8 feb. 2016

El Drama del GM Carlos Torre Repetto y la confrontación Este vs Oeste.




Todos los días, conforme los archivos de las grandes potencias del mundo se van desclasificando, los investigadores históricos tienen que reescribir sus trabajos, y ven con nuevos ojos, con diferentes percepciones, momentos de la historia que parecieran otrora estar claros.
Durante décadas los ajedrecistas mexicanos pareciéramos estar satisfechos con las explicaciones de las razones que habían interrumpido la ascendente carrera internacional del más grande ajedrecista mexicano de la historia.
Se achacaba a problemas de nervios y se daba credibilidad a las versiones propaladas por oscuros y siniestros personajes de que los problemas que aquejaron al Gran Maestro Torre Repetto eran producto de tensiones e incluso de malestares internos, no debido a situaciones provocadas.
Ahora se reúnen documentos y testimonios, gracias a la posibilidad de investigar en diversos lugares que fuesen importantes en la carrera internacional de ajedrez del  genio yucateco, que permiten el dar nuevas interpretaciones de lo que paso y que hacen menos creíbles las historias aceptadas de problemas nerviosos en el insigne maestro.
No han pasado muchas semanas de que se ha publicado el libro que sobre Torre escribí en un 80% en general y 100% en lo ajedrecístico y ya aparecen nuevas evidencias de que lo que ahí apenas se bosquejaba es posible fundamentarlo más sólidamente.
Ya se cumplen 40 años del primer trabajo especial sobre Torre que yo publiqué en la prensa especializada, como era  el entonces boletín oficial de la FENAMAC, y han pasado más de  80 años de lo que publicó mi abuelo materno, el General Médico Militar Francisco Raúl Vargas, en 1935 en su revista Mexicana de Ajedrez.
Si los libros escritos por todos los autores mexicanos que nos hemos atrevido a analizar las partidas del GM Torre han adolecido de deficiencias técnicas, pasando desde el excelente trabajo del Dr. Germán de la Cruz, el voluminoso del Dr. Velasco y las recopilaciones de Gilberto Repetto, así como la novelada versión prima del Lic. Terrazas, y mi intento de dar nuevo enfoque a las aportaciones del Maestro Torre a la teoría y didáctica del juego ciencia; donde más hemos quedado cortos es en el perfil político de las situaciones especiales que hicieron victima al maestro Torre de maquinaciones de los grandes poderes que iniciaban sus confrontaciones  en aquella segunda década del siglo XX.
El que fuese el campeón de ajedrez mimado de los grandes capitalistas de Estados Unidos, de pronto parecía inclinarse por las ideas del naciente régimen comunista en Rusia, y amenazaba unirse a Capablanca como símbolo de Nuestra América , lo que fue insoportable para sus iniciales patrocinadores.
Y aquel que en 1925 era el campeador de lo que era el incipiente imperialismo, ya para finales de 1926, sería un cometa que se consumía por si solo, desapareciendo del panorama mundial.
Cada vez se está mas cerca de conocer con exactitud como sucedió aquello, pero parece que esa historia aun queda pendiente por escribirse y solo nos queda tratar de escribir una versión novelizada que oriente el camino a aquellos que, en otra década, serán los afortunados de otear en documentos que aun están vetados para los autores de esta década. Tal vez cuando se cumpla el centenario de los grandes éxitos del genio del ajedrez mexicano, se conozca una versión que satisfaga completamente a todos. Mientras, aportaré mis testimonios y percepciones, con esperanzadora intención de que algún día, la figura de Don Carlos Torre inspire a los jóvenes ajedrecistas mexicanos a luchar por alcanzar las grandes cimas del ajedrez internacional, sin tener que buscar fuera de la América Nuestra el modelo a seguir.

5 feb. 2016

Libro sobre Carlos Torre Repetto


Por fin se publicó mi libro sobre Carlos Torre Repetto. Tengo unos pocos ejemplares a la venta a $400.00, pueden obtenerlos en Omnichess y en el corredor de libros de Balderas, con Roberto Ponce. Los que ya habian hecho pedidos por email, favor de ratificar direcciones para hacerlos llegar.. Firmare libros en Metro Zapata en el evento de ajedrez el domingo 7 a las 12.00 horas

La Olimpíada Mundial de Ajedrez, La Habana 1966; cincuentenario Parte 1.




