17 may. 2012

El Match sigue una trayectoria normal.


¿Quiénes están acabando con el ajedrez? Los campeones o los organizadores.
Los  grandes maestros Anand y Gelfand están actuando como se esperaba, tomando en cuenta la situación en que los colocaron. Como jugador a veces lo ponen a uno en una situación difícil, casí como en zugzwang. Con el formato del match y con el estilo y características de cada jugador, no se podía esperar más que lo que está pasando.
Ambos tratan de ganar el match manejando lo mejor posible las situaciones. Se prepararon al máximo en aperturas y psicológicamente, pues saben que si no obtienen alguna ventaja con que trabajar desde la apertura, en el medio juego y en el final la diferencia de fuerza es tan leve que no basta para que se pueda ganar una partida a partir de una posición con muy ligera ventaja al finalizar la parte estudiada y muy analizada de la apertura.
Tras las primeras catorce jugadas las posiciones en las cuatro partidas han sido de muy ligera ventaja para el bando que mejor salió de la apertura y esa pequeña ventaja no basta para imponerse a un gran maestro de élite bien preparado.
En esta época de computadoras y de equipos de analistas es muy difícil que alguno encuentre alguna manera de superar en la apertura a un gran maestro de primera línea.
Es difícil mencionar más de 5 momentos críticos en todo el match, generalmente lo principal de las partidas se jugó antes, en la consulta con los analistas y las revisiones con las computadoras. Luego los momentos críticos eran en la elección de las variantes, para ver como ajustar lo mejor de nuestra preparación a lo planteado específicamente por el oponente, de tal manera que logremos obtener el medio juego que queremos jugar y que se aleje lo más posible del medio juego que quiere jugar el oponente. Si la memoria nos respalda, que no siempre lo hace, como a Anand le ha pasado en varios torneos, saldremos con una muy ligera ventaja solamente si el oponente no ha cometido un error grave, lo que normalmente no debiera pasar, y nos quedaremos trabajando una muy ligera ventaja, que, con buena defensa, no bastará para ganar y nos vamos a tablas.
Si, en alguna forma las computadoras y los equipos de analistas tienen la culpa. Pero, si voy a competir por el título mundial y por millón y medio de dólares, ¿Cómo van a evitar que contrate analistas y compre una computadora? Lo lógico es que se haga y uno se ponga a luchar por una ventajita en la apertura que sea la llave de la puerta de la victoria.
La ventaja de la apertura solo puede ser de tipo de estructura o de espacio, o de valor real de cada pieza en comparación de las del contrario. Material no, pues sólo que hayan sacrificado erróneamente, pues los grandes maestros no suelen perder material en la apertura. Entonces, quizás logre una ventaja, pero si es mínima no tendre capacidad para hacerla valer y convertirla en un punto completo contra un jugador de alto nivel, necesito más ventaja.
Es imposible, por las computadoras, poder preparar una variante que sorprenda al oponente y nos de ventaja. Llegaremos parejos al medio juego y luego al final y luego a las tablas, Parejeando siempre. En un torneo se puede, en un match es la muerte de la competición.
A mi me aburren los torneos cortos a doble ronda entre menos de 6 jugadores de alto rating. Son muy aburridos, los mismos jugadores jugando uno contra los mismos todo el año. Para que no se muera el ajedrez de alto nivel, necesitamos hacer más torneos mixtos, de fuertes, medianos y débiles jugadores, para que haya menos tablas y más sangre en la arena. Ya nadie quiere ver a todo el mundo haciendo tablas, como es normal si uno de 2750 de rating juega con otros de 2700. Mucha carpintería, todo se hace tablas.
A mi se me figura que Kasparov se retiró porque cada vez era más difícil sacar ventaja leve de la apertura y tenía que batallar mucho para ganar con mínima ventaja en el medio juego a un fuerte jugador de 2700.
