28 abr. 2010

Mas del archivo de Ajedrez

UN POCO DE NADA.
(Comentarios alrededor de una partida y breve crónica de la Copa de Ajedrez Puebla 2001).
Por M.I. Raúl Ocampo Vargas.

Del 11 al 13 de mayo de 2001, se efectuó en la Ciudad de Puebla la Copa de Ajedrez 2001. Estupendamente organizado, con uno de los salones más bellos que he visto para un torneo abierto de ajedrez. La vista de la sala con cientos de niños por un lado y cientos de adultos en otro; con tan solo una estrecha brecha generacional; mantenía entusiasmados a los espectadores que miraban este amplio salón en que el domingo en la mañana reunía más de 1000 personas.
Hubo cantidad y calidad. Participando 14 maestros internacionales de tres países y de más de 15 estados de la república.
Aunque desde que vimos el afiche espléndido que se repartió en Irapuato, esperabamos los ajedrecistas que ya conocemos la buena disposición organizativa del MF Guillermo Godínez, que Puebla realizaría de nuevo un buen torneo, las expectativas fueron fácilmente superadas. El centro de Convenciones William Jenkins resultó ser uno de los mejores escenarios que hemos visto para un torneo de ajedrez. Incluso su ubicación fue cómoda, distando solo unos 500 metros de la plaza central de la Ciudad de Puebla, con más de 40 hoteles cercanos de todos niveles. Por 30 dólares podía alquilarse una habitación para dos personas en un hotel tres estrellas.
Parece difícil, pero aún así también podría yo hablar de algunos defectos del torneo. Se ha vuelto una mala práctica habitual la mala distribución de premios y el que estos no se dividan, utilizando encima el defectuoso sistema acumulativo como primera opción. Podría alegar que en EUA, y toda Europa los premios en métalico se dividen por partes iguales entre los que obtienen los mismos puntos; podría alegar que los premios del primero al quinto lugar se reparten proporcionalmente en los torneos ya citados. Hice una estadística basada en 200 convocatorias de torneos abiertos en Alemania en el año 2000 y 170 en EUA en ese mismo año, y los resultados son interesantes:
En 370 torneos, el 100% , los premios en métalico se dividieron por partes iguales entre los que realizaron los mismos puntos. La proporción promedio de los premios del primero al quinto fue la siguiente. 1o. 100, 2o.80, 3o.70, 4o.60 y 5o.50. Es decir que el quinto lugar cobró la mitad que el primero. En los torneos mexicanos, en los diez últimos meses, el 90% de las veces, el segundo lugar cobró la mitad que el primero. ¡Absurdo¡ Parece que los torneos se hicieran para beneficiar a un solo jugador. En un torneo promedio de Alemania o EUA, 5 de cada cien obtienen un premio como mínimo, mientras que en México 1 de cada 100 como máximo.
Quisiera, en otra ocasión, riflexionar sobre esos aspectos de la organización, incluso sugerir convocatorias tipo; podría crear un “Rincón del Organizador”, tal vez lo haga; pero prefiero predicar con el ejemplo. En los torneos en el Estado de México en que colaboró, estamos llevando a cabo algunas de esas sugerencias y el resultado ha sido excelente. Buena participación, torneos autofinanciables y un creciente número de inscripciones.
Volviendo al torneo de Puebla; los resultados en la Categoría denominada “internacional” fueron los siguientes:
1o. MI Juan Carlos González (Cuba) 5.5 puntos de 6. $1000 dólares
2o. MI Alfonso Almeida (Puebla) , 5 puntos. $600 dólares.
3o. MI Rafael Espinoza (DF), 4.5 puntos. $450 dólares.
4o. MI Raúl Ocampo (Edo. México) 4.5 puntos. $300 dólares.
5o. MI Florentino Garméndez (Puebla) 4.5 puntos. $150 dólares.
También con 4.5 puntos, pero sin alcanzar premios en métalico, quedaron, el MF Jorge Martín del Campo (DF) y el MF Humberto Morales (Puebla). Entre los que quedaron con cuatro puntos se encontraban, el,MI Alberto Escobedo (DF), MI Rafael Baltazar (DF), MI Willy De Winter (DF), MI Kenneth Frey (DF), MN Raúl Rosas (Edo. México) entre otros. El MI Alvaro Blanco (Cuba), tuvo un mal torneo, pues tras llevar tres puntos de tres, perdió las últimas tres partidas.
En el torneo jugué una partida de relativo interés para la teoría de la variante Rubinstein de la Defensa Francesa, donde se llegó a una posición teórica con un tiempo de más para el blanco, que fue aprovechado “levemente” para obtener una muy ligera ventaja en el Final. Como la estaba jugando al lado del MI Kenneth Frey que es un especialista en ganar partidas en el Final con ventajas mínimas, quise emularlo, al estilo “bizarro” un poco.
Riflexiones.
Algunos lectores me han preguntado por que siempre remato los artículos con la frase de Federico García Lorca: “Si me pierdo, busquenme en Andalucía o en Cuba”. Las ciudades que más me agradan, aparte de la Ciudad de México, la de las mil caras, son Veracruz, La Habana y Sevilla; tal vez luego Cádiz y Mérida, la yuacteca, no la española. Aparte de Mérida, las mencionadas son Marinas, puentes entre América y Europa. Cádiz casí es americana. A mi parecer la similitud entre México, Andalucía y Cuba es muy grande y estamos hermandados por una historia común. La mayoría de los conquistadores castellanos que vinieron a México procedían de Andalucia, pasando siempre por Cuba, heredandonos muchas de sus costumbres. Toco ese tema, por que Puebla, de fuerte herencia hispana, me hizo riflexonar sobre ese asunto, y aunque ajeno al tema del ajedrez, no me resisto a abundar un poco en ello.
García Lorca, cuando llega a la bahía de La Habana y ve por primera vez, desde un barco, la majestuosa ciudad que parecía flotar; exclama: “ …Pero ¿qué es esto? ¿Otra vez España? ¿Otra vez la Andalucía mundial? Es el amarillo de Cádiz con un grado más, el rosa de Sevilla tirando a carmín y el verde de Granada con una leve fosforecencia de pez: La Habana surge entre cañaverales. Llegan, palma y canela, los perfumes de América con raíces, la América de Dios, la América española…”
Recuerden los versos del “Son a Santiago” del poeta andaluz:

