25 ago. 2015

Los Priyomes y lo que son.



El obtener la estructura de peones que uno desea jugar es el primer paso de un  proceso de dos paso. El segundo paso, tan importante como el primero es saber aprovechar tal estructura  de peones. Los rusos en la primera mitad del siglo XX denominaron a esa parte del proceso con una palabra: priyome,  que  se aplica con un nombre mnemotécnico para describir la técnica que es la forma  apropiada para  sacarle jugo a una estructura  particular de peones, pero más tarde se usa para todo tipo de procedimiento estratégico que responde a un patrón particular de interacción entre piezas y peones.
En los manuales rusos se habla de poco más de 50, pero en un libro traducido al inglés, Techniques of Positional Play de Valeri Broznik y Anatoli Terekhin, se habla de 45 maneras de tomar ventaja en ajedrez.
Otro libro en inglés que menciona los Pryomes es el de What It Takes to Become a Chess Master del GM Andrew Soltis, que luego retoma el tema en 100 Master Trade Secrets, en donde en un capítulo habla de los 25 pryomes más importantes.
Soltis escribe: “Seguramente el lector ya conoce algunos pryomes aun cuando nunca ha oído hablar del palabra priyome. Suponga que usted está jugando un final de torres en que cada bando tiene una con siete peones.  Hay una columna abierta. El priyome simplemente es asir el control de la columna con su torre. Esto es virtualmente en automático, la mayoría de los jugadores sin pensar hace la jugada y obtiene una ventaja de manera, digamos, típica”. 
La mayoría de los priyomes son mucho más sofisticados. Hay pryomes tácticos y estratégicos. Pueden proporcionarle a uno una guía de cual debe ser la próxima jugada. . Son el ABC de la cultura en lo que toca a jugar ajedrez “a la soviética”…  
Se aprenden por práctica y estudio, sobre todo analizando que hace cada gran maestro en una posición con ciertas características.
Es más difícil adquirir un dominio de los priyomes que dominar las maneras de manejar las estructuras de peones. En primer lugar hay mucho más priyomes (50 básicos)  que estructuras (28). 
A menudo una sola estructura puede tener dos o tres priyomes.
Un aficionado puede jugar bien algunas posiciones porque aprendieron, a menudo inconscientemente, el priyome apropiado. Los maestros pueden jugar bien muchas posiciones porque saben más de ellos. 
"Yo pienso que mi ventaja sobre otros grandes maestros, es que como jugador  práctico, dijo Hikaru Nakamura en una 2011 entrevista, "es que yo juego un número grande de posiciones. Incluso la mejor preparación de aperturas en algún momento se acaba y entonces usted necesita luchar."
Las 300 posiciones a que muchos se refieren como el compendio del ajedrez magistral, no son otras que una colección de posiciones hasta cierto punto típicas que se manejan de una cierta manera, contienen unos 50 pryomes que se aplican, uno o varios, en cada una de esas 300 posiciones.

Los Priyomes y lo que son.



