26 nov. 2013

Las diferentes crónicas sobre el asalto al trono del ajedrez por Carlsen




Con la oportunidad que caracteriza a muchos autores de libros comerciales de ajedrez, ya han aparecido varios libros con títulos similares a “El asalto de Carlsen al trono del ajedrez”. Lo que no extraña nada ya que infinidad de partidas de Carlsen han sido comentadas y publicadas tanto en libros y revistas como en los numerosos sitios web alimentados por los mejores comentaristas de ajedrez del momento.
Como Carlsen fue evaluado por muchos entrenadores, muchos de manera oficiosa y otros profesionalmente, se han publicado ya muchas descripciones que fundamentan en que se fundamento el ascenso al trono mundial del ajedrez de Carlsen.
Muchos libros sobre Carlsen ya han sido publicados y aunque mas bien son colecciones de partidas comentadas y no descripciones de los métodos y del Know How que explique claramente cual fue su camino al trono, no por ello dejan de ser de enorme interés para instructores e incluso para padres de ajedrecistas talentosos.
El libro que me parece más importante en tomar en cuenta es el escrito por el GM Simen Agdestein , uno de los primeros “mentores” de Carlsen y hermano del manager del nuevo campeón, Espen Agdestein.
Aunque no es un libro que analiza los comos y los porques sino simplemente describe el camino que se siguió y lo que ha ido sucediendo, permite leer entre líneas bastantes evidencias para que uno pueda identificar e interpretar esos comos y porques.
Varios sicólogos puestos a caracterizar a Carlsen con el fin de, ya muy adelantados al futuro, como alguna vez se hizo con Fischer, preparar a sus pupilos para vencer al nuevo campeón, han identificado las fortalezas de Carlsen.
Cuando ve uno ese estudio, la primera pregunta fue: ¿y sus debilidades?  La contestación fue que como por su edad está en plena evolución  muchas debilidades se irán desvaneciendo en corto tiempo y es más benéfico considerar sus fortalezas y trabajar sobre ellas para orientar a los futuros contendientes.
Claro que el primer beneficiario de esos estudios será el ruso que potencialmente puede ser el primer retador al trono de Carlsen, el GM Vladimir Kramnik, pues los otros rusos que se espera aspiren a contenderlo son aun muy jóvenes, la mayoría 5 años por lo menos menores que el campeón.
Que sea Kramnik o no el próximo retador es otra discusión y digamos, otro documento.
El que ahora me importa es el que describe las principales cualidades de Carlsen, que seguramente resaltará estupendamente alguno de los libros que ya circulan, como el citado del Asalto al Trono, en que el GM Kotronias y el GM Aagaard aumentarán su ya numerosa bibliografía, compitiendo con los más prolíficos autores de estos días, como Soltis.
¿Qué es lo que más llama la atención de la personalidad de Carlsen? Primero que nada su determinación. Recuerda a la de Fischer, pero esta se expresa de manera más sana, pues no es un hombre contra el mundo, sino un equipo reunido alrededor de una persona que convierte en tarea común colaborar para que gane un campeonato mundial individual. Más que tareas nacionales, como eran las tareas de los jugadores soviéticos, son tareas “corporativas”. El equipo lo arropa, lo aisla de toda distracción y colabora para reforzar su determinación, su confianza en si mismo y le quita las preocupaciones mundanas que puedan  mermar en lo más mínimo su energía. Primero la familia fue su equipo, con padre, madre y hermanos unidos y cultivando cuidadosamente su desarrollo, poco a poco acercando a Magnus otras personas que compartieran la meta, seleccionadas con sumo cuidado, aunque si hubo la clásica prueba  y error, que es natural pues los padres al principio no tienen bases para seleccionar mentores e instructores capaces y tuvieron que lidiar con dos o tres charlatanes, pero tuvieron el buen tino, la suerte, o que se yo, de dar pronto con uno más o menos adecuado, como el GM Agdestein y posteriormente toparon con otros jugadores con verdadera vocación de entrenadores.
Pero gracias a un arranque mas o menos afortunado, Magnus progreso rápidamente y logró la atención de quienes realmente lo ayudarían, aunque en eso se perdieron quizás un año y medio o más.
Si comparamos con el caso de Fabiano Caruana, la familia Carlsen se tardó mucho en detectar el entrenador adecuado, pero Magnus tiene otras cualidades que Caruana no tiene y que a la larga pesarán más. Pero hay que aceptar que el italiano ha tenido mucho mejores entrenadores en su inicio que Carlsen.
