26 nov. 2009

De niños a niños en ajedrez.


Los llamados “Mundiales” juveniles de Turquía, terminaron y uno tiene a disposición 6 mil partidas para examinar el nivel de juego. Pongo entre comillas el termino de Mundiales, pues no se puede llamar campeonato mundial a un evento que es prácticamente abierto y no solo asequible a campeones nacionales, ya que en Turquía podía competir cualquier niño que lo quisiera, siempre que fuera uno de los decenas de jugadores avalados por su federación. Si fuera un evento mas selecto, ninguna delegación hubiera tenido mas de unos doce representantes, mientras aquí hubo delegaciones de medio centenar, como la mexicana que envío a mas de tres decenas de niños.
Pero hay de niños a niños, y prácticamente en cada división de edades había hasta cuatro categorías de jugadores.
Había una categoría verdaderamente mundial, con niños que aspiran a ser de los mejores del mundo cuando sean adultos y ya son verdaderas estrellas del ajedrez.
Otrora los soviéticos decían que no tenía sentido preparar a un jugador para que sea campeón infantil o juvenil, sino que su objetivo es crear jugadores adultos de gran calidad, pero los entrenadores de los países que antes formaban parte de la URSS, ante la revolución provocada por la informática, ya producen grandes maestros y maestros internacionales de 12 a 18 años con relativa regularidad. También la diáspora de entrenadores de origen soviético han producido en muchos países el mismo fenómeno y ya hay muchas escuelas, sobre todo en la India y China, que han demostrado que fuera de Europa, Estados Unidos y Cuba hay recetas para crear superestrellas juveniles.
Esa categoría en el evento de Turquía se notó por ciertas características: Preparación mediana de técnica de finales, no mala, pero no muy buena.
Capacidad táctica elevada, lo suficiente para evitar errores gruesos, pero no tan elevada para crear combinaciones muy sofisticadas, y solo lo suficientemente buena para utilizar operaciones tácticas, pequeñas combinaciones con un 80% de eficiencia. Se notó un nivel táctico inferior a los de otras generaciones (un nivel de unos 2200). En juego posicional también regular, nada llamativo. (Un nivel de unos 2200 también)
Preparación de Aperturas llevadas al máximo, un uso constante de variantes críticas, donde casi es imposible analizar sobre el tablero, donde la memoria juega un papel protagónico. Claro que esta preparación de excelencia en aperturas no tendría sustento si no tuvieran un nivel aceptable en medio juego y finales. Se aprovecha la gran capacidad de memoria de los niños y estos saben variantes de memoria hasta las 20 primeras jugadas, es impresionante como algunos de los jugadores de este nivel repetían líneas empleadas por los grandes maestros de élite. Un trabajo profundo con las bases de datos y una gran cantidad de horas dedicadas a la memorización. (Un nivel de unos 2600)
Luego de esta categoría de jugadores, a la que pertenecían unos 50 jugadores diseminados en todas las divisiones de edad, seguía otra.
Esta categoría, aspirantes a títulos internacionales, muchos campeones nacionales de sus países tenían estas características.
En Finales, debajo de nivel promedio, solo ganaban finales con ventajas grandes, muchas veces perdiendo finales que eran tablas pero difíciles. (Un nivel de 1800).
En Medio juego, buenos tácticos a secas, sin gran preparación posicional. (un nivel de 1700).
En Aperturas un nivel superior en variantes críticas, también de las que se depende mucho de la memoria, a los de los maestros nacionales adultos de su país, pero sin comparación con los de la primera categoría que describimos antes, pero si notable para un jugador que no es profesional y tiene menos de 18 años (un nivel de 2400).
Lamentablemente en promedio llegaban a unos 2000 y no tenían nada que hacer con los primeros 50.
Los de la primera categoría acaparaban los primeros 10 puestos en las divisiones de más de 10 años. En las de menos de 10 había sólo unos muy pocos, como para ocupar uno o dos primeros puestos.
Los de la segunda categoría andaban entre los lugares 11 y 40 de cada división.
Había unos cuantos jugadores que jugaban muy bien y tenían unas características muy especiales.
En Finales, juego promedio, sobre 1600 a 1700 de nivel, por lo general, salvo unos 5 jugadores, principalmente ucranianos y rusos, el nivel general de técnica en finales era muy malo.
En medio juego un nivel táctico excelente, aunque sin preparación posicional (casi no había jugadores con aceptable nivel posicional, no más de unos 10), realmente algunos con gran habilidad y talento para combinaciones. Un nivel de 2000 a 2100.
En aperturas, nivel promedio, manejando esquemas sólidos, pero sin jugar variantes críticas y se ve que son esquemas que no requieren gran memorización. Un nivel de 1700 a 1800.
Estos jugadores andaban entre los 11 y los 50 lugares en cada división. Eran pocos, pero se notaba que podían llegar a ser grandes jugadores, trabajando más en la técnica de finales y perfeccionando el repertorio.
Luego vemos a los jugadores que andaban entre el lugar 30 y el último.
Niños sin una preparación especial en ninguna área, aunque particularmente malos para los finales y a veces con conocimientos de algunas aperturas memorizadas, aunque parecieran de última hora.
No tan malos tácticos y algunos con gran talento combinativo, pero que en general tienen un nivel muy bajo en sus propios países, donde hay, posiblemente más de un centenar de jugadores adultos mucho más fuertes que ellos con los que se podrían foguear sin viajar tan lejos.
Este último grupo son los jugadores “turistas” del evento, el relleno, son los jugadores que de niños viajarán aquí y allá, pero de adultos no darán nada que hablar y muchos se retirarán prematuramente. Por lo general acompañados por unos cuantos adultos y un entrenador que lo contrataron para que los apoyará en el momento, pero que tiene menos de tres meses trabajando con ellos. Son delegaciones realmente de países fallidos en ajedrez, pero que si luego se manejan con cuidado estas experiencias pudieran ser sumamente benéficas para los niños, pero normalmente sus federaciones no les dan seguimiento.
Si por cada cuatro niños no se asigna un entrenador, y si este no trabaja al menos seis meses antes del evento con ellos, no se puede exigir ningún buen resultado. Si un entrenador acepta ir de apoyo de un niño que no es de su propia ciudad, y con el que no haya trabajado unos meses antes, yo creo que es falta de profesionalismo o resultado de que lo presionaron mucho para aceptar, en cualquier caso, es una situación penosa. ¿Culpa de quién? Hay federaciones donde simplemente no hay personal preparado para vislumbrar estas situaciones y sólo intentan no tener conflictos con padres que quieren promover a sus hijos internacionalmente, tengan nivel o no.
Entre esos países hay muchos iberoamericanos que actualmente están en una mala situación económicamente, excepción hecha parcialmente del Perú, que tiene a dos hermanitos “estrellas”, además de los países africanos, que tienen uno que otro garbanzo de libra.
Desgraciadamente de las 6000 partidas, no más de 500 son de calidad, por lo que las grandes bases de datos de prestigio, no les dieron cabida, por ejemplo TWIC publica un 10% del total de partidas jugadas, cuando por lo general se publica el 100% de cualquier torneo. Pero muchas partidas estaban mal anotadas. Por ejemplo, estuve revisando todas las partidas de los mexicanos, y en una partida importante, la única en que una jugadora de rating similar a la que tenía la mexicana la venció, solo tenía 12 jugadas, en posición totalmente pareja, así que no pude saber como perdió la mexicana, y me tuve que conformar con que nuestra compatriota jugo siempre con jugadoras de menos rating que ella y a veces ganó y a veces perdió, sin poder ver como más o menos jugó en encuentros críticos.