22 abr. 2010

Otro campeonato mundial de ajedrez.



Una nueva edición del campeonato mundial modalidad siglo XXI iniciará en algunos días. A diferencia de los eventos clásicos que se desarrollaron en el siglo XX, de 1951 a 1972, hay cierta duda si los contendientes son los más fuertes jugadores del momento, pero tomando en cuenta que la “élite” del ajedrez mundial juegan continuamente entre si todo tipo de torneos, ya hemos visto a varios tipos de parejas enfrentarse en matches, siendo los más recientes los de Kramnik-Topalov, Anand-Kramnik y ahora veremos Topalov-Kramnik. Estadísticamente las posibilidades son iguales. Más que antes, existe una mínima diferencia entre los diez mejores del mundo. Pero esto no añade emoción al encuentro, pues entre ellos han jugado unas cuarenta partidas y poco variará de ellas las doce ahora programadas. A Anand, con tantos años de experiencia, la prueba será más difícil, pues a veces parece que lo ahoga el aburrimiento, y tiene menos estímulos para seguir que el retador Topalov. Podría suponerse que el jugar en Bulgaria añade una presión adicional a los dos, pero para estos veteranos pocas cosas les presionan. Saben, que a diferencia de antes, del siglo XX, seguirán enfrentándose una y otra vez lo que resta del año y estas doce partidas no tienen gran diferencia por ser de un match de campeonato mundial, excepto por el monto de los premios. El continuo enfrentamiento con los mismos rivales dificulta la creatividad, pues poco tiempo tienen para buscar y crear nuevas ideas. El que gane uno u otro no les cambiará la vida, a diferencia de lo que sucedía en los matches de campeonato mundial del siglo XX. Ambos ya han sido campeones del mundo, ganando en torneos el título. También han jugado muchos matches similares. Ambos han sido temporalmente ídolos de su país, sin grandes repercusiones. Lo más significativo es que ninguno de ellos es ruso, como era habitual antes en los matches del campeonato mundial. Pero tampoco eso significa que la escuela rusa de ajedrez haya sido desplazada del liderazgo mundial. Si bien la India se ha desarrollado mucho en ajedrez, Anand no es exactamente referencia del nivel de ajedrez de su país. Todavía recuerdo que hace 30 años la India tenía un nivel de ajedrez similar al de México. (En la Olimpíada de Malta quedamos 2 a 2, vencimos Kenneth Frey y yo a nuestro rival indio, mientras que Navarro perdía por default y Hermes Maya en pocas jugadas, por lo que a las dos horas de juego íbamos abajo 2 a 0, pero los restantes, ambos con negras, ganamos para empatar el marcador). Bulgaria también esta lejos de ser una escuela líder. Seguramente la escuela Armenia, la de Azerbaiyán, la de Ucrania o la de Alemania o Inglaterra pueden evaluarse superiores y no hay que olvidar a los Estados Unidos. Bulgaria en las Olimpíadas a veces ha ocupado lugares abajo del 20.
Topalov y Anand tienen mucho en común, además de las decenas de torneos y partidas que han disputado juntos. Residieron por largo tiempo en España y han tenido asesores de diversas nacionalidades. Topalov es todo concentración y esfuerzo, Anand tiene mayor talento natural. Pero la diferencia de 5 años de edad cuenta mucho, no por la capacidad física, sino por la experiencia acumulada mezclada con aburrimiento. Creo que Anand no se esforzará tanto como Topalov y ahí esta la oportunidad del búlgaro. Espero que no nos aguarde un match muy aburrido, sino que se las arreglen para mantener el interés. Como Anand es muy correcto y poco se presta para algo sensacionalista, como lo de los baños en el match Kramnik-Topalov, la salsa tendrá que correr a cargo de Danailov, que algo inventará para que una buena cantidad de personas participe en foros y discusiones. El record en algunos sitios webs en matches pasados era de 130 mil visitas en una partida, pero creo que ahora, no por ser más interesante el match, sino por mayor expansión del internet entre los ajedrecistas, llegará a más de 200 mil. Eso será lo positivo del match, que más personas se integren a usar el internet para ver las partidas. Porque de creatividad, espero muy poco.