Pero la determinación de Carlsen ha sido cuidadosamente aumentada y si bien la mayor parte puede ser atribuida a su carácter natural, sus familiares supieron estimular de manera efectiva tal determinación. Carlsen ha podido concentrarse totalmente, sin distracciones, en su labor. En el match de Chennai era imprescindible aislarlo de cualquier influencia extraña a su tarea, y en eso su equipo “formal” cumplió a cabalidad. Sospecho que hubo también mucho trabajo de “inteligencia” de su equipo “auxiliar”, pues se cuido cada detalle, sobre todo de cosas como informarse perfectamente de cada periodista que pretendía acercarse, o de paparazzis que pudiesen perturbar los breves momentos de relajación del aspirante al campeonato mundial. Se anticiparon a todo, y si bien algunos del equipo tuvieron que enfrentar retos como adaptarse al contexto de Chennai, no lo tuvo que hacer Carlsen, así que rindió como si hubiese estado en Oslo, o mejor, diría yo.
Ahora que aunado a su  determinación, su estabilidad emocional es muy fuerte, sin altibajos, serena y tomando al triunfo y a la derrota como dos impostores, como diría Kipling. Aunque como la derrota la conoce poco de unos años para acá, si era de esperarse que pudiera su psique sufrir pequeña crisis ante la primera derrota en el match. Suponen los sicólogos que lo han estudiado que hubiera podido sobreponerse, pero que era mejor el camino del mínimo riesgo, de las muy pocas victorias y las muchas tablas, en lugar de arriesgar ir por los muchos triunfos y alguna derrota, pues por su edad e inexperiencia relativa, pudiera no reaccionar adecuadamente.
Es muy controlado, pero como ha sido cuidado desde pequeño contra el fracaso, quizás no este golpeado lo suficiente como para salir avante ante un fracaso muy sentido. Se le supone muy fuerte y seguro emocionalmente y bien pertrechado por su familia, pero su carácter ante el fracaso, es una asignatura por acreditar.
Los que ya preparan a Kramnik sugieren que si este logra el primer triunfo en su futuro match, el ruso tendría grandes oportunidades de retomar el título. Suena a mucho futurismo, pero en fin.
Carlsen en la partida 13 del torneo de Candidatos resistió relativamente a la presión, pero todos recordamos que tanto Kramnik como Carlsen tronaron al último y ninguno de ellos se alzó con un triunfo convincente y se tuvieron que conformar con el empate. A los dos les fallaron los nervios, pero Kramnik se vio en ese aspecto un poco mejor que su joven oponente.
Pero Anand en el match fue muy inferior en ese aspecto de estabilidad emocional que Carlsen, pues se vio poco seguro de si mismo en varios momentos crucales del match, como en partida tres, donde estuvo cerca de ganar su primera victoria.
Carlsen tiene excelente técnica y la combina con una objetividad y una decisión de no tomar atajos, sino de ganar las partidas por el camino largo, aunque eso signifique un trabajo laborioso. Cree en el fruto ganado con gran sudor y no gusta de eludir el esfuerzo y ser premiado con el aplauso fácil. Juega, dicen los analistas, no para crear obras de arte, pero si producciones que lo enorgullezcan por resistir el examen cuidadoso y al detalle de los especialistas.
No gusta de ganar partidas con sacrificios brillantes que le den popularidad como la que lograba Tahl, si esto significa que después alguna computadora demuestre que hizo un sacrificio inexacto y que ganó gracias a las debilidades humanas de su oponente.
Pero sabe que la intimidación es un arma y la ha empleado con jugadas de doble filo que no rebasen cierto límite de especulación, sino que sean aceptablemente correctas, pero siempre agresivas e intimidatorias, pero la prioridad es que resistan un control de calidad práctico. Sabe que lo perfecto es enemigo de lo bueno, pero que lo bueno debe ser suficientemente bueno para dignificar al que lo realiza.
Desgraciadamente los libros que van apareciendo son más crónicas que análisis  y poco orientan de lo que mas nos interesa: ¿Qué podemos aprender de Carlsen y que transmitamos a nuestros pupilos? Son libros hechos con visión de testimonio periodístico y valiosos sin duda, pero no ilustrativos. Esa exégesis habrá que esperarla, aunque ya muchos la elaboran para sus círculos cercanos. El tiempo nos dirá cuando Carlsen tendrá su Saulo y sus apóstoles.  Ojala no pase como Fischer, que no contó con su metodólogo y su legado corre el peligro de perderse. No todos tienen la suerte de Morphy que lo interpreto magníficamente Steinitz, o como Keres, que Neishtadt desarrollo una verdadera “universidad Paul Keres” en base a sus producciones, o loque hizo Kotov con Alekhine, aunque este, como Capablanca, supo interpretarse a si mismo bastante bien.