26 feb. 2007

Riflexiones: ¿Gens una Sumus?

El lema de la Federación Internacional de Ajedrez es Gens una Sumus. Se supone que la comunidad de ajedrez en todas partes se identifica con esa frase en latín. En la trashumancia ajedrecística pasé yo de una comunidad de ajedrez en Ciudad de México que pudiera tener como lema corruptus in extremis a una en la Península de Yucatán que pudiera tener el lema de nihil speratum, nihil frustratum, pero todo el ajedrez en México vive auténticamente una novela Kafkiana con danza de los millones aquí y allá en el ajedrez. Hace treinta años se veia en el ajedrez mexicano todo por hacer. Varios grupos se esforzaron y tuvieron algunos logros aparentes. Parecería que se hicieron muchos progresos, pero siento que el panorama es más desolador para los jóvenes ajedrecistas que hoy tienen 20 años que el que tenía enfrente yo a su edad hace treinta años. Si bien estoy especialmente en un lugar donde el ajedrez no es muy popular y en los torneos juegan una veintena solamente de personas, en el resto del país también se ve como un páramo el paisaje ajedrecístico. ¿Fueron generaciones perdidas las que trabajaron por el ajedrez en los últimos años? ¿o medraron más que construir?
Estoy un poco pesimista. Hace 30 años, teníamos un Mundial Estudiantil en México en 1977 que poco dejó. Ahora tendremos un Campeonato Mundial con Grandes Maestros demasiado jóvenes como para jugar ese Mundial Estudiantil, donde las estrellas eran Beliavsky, Dorfman, Romanishin, Speelman, etc. ¿Dejará algo? Esas fiestas internacionales, ¿será acaso que sólo sirven para esconder el verdadero rostro “ojeroso y pintado” del ajedrez mexicano?