19/8/2014

Pierda usted en ajedrez.




Decenas de libros tienen el título de “Gane usted en …Ajedrez” y generalmente son libros que el autor quería titular de otra manera, pero alguien de mercadotecnia decidió ponerle un título “gancho”, o simplemente es un libro sin mucha base para afirmar que se tienen recetas para ganar.
Después de décadas de jugar y “enseñar” o ayudar a entrenar, he llegado a la conclusión que la realidad es que los jugadores de ajedrez quieren perder.
El GM Carlos Torre Repetto cuando hablaba, me parecía que era una especie de Marcel Proust del ajedrez. Ese aislarse de jugar torneos internacionales desde los 21 años de edad, supuestamente por un problema de nervios me daba mucho en que pensar cuando además parecía haberse bebido un libro enorme como “En busca del tiempo perdido”, me hizo sospechar mucho y se me hizo materia obligada leer el libro que el maestro Torre tenía como su libro de cabecera.
Proust parece un elogio a la desgracia y a Torre, que durante años parecía vivir un “martirio alegre” como decía, le llamaba la atención la idea de que uno realmente se superaba en base al sufrir.
“La felicidad es buena para el cuerpo, nos sentencia Proust, pero es la tristeza la que desarrolla toda la fuerza de la mente” Ya decía otro seguidor de Proust, Alain de Botton que “estas tristezas nos obligan a realizar una tabla de gimnasia mental que sin duda habríamos rehuido en tiempos más felices”.
La necesidad hace parir jimaguas, dicen en Cuba, y salimos de nuestra zona de comodidad a base de “tener que comerse un cable”. El llamado “período especial” llevó a que en Cuba se despertase el ingenio a niveles insospechados. Varias veces el equipo de Cuba en ajedrez se ha colocado en los primeros diez lugares del mundo a partir de ese período, superando a muchos países con grandes tradiciones en ajedrez, mayor población, mayor ingreso y con ajedrecistas que gozan enormemente con mucho mayores facilidades que los ajedrecistas cubanos.
Muchos se creen que juegan ajedrez para ganar, pero la verdad es que no les atraería el ajedrez si fueran tan ganadores como dicen querer serlo. Se juega ajedrez para perder, nos atrae por lo frustrante. Si la prioridad genuina es el desarrollo de nuestra capacidad mental, entonces, de acuerdo a Proust y a Torre, estaríamos mucho mejor siendo infelices que estando contentos.
Napoleón decía que solo los estúpidos estaban satisfechos. Está uno contento consigo mismo sólo si se tienen miras cortas. El ser humano vive insatisfecho, con un infierno en su interior, una ansiedad continua. Sísifo es el personaje con que uno se identifica más, y Prometeo el más admirado, además de que sabemos en nuestro interior que caeríamos en lo mismo que Ícaro, pidiendo demasiado a nuestras alas. Admiramos más a los audaces que fracasan que aquellos que parecen lograr todo fácil, a esos los envidiamos con cierto desdén.
Dice Alain de Botton que a pocas cosas nos dedicamos los seres humanos con tanto ahínco como a la infelicidad y que si un maligno creador nos hubiese colocado sobre la tierra con el único propósito de hacernos sufrir, tendríamos buenas razones para felicitarnos por nuestra entusiasta respuesta ante semejante tarea.
Nadie mejor para introducirnos al mundo proustiano que Alain de Botton. Lástima que sus mejores libros sobre Proust se publicasen años después de la muerte de Don Carlos Torre, pues, ferviente poseso por las ideas proustianas, hubiera sacado buenas ideas de los escritos de Alain de Botton. Pero fue hasta 1994, hace veinte años que se publicó su libro “El Placer de Sufrir”, y aunque ha sido traducido a diecisiete idiomas, este autor suizo, nacido en 1969 y avecindado desde hace muchos años en Inglaterra no se puede decir que sea muy popular en México.
El GM Carlos Torre muchas veces nos mostró a Marcel Sisniega, a Carlos Manzur y a mi, partidas en que un gran maestro parecía necio en perder y el contrincante tenaz en no vencerlo. “No cumple con su objetivo, porque el contrincante no le ayuda. Juega el blanco y queda perdido, contesta el negro y el que queda perdido es el negro, así y así, es frustrante, una verdadera delicia.
