18 ene. 2010

Sobre Herencias y Bibliotecas de Ajedrez.




Un artículo que apareció en www.ajedrezenmexico.org que De Winter escribió para el Ajolotl 647de fecha 17 de septiembre de 2009 y que se puso en Internet el 4 de enero de 2010 me puso a reflexionar en varias cosas.
Primero fue mi sorpresa que el Ajolotl haya llegado al número 647 , pues significa que De Winter ha hecho sólo un boletín semanal por más de 10 años y que aunque es para consumo de un número reducido de socios de un club, su publicación en Internet lo hace quizás el boletín local de club con más ediciones en el mundo, pero ese ahora no es el tema.
Al principio me pareció muy pesimista y patética su postura, pero reflexionando, o más bien “riflexionando” a lo H. Zumbado; creo que está apuntando a algunos hechos que duele admitir que pudieran ser exactos y da testimonio de un a época muy especial de la vida de los libros.
Las bibliotecas van cambiando de concepto y ya para muchos se van haciendo unos gigantes obsoletos. En México vemos la triste historia de la de Buenavista que presumía ser la más grande de Iberoamérica y que algunos ven no sólo como elefante blanco sino como un enorme dinosaurio de números rojos.
Hasta hace unos quince años se veían las bibliotecas de ajedrez, como la del Ing. Ferríz como un “tesoro invaluable” como dice De Winter, pero ya para 2000 parecía un cementerio de libros que raramente eran consultados. Ya el Chess Base hacía medio raro el consultar la “copia dura” , impresa, de un “Informador de Ajedrez”, esos que De Winter dice que hoy día solo los acaudalados compran. Creo que el último que compre impreso fue el 39, y ahora van por el 105. Creo que ya son como 15 años de no comprar un informador.
Aún así, cálculo que el 70% de los ajedrecistas mexicanos están ajenos aún del mundo del ajedrez con computadoras y en consecuencia por internet . Del otro 30% restante, dos terceras partes no lee bien el inglés y nueve décimas partes no puede navegar en los sitios web rusos, que son los que manejan el 70% de la información más valiosa del ajedrez en Internet.
Entonces los que potencialmente pueden necesitar las ediciones impresas de los libros y no pueden aún estudiar ajedrez con computadora deben ser cientos en México.
Ahora bien, ¿adquirir una biblioteca de ajedrez? Si pensamos en utilidad, costos de mantenimiento, accesibilidad de la información y servicio al público, tendríamos que condenar la adquisición.
Una buena compra y barata, inclusive si tuvieran que pagarse derechos de autor en muchos casos, sería la adquisición de 12 000 libros de ajedrez digitalizados en dos versiones: PDF y documentos Word o Rtf o texto. Estos serían fácil de consultar y buscar gracias a las funciones de hipertexto y otras. ¿Cuánto podrían costar? Cálculo que no más de 3 mil dólares. Ocuparían unos 70 DVDs más o menos, de fácil almacenaje, o una computadora con dos discos duros en espejo de 500 gigas. Un archivo completo de 8 millones de partidas con unas 400 mil comentadas además, ocupa menos de dos DVDS. Podríamos agregar una colección de videos, más de 400, en ruso, inglés y español, con otros 2 mil dólares. Así tendríamos, con unas seis computadoras para consulta, una super biblioteca muy superior a una en papel de 8 mil libros como describe De Winter. Todo por unos 180 mil pesos a lo más, que además se podría reproducir decenas de veces por un costo cada vez menor.
Claro que no es lo mismo hojear un libro, pero si hay en todo el mundo tres o cuatro ejemplares originales de libros como el de Ruy López y no más de cincuenta originales de la primera edición del libro de Philidor ¿Cómo aspirar a tener entre nuestras manos algunos libros para hojear?. En cambio en PDF todos podemos hacerlo. Puedo asegurar que en las versiones en PDF de los dos libros descritos ya hay miles de copias en el mundo y que miles de ajedrecistas ya hemos podido ver en pantalla esos libros notables.
A De Winter mi consejo es: digitaliza los libros que tienes, revistas, documentos históricos. Súbelos a la red con dedicatoria y todo, y así los preservaras para siempre y dentro de 30 años alguien verá tu nombre y sabrá que preservaste algo valioso para que las generaciones posteriores lo vean. Ve primero si los libros que tienes sin dedicatoria no existen ya digitalizados en la red, para no duplicar esfuerzos.
