ajedrez que tenían la tarea de realizar los contenidos de enseñanza para el movimiento masivo de ajedrez que pretendía, y lo consiguieron, de llevar el ajedrez a decenas de millones de personas, y hacerlo de manera que se alcanzase un alto nivel de calidad general y no solo las grandes cantidades de jugadores.
De entre todos los jugadores extranjeros participantes al evento de Moscú y que fueron entrevistados y analizados por sicólogos de primer orden, Carlos Torre fue el que más llamo la atención de los analistas. Su juventud, pues era el benjamín de los extranjeros participantes, su alta capacidad intelectual demostrada, amplia cultura general y sus hábitos con que analizaba las partidas y que se veía en sus publicaciones en Estados Unidos, motivaron que, de entre todos los visitantes, las autoridades tenían interés en que Torre permaneciese en la Unión Soviética más tiempo que los demás invitados, prolongando su estancia mucho más de lo planeado.
Uno de los maestros de Leningrado que entrenaría con Torre, estaba destinado a ser el puntal de la enseñanza del ajedrez por las próximas dos décadas: Abram Yakovlevich Model, diez años mayor que Torre, y que fue el instructor inicial del GM Mikhail Botvinnik, excampeón mundial de ajedrez, considerado el patriarca del ajedrez soviético. Model fue el que más influyó en Botvinnik y entró a la fama como entrenador cuando su joven pupilo vence a Capablanca en unas simultaneas a los 14 años, y luego, diez años después comienza a ganar grandes torneos internacionales, hasta que 23 años después de derrotar a Capablanca, se convierte en campeón mundial de ajedrez, el primero soviético y que inicia una hegemonía que va de 1948 a 1972, y luego de 1975 a 2005.
Model se relaciona con Torre y se convierten en grandes amigos, y con Rokhlin, trabajan en varios textos, siendo el más famoso el de la autoría de Torre, “Como desarrollarse como Gran Maestro” o “El Desarrollo de la Habilidad en Ajedrez” que es como mejor se conoce. Inicialmente se pensaba hacer un volumen grande, pero finalmente fue un libro pequeño, puesto que Torre se vio hechizado por el nacimiento de esa gran nación que era la Unión Soviética en 1925, donde todo estaba por hacerse, y con sus dos nuevos amigos participó en talleres de preparación política y en visitas por otras ciudades de la Unión Soviética,
Model era estudioso de los clásicos griegos y al oir algunas ideas de Torre de cómo progresar en ajedrez y la importancia que le daba Torre a analizar las derrotas propias y las de sus contrincantes, bautizó el método como “La Regla de Anteo”. Ese personaje mítico, fundador supuestamente de Tanger, gigantesco hijo de Gea, la Tierra, cada vez que caía, su madre la alimentaba de nuevas fuerzas, y simboliza como uno aprende de las derrotas, de las caídas.
El análisis de las derrotas era para Torre una manera de alimentarse de nuevas fuerzas, como Anteo las recibía de Gea, por eso Model le puso a ese método el de Anteo, pero Model aclaraba en un artículo que Anteo fue derrotado por Heracles pues al estar cayendo Anteo, lo levantó en vilo y no lo dejó tocar el suelo, muriendo, abrazado con fuerza por el hijo de Zeus, el gigante Anteo de asfixia al no poder recibir la energía de su madre.
¿Cómo identificaba Model el que Torre dejase de jugar tras perder en Chicago 1926? Ya que Torre no fue vencido por técnica, sino por las malas obras de organizadores y jueces, o sea con medios extra ajedrecísticos, no había modo de retroalimentarse, pues contra las faltas morales, las reglas injustas, las leyes injustas, que como decía Thoreau, uno debe responder o con desobediencia civil, o con violencia revolucionaria, Torre, influenciado por su temporada pasada en la URSS en que vivió un proceso revolucionario en pleno inicio, seguramente protestó y en lugar de ser considerado con justicia fue reprimido con violencia y terminó siendo maltratado, ocasionándole daños diversos que tuvieron como secuela el que el GM Torre no pudiera explicar dos semanas de su vida, ausentes en su memoria y lo atribuyera a un desorden nervioso.
Como Anteo, no tocó la tierra, lo asfixiaron, y le ganaron fuera del ajedrez.