Las diferentes experiencias en la vida van dando forma a la personalidad de cada ser humano. Algunas son disparadores de amores y aficiones, grabándose profundamente en el espíritu, a menudo de una manera tan decisiva que los siguientes pasos de la vida serán influenciadas por tales vivencias.
Cuando llegamos a una edad en que podemos decir que se han acumulado muchos hechos en nuestra memoria, es menester organizar todo y examinar los recuerdos y las percepciones, pues no es raro que se confundan aquellas de esos momentos con la modificación reciente con que las recordamos. Un hecho feliz o doloroso de hace décadas, es posible que en su rememorización los percibamos de diferente manera y nos parezcan los sufrimientos de antaño, momentos agradables y que antes lamentados, sean hogaño agradecidos.
Mi primer torneo de ajedrez fue en 1965, a nivel estudiantil, pero la primera vez que vi un torneo de nivel formal internacional fue, en ese año un match entre la selección de Cuba y la de México.
Entusiasmado por aquel encuentro con los mejores jugadores de ambos países, gracias a amistades entre los funcionarios de aquel país que iniciaba sus primeros años con un sistema totalmente diferente a los que conocía, fui coleccionando ejemplares de la Revista Jaque Mate y la culminación de ese entusiasmo de ver la importancia que mi recién amada afición se le daba en Cuba, se unieron muchos amores en esas palabras que sentía unidas: Cuba y el ajedrez.
Esa unión de amores culminó con el gran espectáculo mundial que fue la Olimpíada de Ajedrez en Cuba; donde podía ver a los grandes ídolos del ajedrez todos juntos compitiendo en La Habana. 

El embajador de México en Cuba, el general Pamanes Escobedo, facilitó mi acceso a todo el material sobre ajedrez que se publicó en Cuba en aquel año de 1966, tales como los artículos de Bohemia, los boletines oficiales del evento, diversas revistas de todo tipo que publicaron artículos del evento, el libro especial que fue editado en varios idiomas, los números dedicados al torneo en la Revista Jaque Mate, incluso la colección de artículos que allá en México publicó Carlos Vazquez Escobar, lo mismo que revistas soviéticas y norteamericanas o inglesas con partidas comentadas de tan magno evento.
Fotos de los jugadores, del ambiente general de la organización, incluso del congreso de la FIDE de ese año, las fui coleccionando y ya quería ávidamente jugar un evento internacional en la Isla que era Meca del ajedrez en ese 1966.
Nueve años pasarían para que jugase en Cuba partidas a nivel internacional, y aunque desde 1972 pude competir con los mejores jugadores de Cuba como cuando jugué con el entonces Campeón de Cuba, el Maestro Internacional Jesús Rodriguez, fue hasta 1975 que tuve oportunidad de jugar contra varios cubanos de alto nivel de ajedrez en un solo evento, como fue el match México Cuba en 1975 en la ciudad de Santa Clara.
Pero debo decir que el evento que me marcó fue el de la Olimpíada de Ajedrez de 1966, y desde ese año ya había tomado la decisión de ser de por vida un ajedrecista.
Medio siglo ha pasado desde aquel entonces y mucho he vivido y estudiado tanto de ajedrez como de Cuba. Tendría que decir, fumando un habano como Winston Churchill, que siempre tengo a Cuba en mis labios y al ajedrez a mi lado. La historia de ambos, la de Cuba y la del ajedrez son siempre mi tema de estudio favorito, así como todo aspecto relacionado.
Hasta la fecha he escrito mas de medio millar de artículos relacionados con Cuba y con el ajedrez, y he escrito dos libros sobre ajedrecistas mexicanos y sobre sucesos en Cuba he escrito otro tanto.
Sobre el medio siglo que he vivido en esos dos amores, tendré que escribir finalmente unas memorias, que pretendan reunir tantas vivencias e interpretar las percepciones de tantos años e incluso comparar con las percepciones actuales basadas en el recuerdo.
Examinar a Cuba desde México y a México desde Cuba, con las opiniones de tantos amigos y ajedrecistas competidores y colegas de ambos países, me da un calidoscopio que a veces marea y enamora, embriaga y asienta.
Pero nada me parece mejor que escribir de la Olimpíada de La Habana desde el mismo lugar donde hace 50 años sucedió. Era menester hacerlo en el sitio donde sucedieron las cosas, pues los lugares obtienen su grandeza por las personas y las cosas que actuaron en los lugares, es lo que los hace celebres. Pues que son los lugares sino lo que recogieron de los seres humanos que palpitaron y se emocionaron en ellos, los que dieron su vida y sus afanes , lo que allí soñaron, lo que han dejado en el éter y que se impregnan en muros y cielos, en donde se recogieron sus sudores, sus risas y sus lágrimas. Había que estar ahí. Había que estar aquí…

