14 mar. 2011

El cerebro ¿creación con defecto?


Si bien algunas partes del organismo son tan impresionantes como el microscópico abate bacterias que esta conformado por cientos de pequeñísimas piezas en un mecanismo tan complicado que parece refutar cualquier especulación sobre su creación aleatoria y refuerza la tesis de la creación por designio, el cerebro humano no es exactamente creado con defecto, pero nos lo dieron sin un manual de instrucciones y la historia ha demostrado que los mas grandes seres humanos, supuestamente dotados con los cerebros mas capaces, cometen errores enormes, como si fuera lo mas normal. Constantemente sorprende constatar que la estupidez humana no tiene limite, lo mismo que la grandeza humana. Ya lo decía André Maurois, no somos ni ángeles ni bestias.
En el ajedrez continuamente descubrimos que tenemos puntos ciegos, cosas que increíblemente no vemos. Algunos psicólogos hablan de que hay que entrenarse para desarrollar un cerebro reticular, pero ese tema tan complicado hay que tratarlo después de algunas consideraciones y algunas lecturas, pues no es cosa de echarlas encima de las personas, pues confunden al autor y al lector al menor descuido.
El piloto y escritor Saint Exupery, decía que hay cosas que no se podían ver con los ojos, sino con el corazón. Aun me acuerdo que visitando el lugar que fuera su casa en París, me contaron que cuando se construía la Torre Eiffel muchos, calculando la trayectoria de caída de la famosa torre, habían emigrado de esos edificios por temor de ser aplastados una noche mientras dormían, por las toneladas de acero de la creación del Ing. Eiffel. Antoine Saint Exupery aprovecho la oportunidad y se hizo de un departamento que parece ser señalado por la torre a las 5 de la tarde, la hora terrible de los versos de García Lorca. Antoine nunca se preocupo de la caída de la torre, que aun orgullosa esta erguida, pero si murió el escritor de una caída, pero de su avión.
El caso es que en el “Principito”•ya se nos advierte que hay cosas que no vemos. Un punto ciego en nuestra mente, algo que esta dentro de nosotros y no podemos ver.
En el ajedrez eso se da seguido y algunos bautizaron el hecho como “obnubilación mental”, sobre todo un optometrista aficionado al ajedrez llamado Rafael Arriola, que gustaba de repetir ese término, cuando alguien no veía una jugada obvia. Pero precisamente las jugadas obvias son las más difíciles de ver. Las muy difíciles no se nos escapan. El diablo esta en los detalles.
Unas jugadas que a menudo se nos escapan son las de captura y las de jaque, a pesar de que todo entrenador nos dice que son las primeras a revisar.
Curiosamente es muy frecuente que la jugada que no vimos sea a la vez jaque y captura, como para hacer el colmo de la situación.
A mis pupilos les digo que un problema artístico por regla no comienza con un jaque o una captura, pues le quitaría méritos y dificultad, pues lo primero a ver en una posición son los jaques y capturas, pero que en las posiciones de la vida real, la regla es lo opuesto, ver ante todo capturas y jaques. Pero es frecuente que cuando no tienen arraigado el hábito, se les pase revisar todas las capturas y todos los jaques, y pasan por alto aquella jugada especial que siendo captura o jaque es la solución correcta a las demandas de la posición.
Por eso, Houston, siempre tenemos problemas.