11 jun. 2014

Grandeza España de Ajedrez. (En Memoria de Francisco J. Pérez)




Decía el gran entrenador soviético, el letón Alexandr Naftalevich Koblentz  (Aleksandrs Koblencs), uno de los Magos de Riga, que leer a Ruy Lopez era imprescindible para los ajedrecistas serios que deseaban investigar la esencia del ajedrez y estudiar la pedagogía catalana de las primeras dos décadas del siglo era subir al nivel máximo de la educación.  ¡Como no coincidir en ello cuando en México tuvimos la suerte de contar en las aulas de la Universidad Nacional Autónoma de México la presencia del mensaje catalán de la educación moderna! Sabemos que el ajedrez moderno nació en tierras valencianas y que en la unión de los reinos que formarían la España de los Reyes Católicos se expandió el ajedrez por toda la Iberia, para que Ruy López de Extremadura fuese su evangelista. Pero realmente causaba extrañeza como para un Mago de Riga, tan al norte, conociese tanto de los pensadores catalanes.
La pedagogía en España llegó en un momento dado a ser la más avanzada del mundo, cuando de tajo se cortó la ruta de esa savía por la guerra civil. Pero de alguna manera correría ese líquido maravilloso hacia la URSS y hacia México y ahora es posible, y es preciso, tomar en cuenta las enseñanzas catalanas,  si de introducir el ajedrez a las aulas mexicanas se trata. Se debe uno inspirar en la URSS y en aquella España para tarea tan ardua.
Estudiar la fuente primaria de Ruy López, pero con lo moderno de Ferrer i Guardia. De Joan Bardina y Prat de la Riba tomaron ideas en la lejana Moscú y Riga, ¿cómo no hacerlo si en México tuvimos a Oriol Anguera, a Sanchez Vazquez y a tantos otros que de la España peregrina mostraron como hay que enseñar?
Romanovsky, Rabinovich, Botvinnik, Koblentz, Gipslis, Razuvayev, Panchenko, Dvoretsky, tendrán que estar en todo lo que se trate de ajedrez, pero en pedagogia no se puede olvidar a la escuela moderna catalana, anarquista y no, religiosa como Ruy Lopez y no. Grandeza España de todos los tiempos.
Si hay que enseñar ajedrez no podemos olvidar a las cuatro condiciones de Bardina:
Primera, desarrollar las facultades según la naturaleza de cada una
Segunda, la educación ha de ser humana, es decir, libre. “Atacar la libertad como potencia, es atacar lo más profundo del ser humano, es negar al hombre”
Tercera, que prepare para la vida, lo cual supone el ejercicio del dominio de sí, responsabilidad y confianza en los demás.
Cuarta, la educación ha de tener en cuenta el tiempo presente.
Y que cada libro de texto que usemos tenga cinco aspectos bardinianos:
  1. Una parte mnemotécnica o de memoria.
  2. Una parte explicativa.
  3. Una parte sintética.
  4. Una parte gráfica.
  5. Una parte práctica.
Y como enseñaba Albert Oriol Bosch, cuando de medicina hablaba pero que en ajedrez no se pueden dejar de tomar en cuenta sus obviedades educativas:
1. En el proceso educativo el protagonista es siempre el que aprende. El que enseña no es más que un recurso de ayuda.
2. La importancia del que enseña reside tanto en su rol modelizador como en su experteza de contenidos y procesos.
3. La educación ajedrecística  no es una finalidad en sí misma y debe perseguir un fin (educación orientada a resultado).
4. Deben usarse variedad de metodologías educativas ajustadas en cada caso a los objetivos perseguidos. Para dominar las diversas metodologías no hay otro mecanismo que practicar con ellas.
5. Por razones éticas y prácticas la educación ajedrecística deberá utilizar en mayor medida las simulaciones como instrumento educativo.
6. La evaluación es parte esencial del proceso educativo y debe incorporarse ya en la fase del diseño de las actividades docentes.
7. La metodología evaluativa debe ser robusta y estar alineada con los objetivos de aprendizaje.
Y del Maestro Ricardo Mella recordar siempre:
  1. Todos los seres humanos tienen necesidad de desarrollo físico y mental en grado y forma indeterminada.
  2. Todos los seres humanos tienen el derecho de satisfacer libremente esta necesidad de desarrollo.
  3. Todos los seres humanos pueden satisfacerla por medio de la cooperación o comunidad voluntaria.
Con todos esos apuntes, apoyados en los hombres de todos esos grandes mencionados, la tarea de cómo se debe introducir el ajedrez en las escuelas mexicanas tiene señalado un camino, que habla ruso, catalán y castellano.
Habrá que darle su toque americano, de Altamirano, Carlos Torre Repetto, de Martí, Manuel Marquez Sterling y de Andrés Clemente Vázquez, de las raíces autóctonas de Tlacaelel, Ahuizotl y Netzahualcoyotl.
Las tertulias habaneras en que las horas pasaban sutiles y sin sentir al lado de la palabra de Don Francisco J. Pérez, comentando partidas de Torre contra Alekhine y Capablanca, mientras citaba a Ferrer i Guardia, a Bardina, pero también pensaba en Chigorin, mientras oíamos música de Falla y veíamos cromos de Vigo, tomando sorbos de ron y fumando habanos, de ellas recuerdo las citas catalanas, mal pronunciadas, pues para ambos era idioma extraño, pero que prometí recordarlas, de :
“memoria tarda, si be tenaç;
inteligencia oberta;
rahó pesada pera les altes especulacions,
peró ferma y intuitiva pera lo practich inmediat;
avaricia, molt antich;
kabilisme, no tant antich;
esperit emprenedor;
patriotisme”.