Aun así el método de Anteo es válido para avanzar en ajedrez, porque si bien no es perfecto contra situaciones anómalas, como ningún método puede serlo contra actos inmorales de organizadores o jueces, es útil en lo que se respecta a técnica.
En la creciente tendencia de dar importancia mas a los lugares y puntos logrados en torneos rápidos y sin trascendencia, la creatividad de las partidas y su nivel de calidad van siendo relegadas, pero aunque no basta jugar mejor que los demás para ganar un torneo, nuestro objetivo al entrenar o estudiar debe ser ese, aunque a menudo prevalezcan marrullerías o el conocer las sutilezas de las reglas para poner trampas al contrario en base a esas cambiantes reglas y sus pequeños detalles. Por eso la regla de Anteo, de estudiar las derrotas propias y ver partidas desde el punto de vista del derrotado, en lugar desde el ganador, sigue teniendo validez, como en los años 1925 y 1926 en que Torre la ponía en efecto, pudiendo decirse que ese enfoque fue innovador y ahora se sigue solo parcialmente, con las derrotas propias. Levantarse con más fuerzas, después de caer, alimentado por Gea, sigue siendo un alentador consejo en el camino a la superación en ajedrez.

Crónicas de hace más de un cuarto de siglo en el ajedrez mexicano.



Parte fundamental de una Federación moderna de ajedrez lo constituyen sus medios de comunicación con sus afiliados. Actualmente muchas federaciones mantienen un sitio en la super red de la Internet, pero en el ámbito latinoamericano la mayor parte de los ajedrecistas o no tienen acceso a esa red, o aún no tienen la costumbre de consultarla periódicamente. Por ello aún son imprescindibles las revistas de ajedrez. La Federación de ajedrez de México desde hace varios años ha desatendido esa necesidad y no deja de ser triste que pasen los años y no tengamos los ajedrecistas mexicanos tan importante medio de comunicación.
El sitio web es sumamente deficiente, pero también hay que considerar que no más de un 30% de mexicanos tienen fácil acceso al internet y que es de calcularse que muchos ajedrecistas que participan en los eventos o las actividades de la federación no consultan el internet frecuentemente y de ahí que un boletín impreso sigue siendo una necesidad.
Revolviendo algunos archivos me encontré el número 36 de la Revista “Ajedrez en México” publicada en 1988 y no pude resistir el extraer algunos apuntes interesantes aparecidos en sus páginas. En el archivo adjunto incluyo un artículo que publiqué sobre la Escandinava de una línea muy interesante, basado en dos artículos previos en ruso, uno del Shajmatny Listok de 1925 y el otro del “Ajedrez en la URSS” de 1987. Para dar actualidad al tema, añado unos análisis interesantes de la variante “Banker” de la Escandinava. Este archivo lo dedico especialmente al estimado amigo Manuel López Michelone, fervoroso seguidor de la Defensa Escandinava.
De otros apuntes extracto un artículo sobre actuaciones de algunos jugadores mexicanos en 1987. Observarán que los nombres que aparecen son de jugadores que actualmente siguen siendo de los mejores del país:
En el artículo se habla primero de que Puerto Rico era sede de varios torneos internacionales simultáneos del 6 al 22 de julio: La XXIV Olimpíada Universitaria, el Campeonato Panamericano de Cadetes y el Campeonato Mundial Infantil.
Reproduzco textualmente:
XXIV Olimpíada Universitaria. La escuadra mexicana integrada por MN Roberto Martín del Campo, Carlos Garméndez, Ernesto González, MN Guil Russek y el MF Ibrahim Martínez finalizaron en quinto lugar de un total de 11 participantes. Russek obtuvo medalla de plata por lograr el segundo mejor resultado en el tercer tablero.
Clasificación final: 1o. HOLANDA 31 puntos; 2o. ARGENTINA 30.5 puntos; 3o. COLOMBIA 29.5 puntos; 4o. PARAGUAY 27 puntos; 5o. MEXICO 24 puntos.
Campeonato Panamericano de Cadetes (menores de 16 años). Resultados finales: Varonil 1o. Pablo Zarnicki (ARG) 9 puntos; 2o. Roberto Watanabe (BRS) 9; 3o. Everardo Vázquez (MEX), Hebet Galarza (ECU) 6. Femenil 1o. Amelia Hernández (VEN)  6 puntos; 2o. Mónica González (ARG) 5.5; 3o. Yadira Hernández (MEX) 5; 4o. Melanie Powell (JAM) 5; 5o. Claudia Montenegro (BRS) 5.