El obtener la estructura de peones que uno desea jugar es el primer paso de un  proceso de dos paso. El segundo paso, tan importante como el primero es saber aprovechar tal estructura  de peones. Los rusos en la primera mitad del siglo XX denominaron a esa parte del proceso con una palabra: priyome,  que  se aplica con un nombre mnemotécnico para describir la técnica que es la forma  apropiada para  sacarle jugo a una estructura  particular de peones, pero más tarde se usa para todo tipo de procedimiento estratégico que responde a un patrón particular de interacción entre piezas y peones.
En los manuales rusos se habla de poco más de 50, pero en un libro traducido al inglés, Techniques of Positional Play de Valeri Broznik y Anatoli Terekhin, se habla de 45 maneras de tomar ventaja en ajedrez.
Otro libro en inglés que menciona los Pryomes es el de What It Takes to Become a Chess Master del GM Andrew Soltis, que luego retoma el tema en 100 Master Trade Secrets, en donde en un capítulo habla de los 25 pryomes más importantes.
Soltis escribe: “Seguramente el lector ya conoce algunos pryomes aun cuando nunca ha oído hablar del palabra priyome. Suponga que usted está jugando un final de torres en que cada bando tiene una con siete peones.  Hay una columna abierta. El priyome simplemente es asir el control de la columna con su torre. Esto es virtualmente en automático, la mayoría de los jugadores sin pensar hace la jugada y obtiene una ventaja de manera, digamos, típica”. 
La mayoría de los priyomes son mucho más sofisticados. Hay pryomes tácticos y estratégicos. Pueden proporcionarle a uno una guía de cual debe ser la próxima jugada. . Son el ABC de la cultura en lo que toca a jugar ajedrez “a la soviética”…  
Se aprenden por práctica y estudio, sobre todo analizando que hace cada gran maestro en una posición con ciertas características.
Es más difícil adquirir un dominio de los priyomes que dominar las maneras de manejar las estructuras de peones. En primer lugar hay mucho más priyomes (50 básicos)  que estructuras (28). 
A menudo una sola estructura puede tener dos o tres priyomes.
Un aficionado puede jugar bien algunas posiciones porque aprendieron, a menudo inconscientemente, el priyome apropiado. Los maestros pueden jugar bien muchas posiciones porque saben más de ellos. 
"Yo pienso que mi ventaja sobre otros grandes maestros, es que como jugador  práctico, dijo Hikaru Nakamura en una 2011 entrevista, "es que yo juego un número grande de posiciones. Incluso la mejor preparación de aperturas en algún momento se acaba y entonces usted necesita luchar."
Las 300 posiciones a que muchos se refieren como el compendio del ajedrez magistral, no son otras que una colección de posiciones hasta cierto punto típicas que se manejan de una cierta manera, contienen unos 50 pryomes que se aplican, uno o varios, en cada una de esas 300 posiciones.

23 ago. 2015

¡No seas tramposo! Exhorto a ajedrecistas muy inteligentes.





