21 abr. 2010

Miguel Najdorf a cien años de su nacimiento.


Uno de los campeonatos de la Argentina que produjo más partidas interesantes fue el “Kalidad” de 1968. Ahí a una edad en que muchos ha tiempo se han retirado de las competencias, brilló con gran luz el campeón Miguel Najdorf. “El Gran Miguel” o “Miguel El Grande”, eran los apodos más comunes que se escuchaban en la sala de ese torneo. Muchos esperaban que la década de los sesentas no se cerrará con Najdorf al frente, pues ya casi era sexagenario, Pero aún en Niza en 1974 aun formaba parte del equipo de la Argentina como veinte años antes. En particular estaba yo pensando que en esa Olimpíada me estaba tocando jugar con jugadores con mucha historia. Había empatado con Gereben de Suiza, pero nacido en Hungría y que había jugado con grandes jugadores en sus muchos años de carrera, incluyendo a Alekhine, Tartakover y Lilienthal. También empaté con Heidenfeld, que jugaba por Irlanda, pero había sido alemán, sudafricano, etc; compitiendo en muchos torneos internacionales por todo el mundo y cargado de décadas de historia del ajedrez. Surgía la posibilidad de jugar contra Najdorf, pero ese día no lo alineo el capitán y luego el capitán del equipo mexicano decidió que yo tampoco alineara con Argentina.
El caso es que en su lugar tuve la oportunidad de tener una conversación muy larga e interesante con “Miguel el Grande”. Recordaba los días de su match con Reshevsky efectuado en la Ciudad de México y en San Salvador; donde la afición local se había volcado ostensiblemente a favor del argentino. Recordaba a muchos de los amigos que había hecho en viajes a México y en especial preguntaba por el Maestro Alejandro Baéz Graybelt y le agradó mucho saber que se le había reconocido con el título de Maestro Emérito por la Federación Nacional de Ajedrez de México y se encontraba con buena salud. Según sus cuentas Najdorf decía que Baéz era uno o dos años menor que él, o sea nacido en 1911, aunque algunos decían que nació en 1916. La verdad yo conocí a Baez en 1966 y en las fotos aparentaba unos 55 años por lo menos, aunque se veía más avejentado, tal vez por la vida bohemía y poco cuidadosa que llevó. Najdorf sin duda se veía mejor, activo totalmente, con una salud de hierro y en una bonanza económica que le permitía incluso patrocinar torneos.
Najdorf trabajo muy duro fuera del ajedrez e incluso hacía frecuentes viajes de negocios, por lo que muchas veces no pudo aceptar invitaciones a grandes torneos de ajedrez, aunque un torneo internacional no era realmente grande si no jugaba Najdorf.
Mucho se ha escrito sobre Najdorf, aunque falta una biografía realmente completa, pues la más amplia fue publicada en la década de los setentas y a manera de cuaderno. Afortunadamente su libro del Torneo de Candidatos de 1953 ya ha sido reeditado y esta al alcance de las nuevas generaciones. Ese libro compite en calidad con el que escribieron Bronstein y Weinstein y que tiene fama mundial y muchas reediciones en varios idiomas. El de Najdorf no desmerece en nada, sólo en menos publicidad.
Por sus ocupaciones Najdorf no fue un prolófico autor, aunque si un conversador consuetudinario que dejó cientos de anécdotas en el medio ajedrecístico internacional y de la Argentina. Uno podía decir que Najdorf iba a los torneos a conversar. Un amigo de Buenos Aires me dijo que tenía una colección de grabaciones de pláticas de Najdorf y quería pasarlas a mp3 y subirlas a Internet. Creo que sería un documento histórico increíble.
La vida de Najdorf parece escrita por un novelista, pero fue un guión realizado por un ser inolvidable que se enfrentó a cambios de vida y pérdidas personales enormes y no se dejo vencer. Tuvo buena y mala suerte, triunfos y derrotas, tratándolos como a impostores, como recomendaba Kipling. Los momentos de mis conversaciones con Najdorf en 1968, 1974 y 1980, fueron de huella en mi vida y sus partidas deleite e instrucción para mi y muchos de mis alumnos. Prácticamente en todos mis cursos alguna vez se incluyen partidas de Najdorf.