Los de élite se acostumbran a jugar entre ellos, tienen o desarrollan un estilo especial para jugar tales torneos. Vean a Carlsen cuando tuvo que jugar con varios jugadores de menos de 2700 durante la Olimpíada. ¡Perdió varias partidas! Si hubiera sido de más de 2700 los conocería mejor y podría ganarles fácilmente, pero para enfrentar desconocidos ya ha perdido la práctica …
Kasparov gracias a su equipo, que antes pocos lo tenían, podía lograr grandes ventajas en la apertura a sus contrincantes habituales, pero… Hoy  en día, no se puede lograr esa ventaja ya que todos y cada uno de los grandes maestros de élite, analiza las mismas variantes de apertura, usan las mismas computadoras, con los mismos programas y bases de datos. Llegan así a la partida viva con una preparación de aperturas más o menos igual, y por lo tanto, como consecuencia nadie puede conseguir una ventaja de apertura significativa. Kasparov no quería batallar y que cualquier Gran Maestro bien armado con computadoras para prepararse le sacara tablas con relativa facilidad.
Entonces está claro que hacen lo normal y lo único que pueden  Anand y Gelfand hacer en tan limitado margen de maniobra. Están muy limitados por las circunstancias.
A) un match corto. El que pierda primero se arriesga a que el otro juegue a la defensiva y hay pocas partidas más, pocas oportunidades más para igualar el marcador y luego superarlo. Es vital no perder una partida, porque una sola puede ser decisiva, pues si ahora que ambos juegan a ganar hay cuatro tablas, ¿Qué será cuando uno de los oponente busque las tablas y al no arriesgar, da menos chance al otro de ganar, y vamos a hacerle al carpintero, haciendo tablas aquí y allá y nunca se arma la mesa, ¡Caballero!. Y nadie come.
B) Cada uno tiene un oponente muy conservador, muy estable, nada aventurero, muy maduro y que cuida cada peso. Y hay medio millón de dólares de diferencia entre perder y ganar. Y eso es ahora. El prestigio de ser campeón mundial rinde mucho dinero extra, sobre todo en países no europeos que gustan de hacer ídolos a todo el que destaca mundialmente, como son Israel y la India, que siempre están pendientes del reconocimiento internacional.
C) Todo se sabe de cada oponente. Cada partida que ha realizado en su vida el contrincante fue estudiada y analizada. Es difícil crear sorpresas. Las computadoras guardan memoria de cada partida y evalúan cada posición, y permite este examen completo para hacer un “mapa” psicológico y ajedrecista técnico del oponente, para ver sus puntos débiles y en cada oportunidad caerle encima. Ambos lo saben y no tomarán el mínimo riesgo, con la esperanza de que el oponente lo haga primero. Con las computadoras se sabe más del oponente, de uno mismo incluso, y mientras más sabemos más cautos nos volvemos. Las computadoras pueden ser una facilidad que acabe con el ajedrez de alto nivel, pues iguala demasiado a los jugadores. Antes de las computadoras ganaba el que analizaba mejor, investigaba mejor, trabajaba mejor. Ahora las computadoras todo lo igualan y el dinero que se pueda invertir en informática puede hacer más diferencia que los valores personales de un jugador. Las maquinas parecen querer ganarnos la partida, Ya acabaron con las partidas por correspondencia, con la tranquilidad de que era difícil hacer trampa en un torneo, ahora tenemos miedo que nuestro contrincante se ayude con un teléfono celular o un pequeño receptor y le manden las jugadas analizadas por una super computadora. Las maquinas en lugar de ayudar, pueden matar nuestro noble y amado ajedrez.
D) El formato del match es pausado y no invitan a arriesgarse. Menos mal que no se siguen las reglas de Sofia para tablas en pocas jugadas, pues en lugar de dos partidas tablas cortas aburridas de 20 jugadas, hubieran sido dos partidas tablas largas y tediosas de 40 jugadas. Nos salvamos
Ante tales circunstancias, se hace lo que se puede: muchas tablas.
Los culpable son los que pusieron en tal situación a los jugadores, match muy corto, falta de estímulo al riesgo, métodos para acicatear a los jugadores, premios especiales para partidas que no terminen en tablas.
En pocas palabras no andar poniendo en tal predicamento y vulnerabilidad a los pobres contendientes. La FIDE (o más bien sus dirigentes),  ha demostrado, una vez más, que no le interesa el ajedrez, sino el dinero del ajedrez y que les falta visión del daño que a la popularidad del ajedrez le hace un match que aparenta, ante el público en general y a conocedores, ser una aburrición. En fin, mañana analizare para el Bucanero del Mundial No. 5 la partida y publicaré otras cositas interesantes…