En la Escuela Secundaria Básica Urbana José María Heredia y Heredia de La Habana.




Un 20 de enero fue condenado por un tribunal el gran poeta Heredia, aquel que elogiase tanto José Julián Martí Pérez; y curiosamente me invitan a participar de la ceremonia de premiación del Torneo Provincial de Ciudad de La Habana infantil de ajedrez el 20 de enero de 2016, en la ESBU con el nombre del autor del “Niágara”, Heredia.
En mi memoria está que ese gran poeta finalmente moriría en la ciudad mexicana de Toluca allá por finales de los años treinta del siglo diecinueve.

México ha tenido el privilegio de recibir a muchos luchadores sociales de diversa índole provenientes de los hermanos países de Nuestra América; y asimismo de diversos países que, perseguidos por sus ideas, hallaron comprensión en la tierra donde se aboliera la esclavitud por primera vez. Lugar que se había asociado siempre con libertad, ahora falla en posibilitarla a muchos de sus propios hijos.
Muchos amigos educadores y profesores marchan por las calles de mi país exigiendo una libertad, por los mismos sitios que otrora fueron bañadas con sangre de mexicanos que se sacrificaron en lucha por la libre expresión, y a veces quisiera uno que sus cadáveres se levantasen de nuevo, avergonzados por que los mexicanos vivos no se esfuerzan con más decisión por mantener aquella herencia de libertades.
Pero, hablemos de ajedrez. Porque el ajedrez es también una trinchera y porque debiera ser también derecho de todo mexicano el poderlo conocer y beneficiarse de ese campo de entrenamiento de la toma de decisiones en fiesta del libre albedrío.
Ver a los padres cubanos de los niños, que se esfuerzan por triunfar y ya son de por si ganadores al disfrutar de las lides del tablero, me hizo pensar en todos aquellos padres mexicanos que esperan ansiosos los resultados de sus hijos, a quienes a veces recrimino diciéndoles que si quieren campeones en sus hogares, empiecen por entrenarse ellos y no presionar a sus hijos más allá de lo que se presionen a si mismos por superarse.
Un niño de aquella competencia, me decía orgulloso que ganó el primer lugar de su grupo etario y que ojala le diesen una medalla y que yo se la diera. Entregue con gusto diploma, medalla y trofeo que el organizador, generosamente permitió que yo pusiera en manos de ese niño, que me recuerda, por su parecido físico, a mi hijo, nacido de mexicano y cubana, que ya compite en otro deporte, pero que pronto, quizás, compita pronto en ajedrez, como ya un nieto mío lo hace.
Nadie tiene la fórmula exacta de cuando y como llevar el ajedrez a sus hijos. Menos aún, no importa su nivel de estudios pedagógicos, nadie puede presumir de tener la respuesta precisa de los momentos y las formas adecuadas para llevar a su hijo a aprender y practicar el ajedrez.
Diría que es como lo de matrimonio y mortaja del cielo baja, y se tiene que ser humilde y someterse a la decisión de la fortuna y desdeñar un poco las interpretaciones de oráculos delfianos, confiando en la sabiduría universal. “¡Cuando le llegué el amor!” recomendaba aquel viejo maestro de Riga, Koblenz, cuando le interrogué al respecto. “En el momento oportuno al alumno le llegará su maestro”.
Es deber, sin embargo, de los padres el tratar de propiciar tal encuentro, sin presiones ni ansiedades, sin tratar de manipular los tiempos en el acercamiento, sin forzar la aparición de ese amor por el ajedrez. No es subordinación la humildad, sino convicción de que todo llegará a su tiempo, con la sentencia paulina en la mente de que hay un tiempo para cosa, que cuando se es niño, se piensa como niño y se espera que eso se haga y cuando se es adulto hay que actuar y pensar como adulto.
Pero, ¿Saben que? A veces no deja uno de ser niño y aunque se envejezca y a menudo se pudra, uno parece que nunca madura. Y puede ser que sea bueno que esto así sea.
Así entre niños ansiosos por recibir sus premios y reconocimientos, pase, por unos momentos, a ser un niño más y en ver en aquellos compañeros temporales míos, los ojos de mis amados hijo y nieto que se emocionan por sus triunfos deportivos.
Premiaron a un niño que perdió muchas partidas, pero no abandonó el torneo ni la tenacidad en combatir cada partida como si pelease por el primer lugar siempre. Y si la fortuna ayuda a los audaces y a los fuertes, más ayudará a los que luchan siempre.
Son, como diría Bertold Brecht, los indispensables para este mundo. Luchemos siempre en toda trinchera, que igual mérito tiene un mayor general que el recluta que se juega la vida lado a lado con los entorchados y los descalzos. Reyes y peones son igual de valiosos. Y toda edad es buena siempre que uno no se rinda.

