23 nov. 2009

La verdadera historia de la estadía del GM Robert J. Fischer en México.

Me llama la atención de que en ocasión de la visita del GM Romero, autor de una biografía sobre Bobby Fischer, se haga una mesa redonda entre ajedrecistas residentes en México que tienen una cosa común: ninguno de ellos trató personalmente a Fischer cuando estuvo en México y me atrevería a asegurar que nunca lo conocieron personalmente.
En los más de seis meses que Fischer permaneció en el país, por razones del trabajo para realizar un match con el GM Miguel Angel Quinteros, Fischer tuvo relación estrecha primero con el Sr. Alfredo Checa Kuri, a quien acompañamos en su reciente perdida, con el ahora GM Marcel Sisniega, el MF Alberto Campos Ruíz, con el Mtro. Manuel Vega López de Llérgo y con un servidor; además de nuestras respectivas cónyuges en aquella época, que acompañaban a la Sra. Quinteros en paseos turísticos tanto en Taxco, Guerrero, como en Cancún y diversas zonas arqueológicas del área maya, así como travesías en el Caribe mexicano.
A todos Fischer nos pareció una magnífica persona, siempre un caballero y con un español impecable, con fuerte acento argentino y una cultura amplia, producto de sus viajes por todo el mundo, aunque a ratos introvertido y no muy afecto a reuniones sociales. Contra lo que muchos afirman, de repente jugaba partidas blitz con el GM Quinteros y conmigo, sin dar mucha importancia al hecho, para sorpresa de todos los presentes.
Desde que en 1974 lo conocí en Niza, el GM Quinteros siempre me pareció de lo más agradable y era un excelente manager de relaciones públicas de Fischer, apuntando siempre a los mejores intereses del genio americano.
Seguramente fue muy desgastante el largo período de negociaciones en México con los potenciales organizadores, y posiblemente no guarde Quinteros recuerdos agradables de su estadía en México, ya que los potentados yucatecos eran huesos muy duros de roer, y aunque lidereados por el Mtro. Manuel Vega, no eran tan fácilmente convencidos por la fuerte afición al ajedrez de su líder y lo eran más aficionados a los negocios seguros, y finalmente no se logró un acuerdo final, pues todos temían la inconsistencia de Fischer y temían que abandonase en algún momento el encuentro. La sola sospecha indignó a Fischer y muy en su estilo puso condiciones de pagos adelantados que ya fueron considerados excesivos, cerrándose la negociación tras la proposición final de dar los adelantos en propiedades en Cancún y no en efectivo. De ese circulo vicioso entre el “cash” y tierras, no se salió y un frustrado Quinteros y un molesto Fischer decidieron salir de Cancún, terminándose una larga negociación de varios meses.
En su despedida, Fischer me dejó una serie de cajas con revistas de ajedrez, y me autografió varios libros, cartas para algunos amigos en México y solamente nos volvimos a comunicar por correo y email, sin volvernos a encontrar personalmente.
El GM Marcel Sisniega, el MF Alberto Campos Ruíz y yo, nos tuvimos que conformar organizando otros eventos, entre ellos el Interzonal de Taxco 1985, en el Hotel propiedad de Alfredo Checa Kuri, el “Montetaxco” y en lugar de ver jugar a Fischer contra Quinteros, tuvimos a Tal, Timman, Suetin, Nogueiras, Guillermo Garcia, Alburt, Sosonko, Maric, Krnic, Balashov, Walter Browne, Fedorowicz, Speelman, Watson, Cebalo, entre otros grandes maestros entre competidores y seconds; así como periodistas. Entre cables que enviaba yo al “Clarín” de Buenos Aires, no dejaba de enviar saludos al GM Quinteros, que al parecer andaba por Filipinas, mientras jugaba blitz con el GM García al perder mi contrincante habitual en las noches de Cancún.