2 may. 2012

Respuesta de Manuel López Michelone.


Raúl,
 
Leí tu nota sobre el asunto de los avalados
(http://chesscom-chesscoach.blogspot.mx/2012/04/complicidad.html) y de
lo que no te parece mi opinión al respecto. Creo que no me he explicado
bien o hay confusiones. Seré breve: por mí, que vayan a donde quieran
los papás de esos niños a jugar. No es mi dinero así que los padres ya
verán qué hacen para satisfacer su ego (creyendo que tienen un gran
ajedrecista que va a una competencia internacional, aunque no pueda
siquiera hacer la mitad de los puntos en las competencias locales), y
satisfacer las ganas de los niños de ir a otros países. En serio, que
vayan donde quieran. Nomás que hay que aclarar que los avalados juegan
por México, y ahí ya no me gusta que los resultados reflejen el
pobrísimo nivel de los niños mexicanos avalados que van a competir. Si
tú o yo vamos a jugar al abierto de las Vegas y perdemos todas las
partidas, vamos por nosotros mismos. No "representamos" a México. No hay
nada de eso. En el caso de los avalados compiten por México,
 
Pero a todo esto, te aviso que la FENAMAC cobra por los avales la
cantidad de 3 mil pesos por el "papeleo". Me gustaría saber a cuenta de
qué cobra. Así, caemos en el negocio típico que hemos visto en estas
ocasiones. Vamos, la FENAMAC da avales, sin importarle el nivel
ajedrecístico de los niños, pero eso sí, cobra religiosamente por ellos.
Lindo negocio.
 
Atentamente
Manuel López Michelone

Quisiera agregar (ROV)
Esta afirmación de que la FENAMAC cobra por los avales es muy grave, sobre todo si dice que es por el papeleo, porque esto sería un delito casi equiparable al tráfico de influencias y otros tres más igual de graves como me afirma un abogado.
Ahora bien, en lo que toca a si uno juega en Las Vegas y representa a México, si lo hace uno siempre, pues siempre aparecerá al lado del rating en los pareos el nombre de México. De hecho, como he representado oficialmente a México en más de media centena de eventos, separar mi nombre de una representación nacional sería difícil. Pero en lo que toca a los niños que van a esos eventos “abiertos”, que son masivos y sin ninguna calidad, el desprestigio es mínimo, aunque cualquier psicólogo podrá afirmar que el daño que se le hace a un niño al dejarlo competir en un evento donde tiene poca oportunidad y así exponerlo a un casi seguro fracaso, es irreparable.
Pero regresando a las compras de avales, creo que sólo un padre muy candido o engañado aceptará pagar por un aval, a menos que espere recuperar el dinero engañando a algún funcionario público diciendo que su hijo va a un “Mundial”, cuando en realidad va a un evento tan abierto como cualquier otro. No quisiera creer que eso de los 3 mil pesos del aval sea cierto, bajo ningún pretexto de papeleo. Mejor provecho daría ese dinero pagando un curso. El turismo deportivo es altamente dañino para los niños, como fácilmente muestra una estadística, pues niño que va a un abierto “Mundial” de esos y no logra quedar en los primeros veinte, se pierde por lo general en ajedrez, pues de 127 casos de esos de 1998 a 2008, solo un niño mexicano siguió jugando tras cumplir 16 años. Eso es fácil de constatar.
Pero si por su ego los padres quieren amolar a sus hijos, si hay que señalarlos como canallas. Papás que van a torneos con sus hijos y no juegan torneos son tan sospechosos como los jugadores que dan clases y no compiten ellos mismos en torneos. En fin… ya habrá más que hablar de eso.