15 feb. 2007

Capsulas sobre Mejora Continua. (1)


1. El ajedrez no es un mero juego, es un modo de vida.

El maestro Krapivin en MIT, siempre repetía una frase popular entre científicos: “La ciencia no es un mero conjunto de conocimientos, es un modo de vida”. Es decir que con la ciencia se transformaba toda nuestra conducta. Con esa idea me refiero a que uno no aprende ajedrez, vive ajedrez.
Triste para algunos es confundirse y utilizar al ajedrez solo para ganar dinero. Hace muy poco me encontré con un entrenador que, desesperado ante los cambios tecnológicos a los que se negaba adaptarse, decía: “si me ha resultado durante más de quince años, porqué no seguir así” Era inútil recordarle que había logrado muchos éxitos hace más de cinco años, pero su afán de hacer todo de la misma manera, año tras año, había ocasionado que sus métodos eran obsoletos y que muchas personas, sin suficientes conocimientos, que lo seguían alentando, eran en realidad involuntarios perjudicadores de su obra y la resistencia al cambio sería infructuosa. El mismo devolvía el favor a sus seguidores, reforzando en ellos la idea de que cambiar no era necesario. Me recordaba toda la escena a la película “Los sobrevivientes”, donde una familia aristocrática cubana se encerró en su palacio mientras esperaba que la revolución cubana pereciera. Así estuvieron por décadas, hasta que se pudrieron en su refugio. Así le pasa al entrenador y a sus corifeos, que creen que pueden seguir así otros diez años, hasta que los “cambios exóticos” desaparezcan.
¿Porqué no cambio a tiempo? Por la vida fácil de ganar dinero sin exigirse cambiar continuamente. Se volvió viejo de la peor manera.
El ajedrez nos enseña que la mejora continua no es asunto voluntario sino deber, una necesidad que si no se satisface nos hará perder.
En una posición podemos mejorarla, e incluso mantenerla igual un tiempo, pero la esencia dinámica del ajedrez, donde tenemos que hacer una jugada, cambiar la posición de las piezas y peones, nos obliga a tratar de buscar la mejora continua en la colocación de ellas, so pena de caer en posición inferior y perder.
El ajedrez es un crisol que extrae lo mejor de nosotros, o lo peor. Por ello es un modo de vida, pero no nada más un modo de ganarse la vida, como aquel entrenador que se “durmió en sus laureles”.