De Marcel le agradaba pronunciar su nombre, “Marcel, como Proust”, pero Marcel insistía que fue por Duchamp su nombre y yo bromeaba que era por Marceau. “Tienes la mirada triste” le decía a Marcel, y a mi me parecía que quien tenía una mirada realmente triste era Torre y me llamaba la atención que en el filme de 1925 sobre el torneo de Moscú, las cortas escenas de Torre reflejan un Torre muy optimista, muy alegre. La explicación del cambio me la dio uno de los personajes trágicos en la vida de Torre, el GM Edward Lasker que me dijo: “Torre se transformó en 1926, después que perdió conmigo” Lo dijo, con una expresión que no pude descifrar entonces, ya que los seres de muy avanzada edad tienen rasgos muy marcados ya por el tiempo y no es fácil interpretar sus gestos, pues el tiempo y las muchas experiencias marcan el rostro y nos dan a los viejos cierta máscara que, pudorosamente, nos cubre cuando confesamos pecados del pasado. Un Lasker lo consagró a Torre y otro Lasker lo aniquilo. Esa es mi conclusión.
El caso es que Torre creía que los ajedrecistas nos esforzábamos mucho en perder. “Angelitos de Dios, pierden porque no los quiere Dios, han pecado mucho”.
Perdemos seguramente porque inconscientemente sabemos que no merecemos ganar.
Torre compartió, o copió una manía de Proust, la de leer diarios de pe a pa. Como escudriñando crónicas de tragedias. Que si mataron a 10 en una masacre por tierras, que si un camión arrolló a 30 peregrinos en una carretera cuando iban a la Villa para poder seguir pecando todo un año antes de la nueva peregrinación.
No vaya demasiado rápido, decía Torre cuando preguntaba algo como de donde venía y yo contestaba que regresaba de un día en Uxmal, y me decía, pero no se salte los pasos, dígame donde tomó el transporte, su desayuno, que tomó, a qué horas se levantó, no se vaya demasiado rápido, como solía decir Proust, que fue capaz de escribir en más de veinte páginas la descripción de cómo cambió de posición en la cama durante una noche.  N´allez pas trop vite, no vaya demasiado rápido, podía ser el lema proustiano, y Torre lo tomó para sí.
Jugador de comprensión rápida y que captaba lo más oculto en una posición en segundos, gustaba de recrearse en el análisis y a l vez era impaciente, no soportaba esperar la respuesta del contrario y quería terminar la partida si el oponente jugaba flojo, pues no “sabían perder”, decía que hacían el error fácil, no el sutil. “Hay que aprender a perder en grande, por un error enorme en una concepción maravillosa, no en el simple descuido de ver donde está una pieza, deben aprender a perder. Perder así como le hacen, no les deja ninguna enseñanza, convierten a la derrota en un acto estéril”.
Gustaba Torre de analizar partidas de grandes maestros y dedicaba sobre todo a verlas desde el lado del perdedor. “Cada vez que veo una partida ajena estoy reproduciendo una partida mía, es como cuando leo una novela, el protagonista soy yo, todo lo que lo rodea, las personas, son para mi lo que me rodea y las personas que me rodean, cada partida es de uno y toda novela es la historia de uno, todo lector es lector de su propio yo.
La única manera en que una partida que reproduzcamos nos deje algo, es que la suframos, así puede afectarnos como es debido, en vez de ser una simple distracción. Es la posibilidad de tener una enseñanza de una experiencia que tal vez nunca habríamos experimentado en nosotros mismos.
La universalidad del carácter humano es tal, que viendo partidas de Spassky, reconoceríamos a algún jugador de nuestro medio. Torre señalaba a los comensales de un café de Mérida y nos mostraba similitudes con los grandes maestros que conoció en Europa. “Miren, ese toma los cubiertos igual que Tarrasch y aquel tiene la mirada irónica de Maroczy, y aquel acaricia la mano de la muchacha que le presentaron de la misma manera que Capablanca”.
El reconocer en un cuadro del siglo XV a personajes que frecuentaba Proust cuatro siglos después, lo que se llamaba “el fenómeno del Marqués de Lau”, cuando Proust reconoció en un cuadro de Ghirlandaio, “Un viejo con un niño”, el rostro de ese marqués contemporáneo de Proust, lo hacía Torre cuando analizaba una partida perdida por algún ilustre jugador y que Torre gozaba con masoquismo tratando de adivinar como se las arregló para perder, que tuvo que pensar.