Según Jena Pincott, colaboradora de la revista Psychology Today, el porqué las personas trasgreden las reglas, es un fenómeno digno de estudio, y afirma “ De vez en cuando, hasta las personas más honradas mienten, hacen trampa o traspasan los límites. 
Cita estudios de la profesora de la Universidad de Harvard Francesca Gino y de Dan Ariely, economista conductual de la Universidad Duke, quienes se preguntaban si las personas con alto Coeficiente Intelectual tendían más a hacer trampa. Llegaron a la conclusión de que la falta de honestidad no va de acuerdo al nivel de inteligencia, pero si al de la creatividad.
En el ajedrez internacional ya es frecuente ver “milagrosos resultados” de jugadores que de la noche a la mañana pasan de ser jugadores de segunda a vencer a grandes maestros. Muchos han sido revisados y un porcentaje alarmante han sido descubiertos en sus trampas. Se han encontrado todo tipo de métodos para pasarse jugadas o para hacer arreglos de resultados.
Ya muchos grandes maestros han escrito artículos sobre maneras de hacer trampas y admiten que es un mal común desde hace dos décadas.
Una vez perdí una partida en que olía a trampa. Antes de la partida, un GM me advirtió que en ronda anterior había sido derrotado por el que sería mi contrincante de manera sospechosa y que él, en lo personal, no dudaba de que le habían hecho trampa. El GM me puso un reto: ya que yo durante dos décadas había trabajado en agencias gubernamentales donde se hacen estudios de inteligencia y tuve contacto con personas y documentos especiales sobre temas de espionaje electrónico, análisis de personas y conductas irregulares, además de conocer métodos de comunicación por computadora, etc., a ver si podía detectar la manera en que la trampa se realizaba.
Tras la partida, en la que cometí un error grueso y fui fácilmente derrotado, no obstante cheque las dos partidas, las del GM y la mía contra el sospechoso y al menos un 95% de las jugadas coincidían con las de un programa de computadora. Luego se hizo el análisis matemático por un especialista y afirmó que la probabilidad de que esto sucediera así era de máximo tres en 400 mil casos. No me quedaba claro eso, ya que según cálculos preliminares con una computadora me daba cinco probabilidades en 20 mil casos, gran diferencia.
El caso es que como había cometido un error grueso y las jugadas con que me ganaron eran muy naturales, excepto una, que si me pareció de computadora. Descarte la posibilidad.
Lo preocupante es que si llegué a la conclusión de que se podía hacer, y que, según un análisis sicológico hecho a cinco jugadores muy talentosos (en la acepción amplia de talento), que a mi manera de ver, tienen gran futuro en el ajedrez; cuatro de ellos son mucho muy proclives a realizar acciones que pudiéramos considerar tramposas. Como me decía una sicóloga, “ Son de libro, casos clásicos de tramposos” Se les repitieron pruebas que realizo la citada Francesa Gino con jugadores de apuestas y los resultados fueron muy similares.
Jena Pincott, en Psychology Today, cita un estudio del sicólogo holandés Gerben van Kleef. Imagine usted a dos contadores que descubren una anomalía en los libros de contabilidad de una empresa. Uno lo toma en serio y el otro le resta importancia. ¿A cuál de los dos le creerán? A los participantes del estudio de van Kleef se les planteó la pregunta y casi todos se inclinaron por el segundo contador. Pincott apunta al comentar este estudio: “Los poderosos rompen las reglas: por lo tanto, romper las reglas hace que uno parezca más poderoso”.
Recabe datos de diez quejas de ajedrecistas sobre aparentes violaciones a las reglas que realizaron árbitros en  diferentes torneos. Entre ellos dos árbitros internacionales que al solicitar sus títulos mintieron al decir que al menos hablaban dos idiomas de los oficiales de la FIDE aparte de su idioma nativo, como eran las normas obligatorias al momento de recibir sus títulos.  Más que verdaderas violaciones parecían interpretaciones mal intencionadas de reglas, pero estaban, en cierta forma, en el margen de lo legal, pero ya muy cercanas a la trampa. La creatividad no era tan alta como en casos de los ajedrecistas, pero si tenían la mayoría situaciones de poder, como podrían ser el tener un puesto directivo en asociación o club. Ya el ser contratado con salarios que a veces son superiores a lo que gana el jugador que ocupa el quinto lugar del torneo, se puede considerar que tiene sus influencias en la organización, en el círculo del poder del ajedrez.
El caso es que las actuaciones tramposas aun son mucho más abundantes entre los jugadores que entre los árbitros y parece que hubiera una regla: mientras mas cultura tiene el tipo, más común son las sospechas de trampa. Entre los ajedrecistas “tramposos” y los árbitros “arbitrarios”, hay una brecha de cultura e inteligencia muy grande. Mientras más inteligente y más creativo, parece ser la persona más proclive a la transa.
En la URSS se seguía la regla de que a los jóvenes ajedrecistas más inteligentes y prometedores se les establecían normas más estrictas y se efectuaban castigos disciplinarios más frecuentes. Jugadores como Tal, Petrosian, Spassky, Korchnoi y otros, sufrieron “correcciones” más severas que otros y tuvieron entrenadores o entrenadores auxiliares más duros e impositivos. Entre estos destacaba el rudo militar y GM Alexandr Tolush, que traía a Spassky marcando el paso y lo hizo ser un jugador de nivel GM de primera línea a los 18 años. Otro militar de carrera, Makogonov, influyó en grandes maestros de cuatro de los países más importantes del ajedrez actual, como son Rusia, Armenia, Azerbaiyán y Ucrania.
En países donde el “bisné” era práctica común, los ajedrecistas de nivel internacional eran la élite de la élite en lo que romper reglas se refiere.
En Rusia los mejores “piratas” de software y películas, así como de aparatos electrónicos y de “gestiones” gubernamentales, se encuentran en los clubes y centros de ajedrez. Esos “centros de inteligencia” donde participan decenas de GMs y de MI generan el 75% de las “trampas y piratería” que se produce en Rusia, con influencia en hackerismo en países tan lejanos como Chile e Indonesia. Ya no se diga de los ajedrecistas chinos. Dicen que hay GMs chinos desquiciando el internet y los sitios web de las instituciones norteamericanas más seguras.
El caso es que el ajedrez es un juego de reglas y que sin ellas no tendría sentido y que los ajedrecistas debemos vivir entre reglas.
Si bien el profesor Zhen Zhang de la Universidad de Arizona, citado por Pincott dice que “En algunos casos, romper las reglas es saludable”, prefiero la cita del novelista Wallace Stegner: “La sabiduría comienza cuando uno reconoce que lo mejor que puede hacer es elegir bajo que reglas quiere vivir”, añade mas tarde: “Es una imbecilidad persistente y agravada pretender que uno puede vivir sin reglas”

