22 abr. 2010

Ajedrez y Política.



En este 22 de abril es casi imposible no hablar de Lenin y el ajedrez. Creo que ya es imposible que haya alguna actividad sin matiz político, y no cabe duda de que el ajedrez tiene la mas larga experiencia en ello a comparación de cualquier otro deporte. El ajedrez ha vestido siempre bien a todo movimiento político desde los tiempos de la corte de Felipe II, pasando por la exposición mundial de 1851, las cortes del Zar, los eventos del Imperio Alemán de Guillermo II, hasta el movimiento masivo de ajedrez en la URSS, así como las campañas de alfabetización y de elevación de la cultura de la Revolución Cubana.
Varias campañas políticas han tenido entre sus actividades al ajedrez, desde las campañas presidenciales en México, como las de algunos representantes al Congreso de los Estados Unidos. Ajedrecistas como Florencio Campomanes en Filipinas han logrado posiciones políticas en su país, hasta llegar a la situación actual que el Presidente de la República de Kalmykia es el Presidente de la Federación Internacional de Ajedrez. Ajedrecistas han sido presidentes de países, como lo fue Manuel Marquez Sterling, Havel y Kadar; y líderes como Josip Broz Tito, el Che Guevara y por supuesto Vladimir Illich Ulianov, Lenin.
Los puestos de la dirigencia del ajedrez en la URSS eran puestos de alto nivel político, como fueron en Polonia, Rumania, Checoeslovaquia, Hungría y Yugoeslavia. Todavía se recuerda, con un poco de pena, que fuese presidente de la Federación de Ajedrez de Alemania el Ministro Nazi Goebbels.
En México, fue Presidente de la Federación Mexicana de Ajedrez el creador del ejército mexicano moderno, el General Joaquín Amaro, que había sido Secretario de Guerra y Marina, héroe de la revolución mexicana y una de las figuras más prominentes y de mayor poder del país durante más de una década. Los torneos de ajedrez en esa época era común que los inaugurase el presidente de la República.
El campeón de ajedrez del Distrito Federal, el General Manuel Soto Larrea, era el jefe de policía de toda la Ciudad de México.
Ya no digamos que el Procurador de Justicia de la URSS, Krylenko, era el que dirigía el ajedrez en la URSS cuando el famoso Torneo Internacional de Moscú 1925.
Hace unos días cumplió 100 años la revista italiana de ajedrez, que durante muchos años fue dirigida por el Conde Gian Carlo Dal Verme, después de ser fundada por el Conde Rosselli del Turco.
Uno de los sacerdotes más cercanos a Felipe II fue Rodrigo Lopez de Sigura, Ruy López, a quienes consideramos el primer campeón del mundo.
Política y ajedrez, como deporte y cultura con la política, van muy juntos en la historia, pues todos los hombres y todas sus actividades son políticas. Y recuerde que en política todo es personal.
Bastaba que Lenin y los principales líderes del Partido Comunista de la Unión Soviética hablaran bien del ajedrez, para que en toda la URSS se promocionase. Era una “línea” muy evidente. Afortunadamente era una “línea” benéfica, no como la del Presidente Santa Anna que adoraba las peleas de gallos, que ahora proliferan por todas las ferias mexicanas. Mientras en la URSS los maestros de primaria promovían el ajedrez, ¿se imaginan que pasaría si aquí los profesores fueran galleros? ¿Se atrevería a confiarles a sus hijos?
Lenin, admirador de Benjamín Franklin, dio ordenes para que se tradujera y publicara en ruso la obra del genial pensador norteamericano sobre el ajedrez y parece ser que este fue el primer libro de ajedrez publicado en la URSS. Luego fue uno de Chigorin y otro de Capablanca. Esas fueron las primeras influencias de la Escuela Soviética. No sin razón afirmaba Rokhlin que la escuela soviética tenía más de Chigorin y de Capablanca que de Alekhine. En los manuales de ajedrez soviético aparecen más partidas modelo de Capablanca que de Alekhine.