Campeonato Mundial Infantil. Participaron en este torneo exclusivo para menores de 14 años, 37 ajedrecistas. Clasificación final: 1o. Miroslav Marovic (YUG) 9.5, 2o. Matthews Sadler (ING) 8.5; 3o. Renuad Eliet (FRA) 7; 4o. Andrés Rodríguez (URU) 6.5; 5o. Alberto Escobedo (MEX) 6.5.

Más abajo aparece otro apunte:
Sisniega en España. El Maestro Internacional Marcel Sisniega C. (con una norma de GM) se encuentra en el viejo mundo en busca del máximo título que otorga la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Marcel ha ido mejorando sus resultados en los torneos internacionales durante el último semestre, de los cuales reportamos los siguientes:
XIII ABIERTO INTERNACIONAL SITGES 1987.
Este evento se realizó del 17 al 26 de julio de 1987 y se jugó bajo el sistema suizo a 9 rondas, contó con la participación de 128 jugadores.
Resultados:
1o. MI Manuel Rivas (ESPAÑA) 7.5 puntos; 2o. MI Marcel Sisniega (MEXICO) 7 puntos; 3o. MI Miguel Illescas (ESPAÑA) 7; 4o. MF Rubén Casafus (ARGENTINA) 7; 5o. MN Román Bordell (ESPAÑA) 7; 6o. Pierre Moulin (BELGICA) 7.
ABIERTO INTERNACIONAL DE SEVILLA 1987.
Del 18 al 26 de noviembre de 1987 se efectuó este fuerte torneo internacional como parte de los eventos paralelos al campeonato del mundo que disputaron en esta ciudad los soviéticos Kasparov y Karpov. El MI Sisniega empató el sexto puesto al lograr 6.5 de nueve posibles.
Tabla de resultados: 1o. Y. Murey GM 2505 (ISR) 7.5; 2o. J.Hodgson MI 2510 (ING) 7; 3o. G. Sax GM 2565 (HUN) 7; 4o. Sokolov MI 2525 7; 5o. J.C. Talavera 2405 (ESP) 7; 6o. A. Martin MI 2375 (ING), G. Flear GM 2480 (ING), M.Hebden MI 2515 (ING),E.Gufeld GM 2485 (URSS); M.Taimanov GM 2480 (URSS), A. Adorjan GM 2540 (HUN), B. Carlier MF 2380 (HOL), M. Illescas MI 2520 (ESP); D. Komlejenovic MI 2440 (YUG); B. Lalic MI 2485 (YUG); M. Sisniega MI 2445 (MEX); M. Todorcevic MI 2475 (MON); B,Damljanovic MI 2500 (YUG); Z. Franco MI 2435 (PAR); F. Izeta MI 2350 (ESP); D.Doncevic MI 2400 (YUG) y C. Hoi MI 2365 (DIN) todos con 6.5 puntos.
SALAMANCA, ESPAÑA 1987.
Categoría 8, norma para GM 7 puntos.
1o. Rivas (ESP) 7 puntos de 9 posibles. 2o. O.Rodríguez (PERU) 6; 3o. Sunye (BRS) 6; 4o. J.L. Fernández (ESP) 5.5; 5o. M.Sisniega (MEX) 5; 6o. Z.Franco (PAR) 4.5; 7o. F.J. Sanz (ESP) 4.5; 8o. Hernando (ESP) 3; 9o. Sión (ESP) 3; 10o. Bernal(ESP) 0.5.

Interesante crónica ¿No es cierto?
También aparece un artículo por Roberto Martín del Campo sobre su participación en el Campeonato Mundial Juvenil realizado del 19 de julio al 3 de agosto de 1987, en la ciudad de Baguio, Filipinas. 52 ajedrecistas procedentes de 50 países participaron en el evento. Roberto ocupó el lugar 12 con 7.5 puntos de 13 posibles. El primer lugar lo ganó el entonces MI Anand de la India con 10 puntos de 13. Tenía entonces 2505 de Elo. En 2o. quedó el entonces MI Ivanchuk 2480 (URSS) con 9.5; siguió en 3o. MF Serper 2435 (URSS) con 9; 4o. MF Wolff 2370 (EUA) 9; 5o. Akopian (URSS) 8.5; 6o. GM Agdestein 2565 (NOR) 8; 7o. Piket 2450 (Holanda) 8o. MI Blatny 2435 (Checoeslovaquia).