6 dic. 2015

Torneo Rumbo al XXVII Torneo Internacional de Ajedrez GM Carlos Torre Repetto In Memoriam 2015 y el Quant.





El 5 y 6 de diciembre jugué el torneo de 6 rondas con relativo éxito, ya que clasificamos en los 4 primeros lugares MI Raúl Ocampo 5 puntos, MF Javier Benitez, MF Sergio Morales, MF Froylan Luna con 4 puntos. Aunque yo era el único MI, en elo estaba en tercer lugar, pero lo que llamaba mi atención es que los tres que me siguieron sumando su edad de todos ellos, ¡les faltaban cinco años para igualar la mía!
Siempre ganar un torneo da gusto, pero al observar las partidas de los diferentes tableros note que había muchas deficiencias al valorar las posiciones y sobre todo a manejar adecuadamente los finales. Observe a algunos “entrenadores” de jugadores de categorías segunda e infantiles, y hacían recomendaciones y usaban metodologías muy poco confiables, aunque, computadora en mano, decían que las “engines” respaldaban sus sugerencias. Pero se notaba que no ejercían su pensamiento crítico a las valoraciones numéricas. A varios les sorprendió mi afirmación de que si bien las computadoras vencían a la mayoría de los humanos, un humano apoyándose con una computadora vencería siempre a una computadora sola. Que la mezcla de calculo numérico e intuición elevaba grandemente la calidad del juego y por ello las computadoras solas no podían con el binomio computadora-ser humano.
A los jugadores jóvenes a quienes les tengo màs confianza y apreciò, si les sugerí que era preferible hacer análisis uno mismo que dejarle todo a la computadora. “Se forma uno malos hábitos y se estimula a la pereza mental”, sentencié en mi recomendación.
El torneo en general me dejó un sabor de boca semiamargo por ver que muchos muchachos prometedores no se empleaban a fondo en las partidas y por constatar, al interrogarles, las pocas horas de estudio que le dedican al ajedrez y palpar que no son guiados adecuadamente por jugadores mas experimentados, pero que carecen de preparación especial como instructores. También me preocupo el nerviosismo de los padres y ver que sienten temor de no poder acercar a sus hijos un entrenador adecuado.
Por otro lado, al jugarse el evento en las instalaciones del Metro, el transporte màs masivo de la Ciudad de Mèxico, estimulaba el ver que a muchas personas les llamaba la atención el evento y un buen número se acercaba a preguntar a jugadores y jueces donde podrían practicar ajedrez.
Hubo cierta desorganización en los horarios de inicio del evento, pero en general estuvo muy lejos el torneo de la mala organización de los torneos en Oaxtepec y algunos anteriores en las mismas instalaciones del “Metro”, además de que la experiencia es especial, ya que no se parece a los torneos habituales a que ya nos hemos mal acostumbrado en la Ciudad de Mèxico. Parece que la nueva administración de la Asociación del DF, a cargo del joven Labra, es mucho más eficaz que la del Ing. Martínez Salomón.

