29 oct. 2009

Ajedrez y libros en México


A pesar de que una gran parte de los ajedrecistas mexicanos estudian con programas de computadoras y archivos informáticos, aun el mercado de libros de ajedrez sigue creciendo. Una biblioteca que no tenga un mantenimiento constante puede quedar obsoleta muy pronto. Por ejemplo, tan solo en 2009 surgieron 46 títulos importantes de ajedrez en castellano, más del 70% traducciones de ediciones en inglés o ruso, además de más de 200 títulos de mediana y baja calidad. En inglés más de 200 libros importantes se publicaron en 2009. Si una biblioteca dejo de recibir mantenimiento a partir de 2008, quedaría fácilmente muy atrasada.
En el caso de bibliotecas públicas de ajedrez se argumenta que son inviables y sumamente costosas por la inversión que hay que hacer en actualización y mantenimiento, además de la devaluación constante de los libros. Pero por otro lado una biblioteca digitalizada de más de 30 000 títulos de ajedrez tiene un costo físico de no más de 20 mil pesos mexicanos, y podría ser usada por cientos de jugadores. El obstáculo sería legal por los pagos de derechos de autor, pero si fuera pública sin objetivos de lucro, se podría instalar fácilmente.
En Ciudad de México hay librerías que se mantienen al día con una amplia oferta de libros actuales, como son la de Chess Boutique y la de Roberto Ponce; situación que hasta hace unos diez años no se veía en México donde los libros había que comprárselos a importadores que cotizaban muy caro el material, pues un libro con precio facial de 20 dólares en Estados Unidos, había que pagarlo en 35 dólares en México.
Pero dado el ausente apoyo a ajedrecistas jóvenes con talento, la diferencia de que alguien llegue a destacar en el medio, depende en mucho de su situación económica o de la capacidad de los padres para obtener los recursos amplios necesarios para que se cumplan los objetivos.
Hacer de un joven prometedor de 16 años, un gran maestro de 18 o 19 años, cuesta casi tres millones de pesos; entre viajes, entrenadores, libros etc.
En dos casos recientes, se invirtió en un gran maestro casi un millón y medio de pesos para que alcanzase el más alto nivel, entre viajes, becas y fogueo y entrenamiento; pero con uno de la misma edad se ha invertido sin éxito más de tres millones, entre aportaciones familiares y gubernamentales, y aun esta lejos el asunto, por lo que seguramente costará al menos otro millón. A tales costos, casi el triple de lo que cuesta en Rusia, ¿Valdrá la pena hacer un estudio cuidadoso antes de decidirse en esta cara aventura económica?
Antaño, hasta 1988, dependía de cada jugador obtener sus financiamientos. Ahora hay apoyo gubernamental sobrado, pero mucho dinero se extravía en el sistema burocrático, ya que para apoyar a un jugador, hay que “poner en movimiento” una decena de “administrativos y políticos del deporte”, lo que hace que de cada peso de presupuesto del ajedrez, menos de 10 centavos se dedique a apoyar la carrera de los talentos juveniles, cifra mucho menor dedicada a viajes de un presidente de federación.