2. La reinvención en grado sumo. La neotenia y su poder.

El ajedrez nos enseña que hay que reinventarnos. No podemos jugar siempre de la misma manera pues seríamos fácilmente predecibles y eso, en situaciones de confrontación, es una desventaja terrible. Es como si le diéramos al oponente el privilegio de que sepa que vamos a hacer en el futuro.
En la vida si hacemos siempre las mismas cosas y las hacemos de la misma manera por mucho tiempo, nos hallaremos, como si fuera de pronto, que somos obsoletos. Por supuesto que no fue de pronto. Así nos parecería, pero porque no estuvimos vigilantes de los cambios. No aprendimos cosas que nos servirían para el futuro.
Si suponemos que en cuatro años va a ser indispensable, por ejemplo, saber chino, pues más vale ir estudiando chino desde ahora. Invertir para el futuro.
A un entrenador de ajedrez se le dijo en 1983, con muchos artículos de Kasparov y otros, que las computadoras serían básicas para estudiar ajedrez en una década, y en lugar de ir estudiando algo de ello, ahora en 2007 se siente sorprendido de que le digan que hay que entrenar con computadoras. Le parece un cambio repentino, pero como era inevitable, aceptó que le manden computadoras, e incluso exclamó que él mismo las pedía desde hace tiempo. El problema ahora es que no tiene la menor idea de cómo usarlas. Se debió preparar para ello hace diez años. Ahora tendrá que reinventarse a super velocidad o perecer en el intento.
Por eso hay que estar vigilantes. Eso nos enseña el ajedrez, a estar vigilante cada jugada, a anticiparse. Esa es la clave, la anticipación. La profilaxis, como dice Karpov, engloba toda la estrategia moderna del ajedrez. Pues el ajedrez es cambio continuo, si nosotros lo hacemos un modo de vida, debemos convertirlo en mejora continua.
¿Mejorar? Esa palabra tiene sus cosas. ¿Mejorar es ganar más dinero? ¿Mejorar es tener más rating? ¿Mejorar es ser más famoso? Mejorar, tal vez, es que el impacto de lo que hacemos contribuya más a que se alcancen los objetivos de nuestra comunidad, a ayudar a más personas, a enseñar a más personas, a aportar más al bienestar de nuestra comunidad, desde la familia, hasta la nación, y a la raza humana y a nuestros compañeros vivientes del planeta Tierra.
¿Mejorar entonces es más, superar lo que hacíamos antes en cantidad y calidad? Entonces debemos buscar la Mejora Continua de la Calidad de lo que hacemos. No es dinero, tal vez hasta nos volvamos más pobres. ¡Hambre es lo que he pasado en esto del ajedrez! Como decía el ahora GM Lexi Ortega cuando jugabamos blitz en su casa en Camagüey hace más de 20 años.
Pero permitanme seguir con la idea de la Neotenia.
A veces en estos escritos peco de desordenado, pero la idea del material que pongo en este blog es eso, más que artículos formales, trato de comunicar ideas y pensamientos de manera coloquial y fresca, como en un largo monólogo con un amigo que escucha. Pero no quiero que sea monólogo, me agradaría recibir más comentarios de mis escritos. Aunque no me puedo quejar, pues tengo más de 20 correos diarios relacionados con el blog, pero no tanto de retroalimentación de mis apuntes, si no más bien de elogios, consultas o inscripciones a cursos o solicitando catalogos de los libros que vendo.
Bueno, todo eso era parte de la idea de crear el “blog”. Pero ahora también lo es el convertirlo en libro abierto a alumnos y amigos. O incluso para expresar mis puntos de vista y desahogar a veces molestias que sufro en un ambiente hostil al cambio y en que ahora me desempeño por causas totalmente aleatorias, pero en el que además de disfrutar su enorme belleza natural e histórica, me propone un reto de lo más hechizante y estimulante.
Bueno, ahora si, explicaré que entiendo por Neotenia.
Según el “American Heritage Dictionary”, Neotenia es “la retención de características juveniles por parte de los adultos de las especies”.
La reinvención de uno mismo, es hacer un repaso de nuestra vida y darle sentido en unas circunstancias en las que muchos otros se hubieran hundido. En grado sumo, esta capacidad de reinvención viene a parecerse a la eterna juventud: una especie de vigor, sinceridad y capacidad de aguante que es la antítesis de la vejez estereotipada. Es estar lleno de energía, de curiosidad, de confianza en que el mundo es un lugar donde se producen milagros continuamente.
Para poder expresar mejor la idea, me permito hacer una vista rápida a uno de los principios científicos que están detrás de la “Reinvención”, como lo explicó un connotado profesor de Harvard, Warren G. Bennis.
La neotenia es un motor evolutivo. Es la cualidad triunfadora de algunos lobos de hace muchos años que les ayudo a evolucionar como perros, afirma Bennis. Durante miles de años, los humanos favorecieron a los lobos más amables, más tratables y más curiosos. Naturalmente los humanos simpatizaban con los lobos que menos atacaban a traición, por los que miraban más a los ojos y por los que parecían más humanos en sus respuestas hacia la gente; en suma, con los que parecían cachorros. Con el tiempo, los lobos con ciertas características sobrevivieron gracias al apoyo de los humanos. Los que no las tenían, o murieron o fueron arrojados lejos. Los lobos “simpáticos” poco a poco, se reinventaron y hasta sus orejas cambiaron. Se volvieron perros y son el mejor amigo del hombre.
Recientemente he estado analizando porque un bebe nos produce tanta simpatía y afecto. Bennis dice que cuando los niños ven a un adulto, muchas veces responden con una sonrisa que empieza tímidamente y poco a poco a creciendo hasta una sonrisa radiante que hace que el adulto se sienta el centro del universo.
Hablando científicamente, por estudios realizados sabemos que el cuidado y otras interacciones íntimas con un adulto provocan que el sistema de la madre se inunde de oxiocina, una hormona tranquilizante que te hace sentir bien y que constituye un antídoto muy poderoso contra el cortisol, la hormona que produce la ansiedad. La oxitocina parece ser el adhesivo que establece los vínculos con un bebe. La mirada y comportamientos distintivos del bebé provocan que se libere oxitocina en el adulto afortunado. Gracias a eso, el bebé, que no puede sobrevivir sólo, tiene asegurado su “cuidador”.
En la URSS se hicieron muchos estudios al respecto y se establecieron metodologías para mantener la neotenia en las personas. Había que reinventar al ser humano. Es curioso, pero al inicio del regimen soviético se estudio mucho como lograr el cambio y vencer sus resistencias, pero después de 70 años, parecía que lo que se trataba era de que no hubiera cambio. Esa contradicción acabó con la URSS.
El ajedrez como modo de vida, implica vivir en cambio continuo. Si se quiere, en la Mejora Continua de la Calidad.