2 dic. 2015

Sistemas de Torneos y progreso de jugadores prometedores.




En lugar de imitar los modelos exitosos, parece que en el medio mexicano se insiste en organizar torneos que parecen buscar que el nivel técnico del ajedrez se estanque.
Recientemente jugué un torneo muy agradable para mí. En seis rondas pude jugar con cuatro jugadores muy fuertes, los Maestros Internacionales Roberto Martin del Campo y Pablo De la Morte, así como los fuertes Maestros FIDE Pablo Tapie y Jorge Arturo Vega.
Durante el evento un alumno me decía que él había jugado en todo el año de 2015 solo con un maestro FIDE y eso en un torneo de blitz.
Como era jugador de menos de 2000 de Elo, participaba en los torneos abiertos en la segunda categoría, ya que así tenía opción  a ganar un premio, pero por otro lado no tenía oportunidad de jugar con ajedrecistas de más de 2000.
Por mi parte, al recoger el premio en efectivo que había yo ganado  en el torneo, pensé que en otras épocas los jugadores de segunda y primera jugaban en un mismo grupo y que al mismo tiempo de tener oportunidad los jóvenes jugadores de foguearse, tenían opciones de premios de acuerdo a su rating, además de poder competir por los premios generales.
Antes había torneos de 300 jugadores en una sola sección, con 10 premios generales y otros tres para cada grupo de rating. De esa manera un jugador de menos de 2000 competía por tres premios de su categoría y los diez premios generales Ahora hacen  grupos separados y los jugadores de menos de 2000 solo tienen opción a los premios de su categoría, además de que jugaran exclusivamente con jugadores de menos de 2000, lo que hace nula su posibilidad de foguearse con jugadores fuertes.
El caso es que hay jugadores eternos de segunda. Un exalumno mío, hace 7 años prometía ser un fuerte jugador a nivel internacional. En 2006 me mudé de ciudad y deje de darle clases. 7 años después me encuentro que sigue jugando torneos de segunda, ganándolos casi todos, pero ha perdido siete años en una edad en que era clave para su progreso.
O sea de ser un prometedor jugador de 15 o 16 años, ahora es un excelente jugador de 22 años de segunda, mientras un jugador contemporáneo ya tiene su título de Maestro Internacional y otros tres de su edad son Maestros FIDE.  Claro que ganó algo de dinero en tanto torneo de segunda, pero hipotecó su futuro como ajedrecista.
Hacer torneos por secciones es cómodo para organizadores, justifica más contratación de jueces que pagan entidades públicas, además de que a los jugadores fuertes les conviene más, pues solo juegan con jugadores conocidos y no con jóvenes prometedores, dicen que más vale malo conocido que estrellita novedosa por conocer. Pero perjudica a todos los jóvenes que necesitan foguearse, y que caen en la tentación de triunfos fáciles para tener contentos a padres e instructores y no arriesgarse a las frustraciones de enfrentar torneos realmente fuertes que les exijan dar el todo.
Adquieren sin embargo malos hábitos que serán muy difíciles de desprenderse más tarde, cuando por fuerza tengan que jugar en eventos de verdadera fuerza.
El fogueo es imprescindible. El jugar torneos de segunda en lugar de primera, es como gastarse diez mil pesos para jugar un Mundial de la Juventud abierto en Europa y jugar con niños de 1800 a 2000 de rating, en lugar de meterse a un fuerte torneo de adultos con rating entre 2100 y 2300, por menos de quinientos pesos en su propia ciudad. ¿Turismo o Fogueo?
Bueno, si un directivo estatal de deporte que no sabe de ajedrez se deja engañar, pues que nos paguen un viajecito a Europa y que el entrenador aparezca en facebook tomándose unas chelas que papi gobierno paga por tres medallitas de camuco que se ganó el chavo en una olimpíada juvenil y le hicimos creer que tenía chances en el evento internacional, y luego diremos que el lugar número 50, fue accidental, o le hizo mal la comida balcánica. Ya se inventarán algo.