Roberto superó en clasificación entre otros al MI Hellers 290 (Suecia); MI Norwood 2405 (ING), al GM I. Sokolov (YUG) y al MI Klinger (Austria).
Entre sus partidas destacan su victoria sobre Rechlis (ISR) 2450; su empate con I. Sokolov y con Serper.
Entre las otras crónicas esta la del Primer Carlos Torre in Memoriam realizado del 18 al 22 de diciembre de 1987. Primer lugar: Roberto Martin del Campo con 7 puntos de 8 posibles; 2o. Miguel Hurtado con 6.5; 3o. Gilberto Hernández con 6.5; y 4o. Jorge Vega G. con 6 puntos. Participaron 90 jugadores. Destacaba el niño de 13 años Luis Ancona de Yucatán.
El Campeonato Nacional por Equipos de 1987, también es reportado en esa revista, con el triunfo de la ENEP Acatlán UNAM con 24.5 puntos, adelante del CENAJE 87 con 22 puntos. El equipo de Acatlán era integrado por los Maestros FIDE Rafael Espinosa, Raúl Ocampo, Carlos Escondrillas, Roberto Navarro, Guillermo Marquet y Miguel Angel Castillo Castelan. Participaron 76 equipos y 456 ajedrecistas y se realizó en la Ciudad de México del 12 al 16 de septiembre de 1987.
¡Que tiempos aquellos¡
Esas crónicas ayudan a evaluar la situación del ajedrez mexicano y es fácil de ver que en 25 años se notaría un gran retroceso.
A partir de 2002 mas o menos, los organizadores buscaron el camino fácil de los torneos de ajedrez rápido, de un solo día de duración, lo que ha hecho que muchos jugadores, sin grandes aspiraciones de trascender internacionalmente, puedan jugar muchos torneos al año, pero que han perjudicado el desarrollo de muchos jóvenes que hubiesen aspirado a llegar a ser grandes maestros internacionales y que por falta de torneos “clásicos”, pues no llegan a jugar 30 partidas al año de ese tipo y si unas 75 de ajedrez rápido, no pueden avanzar en la calidad de su ajedrez y pronto rebasan las edades de máximo desarrollo internacional, entre los 15 y 25 años, y andan tristeando en el ajedrez nacional y cuando cumplen los 25 años se dan cuenta que no han llegado a los 2350 de rating mínimo que se supone hagan esperar algún día alcanzar el nivel de 2600 para considerarse GM.
Los organizadores de torneos rápidos son los principales enemigos de los jóvenes prometedores.
Hay organizadores que tratan de efectuar torneos FIDE de round robin, como el MI Gongora, que es el camino correcto para que jóvenes jugadores perfeccionen su ajedrez pero esfuerzos loables como ese no reciben apoyo ni de dirigentes ni de la afición, que prefieren el camino fácil del sub ajedrez, que así pierde su principal faceta, la de pensar, que hace que el ajedrez pueda ser instrumento educativo. En lugar de apoyarlo, recibe ataques de los organizadores de los torneos fast tracks.  ¡Dios, no los perdones, que si saben el mal que hacen!

19/8/2014

Pierda usted en ajedrez.




Decenas de libros tienen el título de “Gane usted en …Ajedrez” y generalmente son libros que el autor quería titular de otra manera, pero alguien de mercadotecnia decidió ponerle un título “gancho”, o simplemente es un libro sin mucha base para afirmar que se tienen recetas para ganar.
Después de décadas de jugar y “enseñar” o ayudar a entrenar, he llegado a la conclusión que la realidad es que los jugadores de ajedrez quieren perder.
El GM Carlos Torre Repetto cuando hablaba, me parecía que era una especie de Marcel Proust del ajedrez. Ese aislarse de jugar torneos internacionales desde los 21 años de edad, supuestamente por un problema de nervios me daba mucho en que pensar cuando además parecía haberse bebido un libro enorme como “En busca del tiempo perdido”, me hizo sospechar mucho y se me hizo materia obligada leer el libro que el maestro Torre tenía como su libro de cabecera.
