28 may. 2012

Termino como empezó.


Anand versus Gelfand match a 12 partidas, con 10 tablas y una partida ganada por bando result{o en un árido empate en que Anand perdió algo de rating, Gelfand merecidamente gana su rating y quizás ´, por su trabajo de preparación también merezca su dinero.
De Anand no estoy muy convencido, pues eso de ganarse medio millón de dólares en blitz, como pretende, hace dudar mucho del nivel de profesionalismo que se está ganando en el medio del ajedrez.
El GM Robert  James Fischer logró que el ajedrez adquiriera un nivel de deporte profesional gracias a que tenía una actitud profesional por su entrega en el trabajo, pero si se sigue por el camino de jugar tantas tablas de menos de 35 jugadas en los campeonatos mundiales, las ahora sustanciosas bolsas se reducirán a cómo eran en la época pre-Fischer.
Steinitz enfrentó mucha incomprensión para que fuera reconocido su arte con pago significativo, Lasker, Capablanca y Alekhine supieron como hacer valorar cada vez más al ajedrez profesional. Pero la era soviética, que veía al ajedrez no como un asunto comercial sino cultural y político le dió un giro que , aunque es más valioso a la larga, que no sobreviviría a la locura cruel del neoliberalismo, en donde todo se tasa y tanto tienes tanto vales como en la selva más antihumana. Ante esos atentados a la dignidad humana, Fischer se erigió vencedor y puso unos antecedentes que cambiaron la opinión de los mercantilistas ante el ajedrez y lo adaptaron, para bien o para mal, en estos shows de los grandes maestros de élite. 
Pensaba yo que con la mercadotecnia prometida del magnate Filatov el ajedrez tendría una buena publicidad con el match, pero fue todo lo contrario. Ahora parece que le han dado una puñalada mortal al ajedrez libre mercado. ¿Será bueno o malo para la faceta del ajedrez como valor cultural? ¿Será el fin de los matchesitos o torneos chicos y cerrados del ajedrez show? Lo veremos hasta cierto punto en el Memorial Tal, a ver cómo reacciona el público ajedrecista ante estos tongos de los torneos de élite.
 Curiosamente un norteamericano, Nakamura, está haciendo más por la versión del ajedrez profesional que Anand. Al público de los coliseos del ajedrez le gusta ver sangre en you tuve y no tablas cortas. No es el público que queremos para el ajedrez, pero por ahora, en esta selva neoliberal, es el que condiciona las bolsas de estos grandes maestros de “élite”.
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