18 mar. 2009

Generaciones perdidas.


Recientemente, mientras participaba en un interesante torneo, donde pude enfrentarme a estrellas juveniles como el GM Emilio Cordova del Perú, y a otros no tanto como el MI Julián Estrada, de extensa trayectoria en Hungría, y el MF Guillermo Domínguez, que tiene fuerza de MI y ha ganado el Nacional Abierto de México delante de varios Grandes Maestros, y me dio gusto realizar varias buenas partidas, sobre todo la que gané a Domínguez y unas tablas muy interesantes con el MF Jorge Vega y la muy complicada derrota contra el GM Córdova; varios jugadores jóvenes que habían sido entrenados por mi en clases presenciales hasta 2006 y que no los había visto en varios años, me comentaban los problemas que tenían para subir de juego, lo mismo que otros padres de jugadores que se unieron a la plática y que tenían hijos que habían sido entrenados por diversos jugadores, pero que estaban a prueba y error en busca de mentores.
El carácter trashumante de mis actividades me permite solamente dar clases via email y me preocupa que muchos prometedores jugadores han sufrido estancamientos por la falta de opciones para asesorarse, además de que comentaban que sólo tenían la oportunidad de jugar unas diez o doce partidas al año contra jugadores fuertes, a pesar de jugar más de una decena de torneos al año, pero sólo tenían torneos sistema suizo abiertos o torneos infantiles y juveniles, también suizos, donde jugaban con un jugador regular y varios malos y no contaban con una oposición constante de buen nivel. El único recurso era jugar contra la computadora, cosa que muchos no tenían.
También platiqué con un excelente periodista de ajedrez, que obligado por la situación económica, había incursionado recientemente en dar clases de ajedrez en escuelas. Aunque conocedor de muchos temas de ajedrez, no tenía experiencia ni conocimientos especializados como instructor, pero iba más o menos aprendiendo en el camino, pero manifestaba la anarquía que había en lo que se refería en exigencias de preparación a los instructores que eran contratados para dar clases de ajedrez.
Entonces ni estudiantes ni instructores tenían apoyo sistemático para su preparación. Este panorama no es de un solo país, sino de la gran mayoría de Iberoamérica. Y aún así surgen Grandes Maestros muy jóvenes, gracias a su enorme talento y no gracias, sino más bien a pesar, de su entorno ajedrecístico local.
El consenso general era de que los que tenían acceso a Internet y sabían trabajar apoyándose con la computadora, más o menos avanzaban, pero los que eran ajenos a estas herramientas, estaban perdiendo sus mejores años, tanto como jugadores, como en su caso los instructores.
Por supuesto que el lector está en el lado privilegiado de los que usan el internet, pero piense en los que aun están lejos de poder usar la computadora. Hay que encontrar una manera de solucionar el problema, tomando en cuenta que las estructuras organizativas del deporte federado pueden ser un apoyo, pero las más de las veces parecen ser un obstáculo.
Se necesitan ideas ingeniosas para solucionar el problema. Veremos.