“Hay que escribir un libro que se llame Pierda usted en Ajedrez” y le daba a Manzur una lista de partidas, todas muy largas, para publicarlas…”No vayan demasiado rápido”…

17/8/2014

¿Cursos para autodidactas?




Recientemente me realizó una entrevista el Profr. Omar Coronel al que conocí en las aulas hace más de 30 años, aunque no era específicamente mi alumno, digamos que de alguna manera escuchó muchas veces mis lecciones, y se sorprendió cuando le dije que, estrictamente hablando el ajedrez no era deporte, aunque en una acepción amplia de la palabra y su significado, el ajedrez, el billar, la filatelia y los video juegos tendrían que contarse, con todas las de la ley como deportes y de hecho varios de los mencionados eran reconocidos ya así en varios países.
“¿Entonces que estamos haciendo?”, me decía entre alarmado y confuso. “Algo mucho mejor que el deporte”, realizamos una experiencia enriquecedora de vida en que nos ponemos a prueba, igual que en el deporte, nada más que a veces el ajedrez, como en los deportes profesionales, se vuelve chamba.
En esas discusiones, como pasó en las elecciones de la FIDE, las cosas me recuerdan al cuadro de la barricada de Delacroix, donde se retrata una revolución. Los que la liderearon no estabán contentos con lo que se logró, les pareció tan poco. Los que fueron derrotados veían con horror retratados los cadáveres de soldados franceses, los suyos, los defensores de su régimen, pisoteados por la turba revolucionaria. Los del pasado lloraban la imagen de sus soldados muertos, los del presente les molestaba que recordarán que una turba los entronizo y los del futuro veían como un mal ejemplo que el poder finalmente lo podía dar y quitar una turba. Se crítico a Delacroix la imagen de una mujer enseñando senos sucios y vello en la axila, como la república o la libertad. El caso es que ese cuadro, que no agradó a muchos al principio, hoy es un icono para todos como la representación de la Francia libre. Delacroix murió diez años antes que su cuadro fuese exhibido en el Louvre, pero ahora, para gloria suya, estuvo hasta en los billetes y salvó el retrato del Che fotografiado por Korda, es una de las imágenes que más nos representan a la revolución, así como la foto de una inglesa aristócrata cargada en hombros y que llevaba una bandera francesa fue la imagen en 1968 de las revueltas estudiantiles de París…
El caso es que muchas cosas se pueden interpretar de manera contradictoria.
Así yo hablo de mis cursos como dedicados a los autodidactas y no creo ver contradicción en eso. La verdadera universidad son ahora los libros y el internet, los textos y las imágenes. Ya decía Don Alfonso Reyes que nada aprende mejor el hombre que lo que aprende por sí mismo, lo que exige un esfuerzo personal de búsqueda y asimilación; y si los maestros sirven de guías y orientadores, las fuentes perennes del conocimiento están en los libros, los artículos y los materiales presentados en conferencias y charlas. En los recientes artículos en que mencione a los demiurgos, dentro de la concepción de Aristoteles de Estagira, expresaba la importancia de los maestros, aquellos que canalizan la energía de los pueblos, que organizan, pero que pueden realizar su tarea porque, como afirmaba Aristóteles, el ser humano tiene naturalmente el deseo de saber. Pero no concuerdo con el preceptor del hijo de Filipo cuando otorga a la memoria papel tan importante, aunque me agrada la Ética a Nicómaco cuando decía que la amistad era tan necesaria a la vida y que el lazo que más unía a los seres humanos era su camino unidos en pos del conocimiento. Las virtudes dianoéticas divididas entre lo existente, lo que no puede ser sino como es y lo concerniente a lo que puede ser creado o cambiado por el ser humano, a veces confunden al inexperto y es ahí donde más se necesita la guía de un conductor, a condición que sea sutil y permita el que el alumno cometa sus propios errores.
En mis cursos, lo he dicho siempre, soy un coaprendiz, por lo que lo justo es calificar mis cursos como diseñados para autodidactas. Nada más puedo colocar las condiciones y ser un facilitador, el que realmente aprende las cosas es el que me acompaña en ese camino por el que quizás yo tenga más experiencia, pero que de ninguna manera poseo un mapa intachable. La idea es crear hábitos, porque como se decía en la Ética a Nicómaco, las virtudes no son afectos ni facultades, sólo pueden ser estados de carácter, hábitos.
