22 mar. 2011

Cuando parece imposible progresar en ajedrez.

El ajedrez es básicamente un juego de voluntad. Sin un continuo esfuerzo no se puede ganar una partida. Este esfuerzo es un acto o manifestación de voluntad generada por una motivación que nos impulsa a realizar tareas desagradables y cansadas para lograr el fin que es jugar “bien” al ajedrez.
Pero si uno no se siente impulsado para hacer el esfuerzo necesario, si uno no esta bien motivado, no se pone en acción ni nuestro conocimiento ni la habilidad alcanzada para elegir la jugada con precisión. Sin motivación podemos jugar como 200 puntos de rating menos del que realmente nos corresponde.
Se da muy frecuentemente la situación del hombre montaña; un jugador que durante una partida tiene una continua serie de altibajos, realizando jugadas de diferente calidad y obteniendo resultados así. De repente hace una buena jugada, después una débil, por una falta de consistencia en el esfuerzo que realiza en cada jugada. Con que se mantuviera en su óptimo nivel, sin bajas ni altas, sus resultados serían muy superiores y así, sin subir de juego, pero haciéndose consistente en su máximo nivel, su fuerza de juego y su rating darían un enorme salto de calidad.
Persistir en el esfuerzo es de lo más complicado, por ello a veces sentimos que no progresamos y dan ganas de abandonar la lucha por la excelencia y conformarse con jugar en un nivel bajo. Se esta al borde de lograr un gran desarrollo pero no se da ese paso por no persistir en el esfuerzo.
Vencer la pereza a la hora de jugar ajedrez es una labor digna de los trabajos de Hercules, pues cedemos a nuestras debilidades. En ajedrez primero hay que vencerse a si mismo y luego entonces podremos vencer a los demás.
¿Cómo educar la voluntad? Muchos autores han dedicado sus talentos y esfuerzos a escribir libros que guíen a sus lectores en ese sentido. Ya que la voluntad es la clave de todo éxito, es un tema básico para todo aquel que desee progresar en una actividad.
Auto motivación, auto convencimiento de que el esfuerzo vale la pena, pensamiento positivo, limpieza de la mente de basura negativa, son producto de un esfuerzo continuo y si logramos hacer eso, podemos emprender el gran esfuerzo necesario para mejorar consistentemente nuestros resultados y dejar de ser un hombre montaña con altibajos.
Con un poco que tengamos firmes nuestros objetivos, podemos motivarnos lo suficiente para perseverar en nuestro propósito, creando un círculo virtuoso, pero si no tenemos bien establecidas las metas, no nos esforzamos y comenzamos a crear un circulo vicioso de fracaso y desánimo.
Seguramente alguna vez ha oído decir de una persona que para ella no tiene sentido la vida. Es una situación muy común desgraciadamente. Si sucede que perdemos nuestra pareja, por unas desavenencias surgidas quien sabe como, o por que desaparece el amor de manera casi imperceptible, o algo que hemos construido durante muchos años se derrumba, nos sentimos mal apreciados, o tenemos una perdida familiar muy grande, o fracasamos en un proyecto en el que tanta fe teníamos, de repente parece que la vida no tiene sentido para nosotros.
¿Cuándo era niño o joven alguna vez lo regaño su madre porque no supo apreciar el significado de ese regalo que llegó a sus manos sin saber los esfuerzos que implicó? Lo más triste es encontrar una persona que siente que su vida no tiene significado.
¿Cómo encontrar nuevos significados para nuestra vida? Al igual que un arquitecto busca que su obra armonice en el entorno natural y logre mayor belleza; que un maestro observa como insertar al niño tímido, al adolescente rebelde en el colectivo escolar, de la misma manera que un director de cine busca reflejar la realidad social con el drama que vive un ser humano, hay que mirar al todo para poder observar como se insertan las partes. Los contenidos y significados de nuestra vida pueden ser construido a partir de saber apreciar la relación entre el todo y la parte.
La atención que se presta al todo, permitirá la comprensión adecuada que juega cada parte. Conocer la interrelación del todo y la parte permite la formación de nuevos significados, la aplicación del saber a la realidad.
Regresando a la Motivación, es interesante conocer lo que algunos psicólogos han analizado sobre el tema, como McClelland (1953) y Atkinson (1964).
Crearon la denominada teoría de McClelland-Atkinson de necesidad de logro.

El objetivo de la teoría de McClelland-Atkinson era explicar por qué algunos individuos están más motivados para conseguir un logro que otros. La motivación intrínseca del atleta es vista como el motivo de conseguir. La interpretación contra esta motivación intrínseca, sin embargo, es el motivo para evitar el fracaso. Cuando afrontado con una tarea como el deporte, afrontamos un conflicto de acercamiento - de evitación. Estamos motivados para acercarnos y participar por nuestro deseo de tener éxito, pero también estamos motivados para evitar participar por nuestro deseo de evitar el fracaso. Nuestra decisión individual de participar en el deporte es determinada por la fuerza relativa de estos dos factores. Esto es mostrado en la ecuación siguiente:

la motivación de logro = desear tener éxito - el miedo del fracaso.


