4 sept. 2014

Kasparov y la Rebelión del Atlas.




Según Ayn Rand; “Si viese usted a Atlas, el gigante que sostiene al mundo sobre sus hombros, si usted viese que él estuviese de pie, con la sangre latiendo en su pecho, con sus rodillas doblándose, con sus brazos temblando, pero todavía intentando mantener al mundo en lo alto con sus últimas fuerzas, y cuanto mayor sea su esfuerzo, mayor es el peso que el mundo carga sobre sus hombros, ¿qué le diría usted que hiciese? [...] Que se rebele”
La ganancia económica, el flujo del dinero no se logra de la manera en que actúa la FIDE actualmente, fue el reclamo persistente de Kasparov. La FIDE ha fracasado como empresa, apuntó una y otra vez.
Que la FIDE ha fracasado en muchas de sus tareas, es muy posible, y esperado, pero que el aspecto de atraer a los grandes capitalistas no creo que sea la misión prioritaria.
Que muchas personas en la actualidad digan que lo importante es conseguir dinero para el ajedrez, me recuerda aquello de que en Estados Unidos, o precisamente en Nueva York, donde vive Kasparov, todo se puede comprar con dinero. El Olimpo ahí tiene dirección: Park Avenue 740. Ahí un ejecutivo se disculpa de haber gastado millón y medio de dólares en la remodelación de su oficina mientras su compañía se iba a la quiebra, para luego ser rescatada por Obama con “refuerzos gubernamentales”

En 1991, el Club del Libro del Mes, en cooperación con la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América, hizo una encuesta entre los miembros del club preguntándoles qué libro había marcado una diferencia en sus vidas. La “Sagrada Biblia” fue el primero de la lista, y "Atlas Shrugged" ("La rebelión de Atlas") el segundo.
La influencia de la autora, Ayn Rand, la que decía que se valía hacer de todo para ganar dinero, sin trabas morales ni remordimientos por hacer que los que menos tienen tengan menos, parece permearse en algunos ajedrecistas de élite, como parece pasar con Kasparov quien declara que el capitalismo no le ha fallado a la gente, sino la gente al capitalismo.
Objetivismo parece ser la divisa Kasparoviana, aplicándolo a un ambiente tan subjetivo como es el ajedrez, que casi es la expresión más acabada del esfuerzo sin producción material, sino solo subjetiva e inmaterial.
Los votos los midió en millones de dólares y decía poner 10 en un día, y cuando Kirzan dijo que conseguía veinte, dio pie para que Kasparov lo señale como falso, pues el éxito de su ideología es que todo se tasa, y que el indicador de la FIDE deben ser los millones de dólares que circulan.
Pero hay muchos “Atlas” que no están dispuestos a cambiar de tarea y seguir con la carga en sus hombros.