Un maestro de ajedrez debe ser un “virtuoso” ejecutando el arte del ajedrez. La virtud es un hábito apto para ejercitar acciones deliberadas, lo que hace que seamos la mejor versión de nosotros mismos, ya que “los seres humanos son buenos sólo de una manera, y malos de muchas”…
El estudiar nos dará la riqueza más importante, y este tipo de riqueza si se apega a la afirmación de Solón de que no se ha fijado límite para la riqueza que puede alcanzar el hombre, porque el otro tipo de riqueza, la material, como advertía Aristóteles si debe tener un límite, pues nadie tiene derecho de disfrutar de lo superfluo mientras alguien carezca de lo necesario.

Vasiukov, Taimanov y Platonov Demiurgos reales de la Enseñanza del Ajedrez.






Cuando se habla de la escuela soviética, habría que llamarle más bien escuelas soviéticas, aunque es innegable que todas las escuelas que se desarrollaron en la URSS promovidas por el gobierno de la Unión, tenían una gran cantidad de características comunes, que naturalmente venían del hecho del continuo intercambio de ideas y experiencias que se posibilitaban por reunirse varias veces al año, no sólo en torneos donde los pupilos de cada una de esas escuelas competían, sino también en congresos y juntas continuas.
Me preguntaba un lector sobre el porqué había usado la figura de Demiurgo para hablar de los proyectos de Kasparov y de Kirzán.
Hace 40 años, el después Gran Maestro Marcel Sisniega Campbell y yo, en conversaciones con el Gran Maestro Carlos Torre Repetto, conversábamos del uso que el maestro daba a esa palabra cuando hablaba de los ilustres maestros de Europa que había tratado en Alemania y la URSS. Decía que Tarrasch, Demurgio alemán (nacido en lo que ahora es Polonia, pero siempre se consideró alemán hasta que el nazismo quería etiquetarlo de otra manera), estaba muy distante de los Demurgios, verdaderos trabajadores para el pueblo, que eran Model yRokhlin, con quienes había hecho estrecha amistad en Leningrado (hoy San Peterburgo) y que él había visto en el ajedrez muchas cosas que ni en Alemania ni en Moscú había percibido.
Aunque la amplia cultura de Torre era clara, él, con la humildad que caracterizaba a los grandes, nos preguntaba si pensábamos que Tarrasch era un demiurgo o no, pues según las raíces griegas, de demos y ergon, de donde sale el termino demiurgo, significan pueblo y energía, o sea los que sirven para “energizar”, potencializar al pueblo, lo que algunos dicen “empoderarlo”, y Tarrasch más bien era elitista. Comentaba lo paradójico de Tarrasch, siempre tan elevado, luego sufriendo la cruel discriminación nazi. Comentaba yo que para algunos los demiurgos eran la maldad y para otros era la pureza de las ideas sobre lo material, que era impuro. El caso es que Torre opinaba que los demiurgos eran buenos, si no los creadores de las cosas, si los que hacían que las cosas de la naturaleza se manejasen de tal forma que mejoraran la vida de los pueblos. Se estimaba pro soviético por ello y se resistía mucho a los planteamientos de que Stalin había creado prisiones para 20 millones de soviéticos y que el aparatchnik burocrático se había vuelto verdugo del pueblo.
El caso es que Torre pensaba que los demiurgos eran necesarios y que él en la URSS había conocido decenas de buenos y en Alemania, así como en Estados Unidos, los había conocido malos. Decía de Emanuel Lasker que era un demiurgo bueno, no por algo se había vuelto soviético, mientras que Edward Lasker era un demiurgo malo, servidor de una transnacional gigantesca como Sears y que no era de confiar.
Cuando, un año después,  el Presidente de la FENAMAC, Manuel Vega López de Llergo hizo gestiones para que Marcel  fuese entrenado por un Gran Maestro ante su participación en el Mundial Juvenil (cuando estos eran reales, no torneos abiertos masivos para sacar dinero a padres y gobiernos, participaba solo el campeón nacional sub20 de cada país, teniendo ahí a los de cualquier edad sub 20, no como ahora con sub10, sub12, etc. Incluso Marcel tenía 15 años de edad entonces), Marcel y yo empezamos a escudriñar nombres y biografías entre los propuestos candidatos. Finalmente el elegido fue el GM Evgueni Vasiukov, y la experiencia de ver como entrenaba a Marcel, ayudando yo en traducciones, etc., fue muy enriquecedora. Decía después Marcel: “Encontramos al buen Demiurgo”. Pudimos comentar después con Don Carlos Torre Repetto sobre lo que había dicho y recomendado Vasiukov.