¡Arpa de troncos vivos, caimán, flor de tabaco!
Iré a Santiago.
Siempre dije que yo iría a Santiago
En un coche de agua negra.
Iré a Santiago.
Brisa y alcohol en las ruedas…
Federico García Lorca.

Muchas veces se ha escrito que la estancia habanera de García Lorca fué para él el más gozoso deslumbramiento. “Aqui he pasado, confesó a Juan de Marinello, los mejores días de mi vida”. Incluso la madre del poeta, Vicenta Lorca, en septiembre de 1930 escribe a María Muñoz que su hijo “habla con un entusiasmo tan grande de Cuba que yo creo que le gusta más que su tierra”.
Lo andaluz es lo más cercano a lo cubano, a lo criollo en su arranque europeo. En Cuba como en Andalucía y Veracruz se entrecruza lo español con lo africano. Como Marinello decía: “Lo negro posee comunicaciones subterráneas con lo gitano, dentro de sus diferencias radicales. Federico encontraba un molde ajustado y gozoso en la Cuba de 1930. La isla fué para él como el puente de un velero resonante”.
En su película “La vida es silbar” de Fernando Pérez, el personaje de Elpidio le dice a su madre que se llama Cuba Valdés : “Cuba, me gustaría vivir sin tí, pero no puedo” Creo que a muchos nos pasa lo mismo y tenemos que ir a respirar de vez en cuando el aire habanero. A falta del paseo por El Prado, o de tomar un café a la orilla de los “Doce Apóstoles” en el Morro habanero; me fumo unos H. Upmann, para tener a Cuba en los labios como decía Churchill.
Pero si tuviera que recomendar poetas como recomiendo autores de libros de ajedrez, yo eligiria a Salvador Díaz Mirón de Veracruz, Federico García Lorca y Antonio Machado de Andalucía y José Martí de La Habana. Con ellos, no necesito más. La América Marina, la que nace en Cazorla con el Guadalquivir, la que partió de Cádiz a La Habana y llegó a Veracruz. América, Europa y Africa en una misma vena.

“Si me pierdo, busquenme en Andalucía o en Cuba.”
Federico Garcia Lorca.

Naucalpan, Estado de México a 16 de mayo de 2001.