Aperturas para ajedrez y blitz




Para la teoría de las aperturas se ha creado, por razones más que nada mercadotécnicas, una literatura muy cuantiosa y además de que es muy difícil separar lo relevante de lo irrelevante; la más pequeña selección que se escoja, resulta prácticamente imposible retenerla en la mente, por más privilegiada que la nuestra lo sea, tal cantidad de variantes y líneas,  con sus respectivas derivaciones en profundos y “matemáticos" análisis.
Ni siquiera los grandes maestros profesionales de tiempo completo conocen todo sobre las aperturas y si agregamos a esta observación el hecho concreto de que día á día se introducen refutaciones o mejoras en tal o cual línea o variante, producto de miles de partidas registradas en internet y que se pueden ver con un chessbase a velocidad, podemos estar seguros que ni dedicando las veinticuatro horas del día al estudio de las aperturas, podemos tener un total conocimiento.
Además sería esfuerzo fútil. El cerebro más entrenado no tiene una retentiva capaz de abarcar tal cantidad de datos, que no conocimientos,  y conservarlos intactos y disponibles para que llegado el momento en que, frente al tablero, debamos apelar a ellos.
Así como los entrenadores soviéticos afirmaban que conociendo profundamente 300 posiciones, 50 pryomes, 20 reglas de cambios de piezas y  20 algoritmos, se tenía el conocimiento necesario para jugar ajedrez de 2400 de Elo, así se afirmaba que manejando 28 esquemas de formaciones de peones se abarcaban todas las aperturas.
Entonces si un jugador mediano, que no está en condiciones de utilizar mucho los estudios teóricos que mencione antes,  como los grandes maestros profesionales, solo tiene a su alcance lo de los 28 esquemas para pretender jugar más o menos aceptablemente la apertura.
Aún los 28 esquemas es demasiado para un jugador sin título internacional.
Lo mejor es concentrar el estudio y la práctica en algunas aperturas y en no más de seis a ocho esquemas.
Demasiados jugadores, incluyendo a nivel GM, se dejan llevar por la moda. Pero lo peor lo hacen sus imitadores,  olvidándose que muchas variantes de las que aplican los grandes maestros en sus partidas se basan en posiciones en que se está al borde del precipicio, donde un GM pone a prueba a su cólega GM en cuanto a precisión. Ambos se ponen en la cuerda floja para hacer más factible el error que decidirá la partida.
Son no nada más pruebas de memoria y de serenidad, sino además de dedicación, donde mucho influye la suerte.
Es mejor aplicar la regla de economía de Pareto, en que se afirma que el 20 % de lo que estudiamos, determina el 80% de nuestra efectividad a la hora de estudiar. Definir esto y así ganamos tiempo. Si 300 son las posiciones, entonces 60 son las más relevantes, si son 50 los pryomes, entonces 10 son los fundamentales y si 20 las reglas de cambios, entonces cuatro debemos dominar y si 20 los algoritmos, con cuatro tendremos, y si 28 los esquemas de apertura, entonces 5 o 6 necesitamos dominar.
Ajedrez y Blitz son diferentes, así que, como hay mucho más eventos de blitz tenemos que emplearnos en no desdeñar los estudios especiales para blitz. Este tiene también sus reglas diferentes y algunas de las 60 posiciones para torneo deben tener otras para reforzar. ¿Cuántas? Es algo difícil de establecer, pero en los otros rubros como Pryomes, reglas de cambios, algoritmos y esquemas de apertura no hay que hacer muchas adiciones, tal vez un 10% del total. Asi necesitamos el 30% de ese 100.
En el caso del blitz, Chepukaitis seleccionaba seis pryomes relacionados con las liquidaciones de piezas, tres esquemas de aperturas, todas incluyendo fianchetto de alfil de rey.
Lo que es curioso es que muchas partidas de blitz de los GMs son muy instructivas para el jugador medio.