Proust parece un elogio a la desgracia y a Torre, que durante años parecía vivir un “martirio alegre” como decía, le llamaba la atención la idea de que uno realmente se superaba en base al sufrir.
“La felicidad es buena para el cuerpo, nos sentencia Proust, pero es la tristeza la que desarrolla toda la fuerza de la mente” Ya decía otro seguidor de Proust, Alain de Botton que “estas tristezas nos obligan a realizar una tabla de gimnasia mental que sin duda habríamos rehuido en tiempos más felices”.
La necesidad hace parir jimaguas, dicen en Cuba, y salimos de nuestra zona de comodidad a base de “tener que comerse un cable”. El llamado “período especial” llevó a que en Cuba se despertase el ingenio a niveles insospechados. Varias veces el equipo de Cuba en ajedrez se ha colocado en los primeros diez lugares del mundo a partir de ese período, superando a muchos países con grandes tradiciones en ajedrez, mayor población, mayor ingreso y con ajedrecistas que gozan enormemente con mucho mayores facilidades que los ajedrecistas cubanos.
Muchos se creen que juegan ajedrez para ganar, pero la verdad es que no les atraería el ajedrez si fueran tan ganadores como dicen querer serlo. Se juega ajedrez para perder, nos atrae por lo frustrante. Si la prioridad genuina es el desarrollo de nuestra capacidad mental, entonces, de acuerdo a Proust y a Torre, estaríamos mucho mejor siendo infelices que estando contentos.
Napoleón decía que solo los estúpidos estaban satisfechos. Está uno contento consigo mismo sólo si se tienen miras cortas. El ser humano vive insatisfecho, con un infierno en su interior, una ansiedad continua. Sísifo es el personaje con que uno se identifica más, y Prometeo el más admirado, además de que sabemos en nuestro interior que caeríamos en lo mismo que Ícaro, pidiendo demasiado a nuestras alas. Admiramos más a los audaces que fracasan que aquellos que parecen lograr todo fácil, a esos los envidiamos con cierto desdén.
Dice Alain de Botton que a pocas cosas nos dedicamos los seres humanos con tanto ahínco como a la infelicidad y que si un maligno creador nos hubiese colocado sobre la tierra con el único propósito de hacernos sufrir, tendríamos buenas razones para felicitarnos por nuestra entusiasta respuesta ante semejante tarea.
Nadie mejor para introducirnos al mundo proustiano que Alain de Botton. Lástima que sus mejores libros sobre Proust se publicasen años después de la muerte de Don Carlos Torre, pues, ferviente poseso por las ideas proustianas, hubiera sacado buenas ideas de los escritos de Alain de Botton. Pero fue hasta 1994, hace veinte años que se publicó su libro “El Placer de Sufrir”, y aunque ha sido traducido a diecisiete idiomas, este autor suizo, nacido en 1969 y avecindado desde hace muchos años en Inglaterra no se puede decir que sea muy popular en México.
El GM Carlos Torre muchas veces nos mostró a Marcel Sisniega, a Carlos Manzur y a mi, partidas en que un gran maestro parecía necio en perder y el contrincante tenaz en no vencerlo. “No cumple con su objetivo, porque el contrincante no le ayuda. Juega el blanco y queda perdido, contesta el negro y el que queda perdido es el negro, así y así, es frustrante, una verdadera delicia.
De Marcel le agradaba pronunciar su nombre, “Marcel, como Proust”, pero Marcel insistía que fue por Duchamp su nombre y yo bromeaba que era por Marceau. “Tienes la mirada triste” le decía a Marcel, y a mi me parecía que quien tenía una mirada realmente triste era Torre y me llamaba la atención que en el filme de 1925 sobre el torneo de Moscú, las cortas escenas de Torre reflejan un Torre muy optimista, muy alegre. La explicación del cambio me la dio uno de los personajes trágicos en la vida de Torre, el GM Edward Lasker que me dijo: “Torre se transformó en 1926, después que perdió conmigo” Lo dijo, con una expresión que no pude descifrar entonces, ya que los seres de muy avanzada edad tienen rasgos muy marcados ya por el tiempo y no es fácil interpretar sus gestos, pues el tiempo y las muchas experiencias marcan el rostro y nos dan a los viejos cierta máscara que, pudorosamente, nos cubre cuando confesamos pecados del pasado. Un Lasker lo consagró a Torre y otro Lasker lo aniquilo. Esa es mi conclusión.
