5 oct. 2015

Los diversos métodos de promoción del ajedrez deben responder a cada objetivo.





Ahora que la sociedad en general poco a poco va encontrando en el ajedrez varios beneficios que puede aportar al desarrollo humano su práctica organizada, se va creando una demanda por conocer más del ajedrez y por acercarse a los que se supondría son expertos en ajedrez.
En ciudades de 20 millones de habitantes como es la Ciudad de México, si solo un 4% de las personas demandan servicios relacionados con el ajedrez, hablaríamos de 800 mil personas, más de las que practican con frecuencia formalmente todas las actividades deportivas juntas. Para atender a esas 800 mil personas, requeriríamos que más de 500 personas con preparación profesional adecuada o con superficial, estuvieran dedicadas a ello.
El hecho es que cuando se convocan a torneos de ajedrez en la Ciudad, una participación de mil personas en las diversas categorías es un verdadero record. Ya incluso 100 personas participando garantiza un éxito de convocatoria.
A veces es tan mala la difusión de los eventos de ajedrez que los que estamos muy inmersos en el medio del ajedrez no conocemos con detalle ni convocatorias ni recibimos información completa sobre algunos torneos y luego nos lamentamos de no habernos enterado para participar.
En lo que toca a redes sociales, que cada vez tienen más éxito en lo que toca a información y comunicación con la población de la Ciudad de México; la mayoría de los organizadores trabajan de manera pasiva, o sea esperan a que las personas consulten en facebook u blogs su información y se enteren, pero no acercan su información a los posibles participantes.
Luego en la planeación de eventos hay una errónea tendencia a hacer eventos de tipo profesional para elite. ¿Cómo es eso? Si uno hace cuentas el 75% del dinero empleado para la organización de 15 torneos realizados en México en 2015, fue para premiar a un grupo de no más de 10 jugadores, para pagar condiciones para que participen y para pagar nominas de árbitros. El 80% del dinero surgió de varios patrocinadores que seguramente no examinan como obtener más beneficios políticos, sociales o de imagen por el dinero que aportan y no saben como una diferente planeación del evento, orientados de manera más masiva, pudieran rendir varias veces más su inversión en el evento. A menos que anden “lavando” dinero, como a veces parece.
El caso es que en esos 15 torneos, ni el 10% de los participantes eran nuevos en torneos, o sea no se estimulo en aumentar la base ajedrecística.
Información, Comunicación y Educación es lo que se necesita para aumentar la base de ajedrecistas que así constituirían la estructura que pudiera dar respuesta a la potencial demanda de “expertos” en ajedrez que un sector de la sociedad cada vez más creciente espera que le den “servicios” de ajedrez.
Varias organizaciones van llenando las lagunas de la oferta de servicios, pero como no están a la altura de poder brindar un servicio cercano a lo que esperan los nuevos usuarios del ajedrez, no se consolidan y van “espantando” usuarios. Pero como la demanda es tan grande, aun cuando sus usuarios les duran poco, cada vez llegan más usuarios nuevos y de esa manera se sostiene la organización, a pesar de que arruina el mercado por su mal servicio.
A nadie espanta la situación, porque es similar a lo que sucede en muchos ámbitos de la sociedad. En educación superior sucede lo  mismo, en gimnasios y salas de “fitness” también, en servicios de cultura y salud podría ser más caótico, no digamos en seguridad pública y protección civil, areas en que la falta de calidad y de profesionalización, así como en dispendios y dinero mal empleado va más o menos por el nivel de lo que pasa en el medio del ajedrez.
Pero si se supone que el practicar ajedrez de forma organizada, digamos “formal”, hace que la comunidad ajedrecística esté más capacitada que la “general” para promover su actividad, debiera tener un nivel un poco mejor que lo que en su contexto se vive.
Tal vez, si se concientiza al gremio de que debe buscarse una unión real entre ajedrecistas, en que no se trate de manipular con mafias como se han vuelto algunas ligas y asociaciones, que estén representados líderes de opinión, gestores o simples empresarios del ajedrez, se puedan dar pasos adelante, porque ya casi ha pasado una década de cuando se hizo una gran inversión millonaria para hacer un mundial de ajedrez que debiera ser arranque de avances y la verdad es que solo se han dado pasos para atrás. Actualmente hay menos ajedrecistas afiliados y mucho menos ajedrecistas participantes que hace diez años, a pesar de que la población se ha incrementado y que más instituciones públicas y privadas han dado al ajedrez un apoyo de un 70% más de lo que había poco antes de ese mundial de ajedrez efectuado en México.
El trabajar con la idea del campeonismo ha demostrado su fracaso, debe trabajarse para que más personas conozcan el ajedrez real, no aquel que se hace jugando sin pensar, no aquel que se hace para atraer grandes figuras a que vengan a recoger grandes fondos, sino atraer a más jugadores del patio, que ahora son ausentes de las competencias por la pésima distribución de premios. Debemos seguir los modelos exitosos de los países donde el ajedrez es una actividad bien aprovechada por la sociedad. Donde el ajedrez es estímulo para pensar y razonar lo que se hace, no aventar piezas a lo loco esperando que la victoria venga sin esfuerzo. Un ajedrez practicado sin razonar es sumamente perjudicial, es una actividad más que habitúa a no tener pensamiento crítico, a ser borregada que no examina lo que le ponen enfrente. Hay que hacer que el ajedrez de sus beneficios, porque en ajedrez el juego es pensar.