1 jun. 2012

Sobre el match Anand Gelfand, comentarios postreros.


Muy cerca del aniversario 64 del Estado de Israel, uno de sus ciudadanos tiene la oportunidad de convertirse en campeón mundial de ajedrez.
Leía los boletines de la Olimpíada Mundial de Ajedrez realizada en Tel Aviv en 1964. Fue un gran esfuerzo para ese pequeño estado el recibir visitantes de 50 países.
El ajedrez era muy popular en Israel debido a su numerosa inmigración de judíos procedentes de países de Europa Oriental. Pero aún no comenzaba, ni remotamente,  las fuertes migraciones de judíos de la Unión Soviética, muchos de ellos ajedrecistas.
Si bien para cientos fue como un trampolín entre la URSS y los Estados Unidos, muchos ajedrecistas ingresaron a Israel a finales de la guerra fría, achacando a que la política soviética se tornaba poco a poco antisemita a pesar del papel que los judíos jugaron en la Revolución Rusa al grado de que los nazis hablaban de un complot comunista judío.
El caso es que a unos años de que la URSS se desintegrase, cientos y cientos de judíos soviéticos pasaron a Israel.
Así el GM Boris Abramovich Gelfand dejó su Bielorrusia natal y pasó a ser ciudadano de Israel.
El contingente de refresco de los judíos soviéticos transformaron el ajedrez en Israel y aunque ya había fuerte tradición, a partir de mediados de los años 90 del siglo XX.
Ese país se convertía en una fuerza a tomar en cuenta, cuando en muchas Olimpíadas como la de 1964, Israel ocupaba los últimos lugares.
La mayoría de los grandes maestros internacionales de origen soviético vivieron sólo temporalmente en Israel, para luego ser parte de la diáspora que invadió Europa Occidental y los Estados Unidos.
Después de todas esas historias de ajedrecistas que emigraron a Israel, esta es la primera vez que hubo oportunidades reales y concretas que uno de esos emigrantes se convirtiera en Campeón Mundial.
Muchos apostadores de los países islámicos, raro, porque se supone que el Corán no está muy de acuerdo con eso de las apuestas, aunque hay multitud de casinos en el Islam, apostaban a favor de Anand, no sólo porque era el favorito, sino porque les costaba mucho pensar que el líder de un deporte ciencia que cada vez es más popular en los países islámicos fuera un Israelita.
Judíos han sido varios los que han ganado el Campeonato Mundial de Ajedrez. Willhelm Steinitz es el más notorio, lo mismo que Emanuel Lasker. Pero en el medio internacional del ajedrez hay cientos muy destacados y los islámicos están conscientes de ello, pero nunca un jugador bajo la bandera de Israel había llegado tan cerca a ser campeón mundial.
Las apuestas estaban enormemente altas y muchos de los millonarios que gustan de ver los encuentros de ajedrez apostaron buenas sumas.
Los otrora llamados “nuevos rusos”, aquellos magnates capitalistas millonarios que surgieron durante el caos ecónomico de la transición del comunismo a la “libre empresa” neo liberal, apoyaron a Gelfand, aprovechando de paso los enormes momios que se dieron durante el match de desempate que llegaron a 32 a 1 a unos 220 segundos, según el reloj que ponían en el match en una gran pantalla, antes de hacerse la primera jugada.
Apostaban a favor de Gelfand que se sentía como la estrella local en Moscú.
 Los nervios estaban en máxima tensión para jugadores, entrenadores y hasta jueces, pero aún más para los apostadores.
Para Gelfand este día de primavera en Moscú es el más importante de su carrera, y quizás de su vida entera.  
El sabe que Moscú no cree en lágrimas, y que sus habitantes están acostumbrados a los obstáculos y a la vida difícil.
Un ruso no gusta de la vida sencilla y tranquila, gustan del reto y del esfuerzo, son medio masoquistas y les gusta caminar cuando la nevada es más pesada.
El que no sea el favorito le ha ganado el apoyo y simpatía de la mayoría de los presentes físicamente en la sala de juego, máxime que entre ellos hay muchos que compartieron con Gelfand la vida estudiantil universitaria o las aventuras en los torneos de ajedrez.
Su madre está en primera fila y su esposa y sus dos pequeños hijos mantienen la cercanía. El ambiente es muy conocido por Gelfand que quizás ha pasado más días en Moscú que en su hogar en Israel.
En Moscú está toda su vida estudiantil y más de las tres cuartas partes de su vida total. Él está en la punta y al borde de dar un paso en la inmortalidad.
Claro que no un paso como el de Armstrong en la Luna, pero si un paso que solo unos cuantos han dado a lo largo de la historia. Un día único e inolvidable.  
Mientras que  para el campeón mundial “defensor”, por no decirle “defensivo”, el gran maestro internacional Anand... Es otra cosa. Tiene lo que el otro desea, y ya está un poco cansado. Está tranquilo al sentarse a jugar como un burócrata llega a su escritorio. Y bostezaría igual antes de trabajar sino fuera de que al otro lado de su cabina de cristal hay cientos de ojos examinándolo y queriendo adivinar sus pensamientos. Vienen a que esto tenga un desenlace más emocionante de lo que fue la mayor parte del match. Ya la han pasado muy mal los espectadores con tantos empates. Son como los espectadores testigos de las ejecuciones en las cámaras de gas o sillas eléctricas de que el Estado tiene el monopolio de las ejecuciones, que son los asesinos legales y que lo hacen a nombre de la justicia, aquella cosa prácticamente existente directamente proporcional a la cultura del concepto en que se ejerce. En muchos países de Nuestra América que fueron robados culturalmente mientras saqueaban su oro y valores objetivos, mientras le mataban sus valores subjetivos.  Anand sabe que es día de cobro, ahora o nunca, pero no le inquieta mucho. ¿Después de todo, por qué debería Vishy preocuparse? Él es el  Campeón Mundial múltiple que ha ganado el título en todos los formatos y sistemas que ha tenido ese campeonato.  A propósito debemos apuntar que Anand también sido el Campeón Mundial de ajedrez rápido y Campeón de Mundo de Blitz o Ajedrez "Ping Pong".