El caso es que Torre creía que los ajedrecistas nos esforzábamos mucho en perder. “Angelitos de Dios, pierden porque no los quiere Dios, han pecado mucho”.
Perdemos seguramente porque inconscientemente sabemos que no merecemos ganar.
Torre compartió, o copió una manía de Proust, la de leer diarios de pe a pa. Como escudriñando crónicas de tragedias. Que si mataron a 10 en una masacre por tierras, que si un camión arrolló a 30 peregrinos en una carretera cuando iban a la Villa para poder seguir pecando todo un año antes de la nueva peregrinación.
No vaya demasiado rápido, decía Torre cuando preguntaba algo como de donde venía y yo contestaba que regresaba de un día en Uxmal, y me decía, pero no se salte los pasos, dígame donde tomó el transporte, su desayuno, que tomó, a qué horas se levantó, no se vaya demasiado rápido, como solía decir Proust, que fue capaz de escribir en más de veinte páginas la descripción de cómo cambió de posición en la cama durante una noche.  N´allez pas trop vite, no vaya demasiado rápido, podía ser el lema proustiano, y Torre lo tomó para sí.
Jugador de comprensión rápida y que captaba lo más oculto en una posición en segundos, gustaba de recrearse en el análisis y a l vez era impaciente, no soportaba esperar la respuesta del contrario y quería terminar la partida si el oponente jugaba flojo, pues no “sabían perder”, decía que hacían el error fácil, no el sutil. “Hay que aprender a perder en grande, por un error enorme en una concepción maravillosa, no en el simple descuido de ver donde está una pieza, deben aprender a perder. Perder así como le hacen, no les deja ninguna enseñanza, convierten a la derrota en un acto estéril”.
Gustaba Torre de analizar partidas de grandes maestros y dedicaba sobre todo a verlas desde el lado del perdedor. “Cada vez que veo una partida ajena estoy reproduciendo una partida mía, es como cuando leo una novela, el protagonista soy yo, todo lo que lo rodea, las personas, son para mi lo que me rodea y las personas que me rodean, cada partida es de uno y toda novela es la historia de uno, todo lector es lector de su propio yo.
La única manera en que una partida que reproduzcamos nos deje algo, es que la suframos, así puede afectarnos como es debido, en vez de ser una simple distracción. Es la posibilidad de tener una enseñanza de una experiencia que tal vez nunca habríamos experimentado en nosotros mismos.
La universalidad del carácter humano es tal, que viendo partidas de Spassky, reconoceríamos a algún jugador de nuestro medio. Torre señalaba a los comensales de un café de Mérida y nos mostraba similitudes con los grandes maestros que conoció en Europa. “Miren, ese toma los cubiertos igual que Tarrasch y aquel tiene la mirada irónica de Maroczy, y aquel acaricia la mano de la muchacha que le presentaron de la misma manera que Capablanca”.
El reconocer en un cuadro del siglo XV a personajes que frecuentaba Proust cuatro siglos después, lo que se llamaba “el fenómeno del Marqués de Lau”, cuando Proust reconoció en un cuadro de Ghirlandaio, “Un viejo con un niño”, el rostro de ese marqués contemporáneo de Proust, lo hacía Torre cuando analizaba una partida perdida por algún ilustre jugador y que Torre gozaba con masoquismo tratando de adivinar como se las arregló para perder, que tuvo que pensar.
“Hay que escribir un libro que se llame Pierda usted en Ajedrez” y le daba a Manzur una lista de partidas, todas muy largas, para publicarlas…”No vayan demasiado rápido”…

17/8/2014

¿Cursos para autodidactas?




Recientemente me realizó una entrevista el Profr. Omar Coronel al que conocí en las aulas hace más de 30 años, aunque no era específicamente mi alumno, digamos que de alguna manera escuchó muchas veces mis lecciones, y se sorprendió cuando le dije que, estrictamente hablando el ajedrez no era deporte, aunque en una acepción amplia de la palabra y su significado, el ajedrez, el billar, la filatelia y los video juegos tendrían que contarse, con todas las de la ley como deportes y de hecho varios de los mencionados eran reconocidos ya así en varios países.
