24 may. 2013

Terrorismo anti piratería.



Actualmente por la red de internet se intercambian millones de documentos, videos, programas de computación, imágenes, audios, etc., y todo tipo de producciones creativas de la actualidad y el pasado que tienen derechos de autor y se copian, o se “rehacen” , convirtiéndose en “genéricos”, algunas veces versiones muy mejoradas, pero que pueden catalogarse como piratería.
Las convenciones sobre cuando un material es “fusilado” o no, han ido variando con las épocas. Hay casos polémicos como unos compases de la Obertura 1812 de Chaikovsky que reproducían marchas francesas famosas, o lo mismo con la Quinta de Beethoven, o más en nuestro patio, el juicio sobre una obra de Lecuona y otra de Luis Alcaraz ( You are allways in my  heart)  que dividieron derechos en inglés y en español.
Las obras de Shakespeare han alimentado muchos guiones de filmes modernos desde “El Rey León” o obras políticas como Lady McBird, etc.
En lo que toca a los libros de ajedrez, algunas posiciones y partidas se utilizan una y otra vez para ejemplificar un tema y hay muchos manuales de medio juego de diversos autores en que más del 50% de los ejemplos instructivos seleccionados son los mismos. Casi todos los manuales de finales presentan el final de Saavedra de Torre vs Peón y el de Reti de los peones  en que el rey entra al cuadrado del peón enemigo al amenazar proteger la coronación del propio peón, etc.
Durante varias semanas tuve que hacer silencio en mi blog al tener que defender legalmente envíos por correo de mis propios videos y mis propias clases ya que al parecer de alguna autoridad estaba enviando gran cantidad de CDs y DVDs con filmes “piratas” hollywoodenses al extranjero.
Como los videos tienen escenas de la televisión soviética, principalmente de noticiarios, se hicieron muy sospechosos por lo extraños, ante los ojos de aquellos que debían decidir si era piratería o no.
En la red actualmente hay una fiebre por cerrar blogs que ponen para descargar libros y había que tener cuidado para que no quisieran tirar mi blog, y demostrar que los enlaces que pongo para descargar son de material de mi autoria. A veces es difícil entender que tengo ya más de 170 videos de ajedrez hechos y unas 476 clases de ajedrez elaboradas, así como cerca de 1500 artículos. Que si bien tienen material de aquí y allá, como todos los libros y videos de ajedrez, no se puede decir que es material pirateado.
Con las antologías  elaboradas con fracciones de decenas de libros, pues resulta que las leyes nacionales e internacionales no son muy claras respecto a la extensión permitida de un fragmento que se coloque en una antología para que no caiga en el rubro de piratería.
Lagunas y lagunas en las legislaciones vigentes y en los acuerdos internacionales e incluso en las leyes postales, hicieron del asunto un trámite de meses y un expediente como de 1200 cuartillas. Fue como cuando el libro “Trópico de Cancer” se vendió por correo y decían que no era ilegal venderlo en librerías pero si usar el correo para transportarlo pues violaba algunas normas, cuando todo tipo de muñecas inflables y juguetes sexuales que se vendían por correo no violaban los límites “morales”, pero un libro si.
Mucho del material se puede enviar “discretamente” por email o ponerlo en una “nube” para descargar, pero la polémica era usar el correo o servicios de mensajería. Todo, según eso, por combate a la piratería fílmica, sobre todo a la que se hace de la de Hollywood.
Todo este rollo de la piratería contribuye en mucho a hacer una brecha en el acceso al conocimiento entre los que tienen buen sustento económico y entre los que no lo tienen, ayudando a que mucho material importante de estudio sea inaccesible a las mayorías y estas, ya que el conocimiento es poder, se mantengan en desventaja ante los privilegiados. Así se disminuyen las posibilidades de movilidad social.
De esto y otros temas, habrá que comentar mucho mas, pero el caso  es que tras algunas victorias legislativas,  ya pienso volver a estar muy activo en el blog y en aprovechar una ingente cantidad de material que se ha ido acumulando en las cuevas de los bucaneros, que de nuevo podrán navegar.