Otros posibles candidatos eran los grandes maestros Igor Platonov y Mark Taimanov. Si bien la descripción de sus métodos de trabajo coincidían en mucho con la que presento Vasiukov, diferían en algunas cosas muy importantes. Platonov expresaba su especialidad de trabajar con dos o tres jugadores al mismo tiempo, de manera similar a como lo haría Dvoretsky, que curiosamente era el entrenador que preparaba a los que serían los principales rivales de Marcel en los mundiales juveniles, Dolmatov y Yusupov. Platonov más bien estaba interesado en formar entrenadores. De hecho Platonov fue quien formó a varios de los que, ahora exsoviéticos, son fundamentales en el entrenamiento de niños y jóvenes de los Estados Unidos.  Entre ellos cabe mencionar al ucraniano, de Odessa, Mikhail Khodarkovsky, que vive ahora en Nueva Jersey, y que fundó la Escuela Internacional de Ajedrez y es el Presidente de la Fundación Kasparov en los Estados Unidos. El MI y Senior FIDE Trainer estuvo en el Festival Panamericano de Ajedrez en Oaxtepec, Morelos, a cargo de una buena cantidad de niños y jóvenes de los Estados Unidos y lo estuvimos observando de cerca, como scouts, por supuesto, en su manera de trabajar durante una semana, en su labor con el apoyo de otros destacados FIDE Trainers. Khodarkovsky es hechura de Platonov y a mi se me hacía increíble que si se utilizan los métodos de él para la enseñanza en la Fundación Kasparov de Estados Unidos, en la Fundación de Kasparov para Iberoamérica se pretendan utilizar métodos totalmente distintos y hasta contrarios a los de Khodarkovsky e incluso a los de Nikitin, que son los que el propio Kasparov disfrutó para llegar a ser quien fue como jugador.
Curiosamente, Khodarkovsky es de más o menos la misma edad de Marcel.
El caso es que Platonov era una opción bastante atractiva, pero había cierta dureza en su trato con sus alumnos, entre sus discípulos, que para Platonov la palabra de discípulo venía de disciplina. A mi me parecía bien, pues daba mucha atención a la preparación física, pero como entre Marcel y yo, como su “apoyo técnico”· habían surgido fuertes discrepancias cuando yo trataba que Marcel no descuidará esa parte de la preparación, pero era querer imponer vida disciplinada a un bohemio “anarquista”, como me gustaba calificarlo.
Luego también habíamos pensado en un artista como Taimanov, que atraía a Marcel por la gran cultura general, pero el GM Mark Taimanov resultaba ser más disciplinado que Platonov, con una vitalidad increíble y un programa de trabajo de 16 horas diarias que terminó por espantar a Marcel. El GM Mark Taimanov, con una condición física y una disciplina que le ha permitido rebasar los ochenta años con mucho mejor salud que jugadores más jóvenes como Spassky y Korchnoi, es un ejemplo de lo que la disciplina de vida rinde en longevidad y calidad de vida. Ejercicio diario, optimismo y esfuerzo sin descanso es la fórmula de Taimanov.
Total, que buscamos un justo medio, alguien disciplinado, pero no tanto, culto y optimista, devoto del deporte, pero no fanático, de formación militar si, pero “light”.
Al cabo de los años, después de casi 40 años del trabajo de Vasiukov con Marcel, voy observando la trayectoria del GM Vasiukov, ahora con 81 años, su labor como organizador, como entrenador, su vitalidad, lo que ha influido en tanto entrenador, sus métodos, sus artículos, sus conferencias, tengo una buena colección de audios de él, y sobre todo, recuerdo la buena influencia que tuvo sobre Marcel y su cambio radical en la manera de jugar y entender el ajedrez. Creo que Vasiukov era, en esos momentos, el Demiurgo que se buscaba.

Los Demiurgos del Ajedrez.