“¿Entonces que estamos haciendo?”, me decía entre alarmado y confuso. “Algo mucho mejor que el deporte”, realizamos una experiencia enriquecedora de vida en que nos ponemos a prueba, igual que en el deporte, nada más que a veces el ajedrez, como en los deportes profesionales, se vuelve chamba.
En esas discusiones, como pasó en las elecciones de la FIDE, las cosas me recuerdan al cuadro de la barricada de Delacroix, donde se retrata una revolución. Los que la liderearon no estabán contentos con lo que se logró, les pareció tan poco. Los que fueron derrotados veían con horror retratados los cadáveres de soldados franceses, los suyos, los defensores de su régimen, pisoteados por la turba revolucionaria. Los del pasado lloraban la imagen de sus soldados muertos, los del presente les molestaba que recordarán que una turba los entronizo y los del futuro veían como un mal ejemplo que el poder finalmente lo podía dar y quitar una turba. Se crítico a Delacroix la imagen de una mujer enseñando senos sucios y vello en la axila, como la república o la libertad. El caso es que ese cuadro, que no agradó a muchos al principio, hoy es un icono para todos como la representación de la Francia libre. Delacroix murió diez años antes que su cuadro fuese exhibido en el Louvre, pero ahora, para gloria suya, estuvo hasta en los billetes y salvó el retrato del Che fotografiado por Korda, es una de las imágenes que más nos representan a la revolución, así como la foto de una inglesa aristócrata cargada en hombros y que llevaba una bandera francesa fue la imagen en 1968 de las revueltas estudiantiles de París…
El caso es que muchas cosas se pueden interpretar de manera contradictoria.
Así yo hablo de mis cursos como dedicados a los autodidactas y no creo ver contradicción en eso. La verdadera universidad son ahora los libros y el internet, los textos y las imágenes. Ya decía Don Alfonso Reyes que nada aprende mejor el hombre que lo que aprende por sí mismo, lo que exige un esfuerzo personal de búsqueda y asimilación; y si los maestros sirven de guías y orientadores, las fuentes perennes del conocimiento están en los libros, los artículos y los materiales presentados en conferencias y charlas. En los recientes artículos en que mencione a los demiurgos, dentro de la concepción de Aristoteles de Estagira, expresaba la importancia de los maestros, aquellos que canalizan la energía de los pueblos, que organizan, pero que pueden realizar su tarea porque, como afirmaba Aristóteles, el ser humano tiene naturalmente el deseo de saber. Pero no concuerdo con el preceptor del hijo de Filipo cuando otorga a la memoria papel tan importante, aunque me agrada la Ética a Nicómaco cuando decía que la amistad era tan necesaria a la vida y que el lazo que más unía a los seres humanos era su camino unidos en pos del conocimiento. Las virtudes dianoéticas divididas entre lo existente, lo que no puede ser sino como es y lo concerniente a lo que puede ser creado o cambiado por el ser humano, a veces confunden al inexperto y es ahí donde más se necesita la guía de un conductor, a condición que sea sutil y permita el que el alumno cometa sus propios errores.
En mis cursos, lo he dicho siempre, soy un coaprendiz, por lo que lo justo es calificar mis cursos como diseñados para autodidactas. Nada más puedo colocar las condiciones y ser un facilitador, el que realmente aprende las cosas es el que me acompaña en ese camino por el que quizás yo tenga más experiencia, pero que de ninguna manera poseo un mapa intachable. La idea es crear hábitos, porque como se decía en la Ética a Nicómaco, las virtudes no son afectos ni facultades, sólo pueden ser estados de carácter, hábitos.
Un maestro de ajedrez debe ser un “virtuoso” ejecutando el arte del ajedrez. La virtud es un hábito apto para ejercitar acciones deliberadas, lo que hace que seamos la mejor versión de nosotros mismos, ya que “los seres humanos son buenos sólo de una manera, y malos de muchas”…
El estudiar nos dará la riqueza más importante, y este tipo de riqueza si se apega a la afirmación de Solón de que no se ha fijado límite para la riqueza que puede alcanzar el hombre, porque el otro tipo de riqueza, la material, como advertía Aristóteles si debe tener un límite, pues nadie tiene derecho de disfrutar de lo superfluo mientras alguien carezca de lo necesario.