Una edición que hice del libro de Carlos Torre, “El Desarrollo de la Habilidad en Ajedrez” ya circula por Internet y ha sido pirateado por miles y aparece mi nombre como recopilador. Me gustó que lo piratearan porque así ya circula por todo el mundo entre cientos de ajedrecistas. Ya no se perderá para la historia.
Ojala pronto pueda presumir que la colección completa de la “Revista Mexicana de Ajedrez” editada por mi abuelo de 1933 a 1935 ya está digitalizada y circulando por la red. Ojala pronto pueda decir que la colección completa de la revista “Jaque Mate” fundada en Cuba por el académico Juan Vela Monet en 1964 y que siguiera editada hasta 1977 sin interrupción y luego unos tres números posteriores en los años 1990 está ya toda digitalizada y en la red.
Prácticamente la colección completa de la revista “64” rusa, en su segunda etapa de 1969 a diciembre de 2009 ya la puedo ver en mi computadora en edición digital y muchos números de su primera etapa de 1925 a 1928 ya los tengo también y espero que los rusos saquen a la red muchos números más.
¿Y de la Revista “Ajedrez en la URSS”? Ya puedo contar más de 200 números digitalizados entre 1945 y 1989, trabajo realizado por muchos coleccionistas anónimos.
Otros colocan en la red cientos de números del “British Chess Magazine”, del “Deutsche Schachzeitung”, etc.
Por fin pude conocer libros y revistas con sus fotos que oía mencionar como leyendas, como decenas de “La Palamede” del “Ajedrez Americano” de Argentina, del “Chess Review”, del “American Chess Bulletin” en que colaboró Carlos Torre. De la revista “Mate” de Crespo en los años 1960, etc.
Del libro de Petrov tengo una copia digital con la firma de Pushkin. He “hojeado” en la pantalla, el manuscrito de Gotinga, tan afamado en la historia del ajedrez y que nunca vi ni la portada en foto.
Con un amigo tuve que dejar varias cajas de 30 kilos cada una repletas de libros de ajedrez que digitalice y cargo en unos cuantos DVDs, y que descansan en una bodega del Mayab. Una biblioteca es como una gran carga a veces.
Otra cosa para De Winter: no todo el archivo de Báez se perdió, en su generosidad y desprendimiento lo repartió a muchos amigos del ajedrez y algo se digitalizó, como su título de arbitro internacional y papeletas de muchos torneos fueron pasadas a Chess Base ya.
Todo ese acervo y muchas cosas más, propone gente sería juntarlas para hacer un libro sobre la historia del ajedrez en México en el siglo XX. Estoy consciente de que aquellos que jugamos ajedrez desde hace más de 4 décadas y que aún estamos con memoria clara y viva, y en posesión de muchos documentos históricos ya sea digitalizados o no, debemos confeccionar un archivo computarizado y preservar la información para la posteridad, casi sin preocuparnos en discutir si es relevante o no; pues no podemos darnos el título de jueces de la historia.
No esperes, De Winter, a que corra el peligro de que tu acervo se pierda, digitalízalo ya, súbelo a internet y regálalo a la posteridad, alguno de tus descendientes te bendecirá por ello y seguramente muchos ajedrecistas que no conoces y nunca verás, en alguna parte del mundo, te agradecerán ver tu legado, como tu disfrutas las pinturas de tu gran compatriota Rembrandt, que tan atacado fue en su época algunas veces. Sería tan sencillo digitalizar tus cosas, y tan reconfortante. Muchas cosas no tienen ya derechos de autor válido, y tus archivos personales son tuyos y puedes hacer lo que quieras con eso. Es posible que más del 90% de tus libros de ajedrez ya estén digitalizados en la red, así que de ellos sólo digitaliza las dedicatorias .
No creo que De Winter lea mi blog, pero le mandaré un email, pero algún amigo mutuo se lo puede decir. Es un consejo con la mejor intención
Espero muchos copien la idea y de su archivo de sus recuerdos saquen sus fotos y documentos de la historia del ajedrez en su país y lo digitalicen y suban a la red. Cientos de personas lo han hecho ya y por eso se han preservado muchos tesoros personales. Compartiéndolos.