Las elecciones de la FIDE de 2014 terminaron más grises de lo que algunos protagonistas quieren aceptar. Triunfo contundente o atropello a la democracia, tras las múltiples crónicas de muerte anunciada, en realidad no trajeron ninguna sorpresa. Si bien algunos decían que podría darse un cambio, nadie esperaba, de entre los que han atestiguado o han leído historias de los últimos 40 años de FIDE,  que se cumplieran.
Kasparov se da por sorprendido y dice que aunque Europa está casi perdida, para él fue África el descubrimiento.  O sea que los países que reúnen al 87% de los ranqueados por FIDE están perdidos y los que reúnen al 2% son su descubrimiento.
Por otro lado, FIDE en el gatopardismo puro promete transformarse. Si sacamos la cantidad promedio de años de los dirigentes de FIDE en que, de una manera u otra, en un puesto u otro, han estado lidereando FIDE, veremos que dan como 25 años, con algunos destacados que tienen ya 40 años relacionados con la dirigencia de FIDE. No parece creíble que de repente vieran la luz y cambiasen una manera de actuar tan arraigada en su vida.
Kasparov habla de caos que hay que transformar al orden, sus oponente hablan de que hay que organizar algunas cosas mejor. Demiurgos que pudieran ser positivos o malignos, todos dicen que harán algo, pero sin explicar la receta.
Coinciden al parecer que el futuro está en que el ajedrez llegue a las aulas. Lo que parece muy normal si es hay federaciones como la de Estados Unidos en que la mayoría de sus miembros provienen de eventos a nivel escolar y que su principal fuente de ingresos se relaciona con los torneos de escolares.
Si examinamos los presupuestos ejercidos por las organizaciones de ajedrez reunidas alrededor de una federación nacional y que le son dados por alguna institución gubernamental veremos casos como el de México que el 82% viene de dinero para categorías de menores de 18 años.
En resumen, actualmente las federaciones nacionales dependen grandemente de los ingresos alrededor del ajedrez practicado por escolares.  Hay que decir que en ventas, servicios, etc.; una fuente básica de ingresos son, además de los gobiernos, los bolsillos de los padres de ajedrecistas.
En la federación de ajedrez de los Estados Unidos se preocupan mucho de que los escolares, su fuente importante de ingresos, abandonan el ajedrez, en gran porcentaje, al cumplir entre 15 y 18 años. Especulan que si conservasen a esos “usuarios” o “clientes”, y con ello los bolsillos de sus padres, la economía de sui federación sería diametralmente otra, Si tan siquiera conservasen al 40%, tendrían un ingreso anual del triple actual. Y eso que el ajedrez en las escuelas de Estados Unidos va muy avanzado y más de 450 profesionales viven de dar clases y organizar eventos, con niveles de ingreso muy superiores a los jugadores profesionales más activos de Europa.
En la nomina mexicana, a pesar de que hay poco personal profesionalmente o autodidácticamente adecuadamente preparado, más de 200 personas reciben el 100% de su ingreso por servicios relacionados al ajedrez.
Si realmente se logra que un 1% de los escolares se integren a la práctica organizada del ajedrez federado, los ingresos de la federación se multiplicarán por veinte veces cuando menos. Pero la visión es otra, la de ver que reciben del gobierno, que por otra parte, al examinar el pasado federativo, parece ya comprender que debe otorgar mayor presupuesto al ajedrez, pero en otros caminos que no pasen necesariamente por las federaciones y asociaciones.
Kasparov dice con certeza: votaron por la reelección, porque el estado de cosas les gusta a los votantes. Afirma que no quieren mucho mayores ingresos si dependen de que se trabaje en serio. Que prefieren “nadar de muertito” y hacer pequeños negocios de muy pequeños ingresos. Los califica de mentes de aspiraciones limitadas. No dijo directamente de capacidades limitadas.
Pero hay muchos que votaron en contra de Kasparov, más que a favor de Kirzán, tanto por la influencia de Rusia, como por sentir que la FIDE estará mas estable y que si hacen el esfuerzo especial pueden levantar su federación sin arriesgarse a un cambio radical de status quo como el que se sugiere con un Kasparov a la cabeza.
Esos buscan un camino más de los demurgios de espíritu positivo, más como el Timeo de Platón (que creo era el seudónimo de Aristoteles, pero esa es otra discusión), o sea un "kosmos noetós" que ordena para mejorar…