Para McClelland y Atkinson, la motivación de logro es un rasgo de la personalidad. Para algunos de nosotros, el deseo de tener éxito l pesa más que el miedo al fracaso, y se dice que nosotros estamos altos en la motivación de logro. Para otros, el miedo de fracaso es el factor más importante, y se diría que ellos están bajos en la motivación de logro. Este rasgo de personalidad no es el único factor que afecta la motivación. La situación es también importante, expresamente la probabilidad de éxito y el incentivo para el éxito. Así, aun si los atletas están bajos en la motivación de logro, si la probabilidad de éxito es alta, y las recompensas por el éxito son grandes, ellos probablemente estarán motivados.

La motivación humana es compleja, y han sido planteadas una serie de teorías. Una diferencia importante es la que hay entre la motivación intrínseca y extrínseca. La investigación contemporánea muestra que la motivación intrínseca es el factor más importante para la mayor parte de los participantes en el deporte, y en la mayor parte de los casos que añaden la motivación extrínseca reduce más bien que realza niveles totales de la motivación. En una teoría clásica, Maslow ha producido un amplio espectro de motivos humanos en una tentativa de describir la variedad entera de la motivación humana. La utilidad principal del acercamiento de Maslow está en la ilustración de la anchura de motivos para participar en el deporte.

Las teorías modernas de la motivación son estrechas en su enfoque y concentradas en los aspectos cognoscitivos de la motivación. La teoría más influyente es actualmente la teoría de Nicholls de orientaciones del logro. Esta distingue entre atletas que se concentran en el dominio de habilidades y aquellos que se concentran más en su interpretación con relación a otros. El primero es extensamente concordado para ser el estilo más acertado, y los psicólogos tienen un papel importante para jugar en la adopción de orientaciones de dominio. Otros dos acercamientos han surgido como importantes en el funcionamiento con atletas a los que se trata de mejorar la motivación. Las teorías de atribución están preocupadas por las maneras por las cuales los atletas se deciden para funcionar. Por el entrenamiento de nueva atribución, podemos ayudar a los atletas a desarrollar atribuciones más sanas; es decir para atribuir fracaso a esfuerzo más bien que a capacidad.
La auto eficacia es la creencia del individuo en sus capacidades. El éxito, la reacción, la persuasión verbal y el entrenamiento de nueva atribución pueden incrementar en todos la auto eficacia. Por supuesto, todas las teorías tradicionales de la motivación asumen que los niveles altos de la motivación son una cosa buena. Un acercamiento alternativo radical considera el daño que puede resultar de niveles muy altos de la motivación, incluso problemas de “quemarse”.

Los soviéticos trabajaron en la teoría de la creación de un entorno de triunfo, con una labor sistemática de motivación en la que los entrenadores y profesores juegan un papel fundamental. Tal sistema solo funciona si el atleta o jugador es respaldado con una organización o con los servicios de un entrenador altamente calificado, como sucedía en la sociedad soviética. En las sociedades actuales es más difícil de crear tal entorno de triunfo pues no siempre los jugadores cuentan con el apoyo de un equipo de trabajo calificado, y que por lo general es de alto costo.
Para un jugador adulto se requiere que construya hábitos de auto motivación y que refuerce continuamente su sentido de significado en la vida, sobre todo si no contó en su infancia con una educación motivadora en ese sentido.
Trabajar con textos y audios motivadores y de pensamiento positivo puede ser la única receta para salir de un marasmo o estancamiento. Pues la adquisición de conocimientos no es tan importante como la motivación para realizar el esfuerzo de aplicar los conocimientos en las acciones en la partida. Es más importante la fuerza de voluntad que el conocimiento para lograr progresos en ajedrez.
La táctica es fundamental en ajedrez y el esfuerzo de observar con detenimiento y detectar las posibilidades tácticas es muy demandante y solo logra cumplirse por voluntades fuertes y entrenadas, por ello la insistencia de los entrenadores de que sus pupilos realicen muchísimos ejercicios para arraigar los mencionados hábitos.
Hablaba de la relación del todo con la parte, de conocer la interrelación del todo y la parte que permite la formación de nuevos significados, la aplicación del saber a la realidad.
En el ajedrez el todo, se manifiesta en la comprensión estratégica, los principios que la rigen, los principios son el faro que la orientan. La parte esta dada por el escollo táctico que habrá que salvar jugada a jugada. La táctica es el alma del ajedrez, porque nos permite “ver” la realidad en un instante. Cuando el jugador pierde la interrelación adecuada del todo y la parte, comete errores increíbles que se pagan con un gran costo.
Para auto motivarnos debemos crear una serie de pasos y diseñar un programa amplio para asegurarnos que la logremos, pues es el motor que nos pone a andar y merece que le brindemos la mayor atención.
Debemos cuidar nuestra mente de pensamientos negativos y esforzarnos por mantener pensamientos positivos, pues somos lo que pensamos. Necesitamos crear nuestra fe en ello y alimentarla. Si carece de fe, no hay más que una receta para mantenerse a flote: Actué como si la tuviera.
La vida de continuo nos da golpes, pero en lugar de dejarnos derrotar deben actuar como acicate para ir hacia delante, no nos queda de otro para persistir y sobrevivir. En la vida como en el ajedrez, uno rema contra corriente y se avanza o la corriente nos jala hacia atrás. Es imposible mantenerse, o progresa y evoluciona, o va para atrás e involuciona.