24 may. 2010

De hace 4 años

Orientaciones sobre preparación de un jugador de ajedrez para el Alto Rendimiento.

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

En un artículo anterior traté de hacer una descripción detallada sobre las grandes diferencias del ajedrez con otros deportes y de como los dirigentes del deporte al ignorar estas diferencias, no saben apoyar adecuadamente al ajedrez y, en muchos casos, a pesar de sus buenas intenciones, le causan al desarrollo técnico del ajedrez graves daños.
El ajedrez tiene muchos puntos en contacto con otros deportes y en esencia no está equivocado, al menos no del todo, el definir al ajedrez como un deporte. Pero, en lo que toca al Alto Rendimiento y a la correspondiente necesidad de preparar entrenadores, las diferencias son mucho muy marcadas.
En niveles iniciales del ajedrez los métodos de preparación e instrucción del ajedrez tienen algunos remotos parecidos con los de otros deportes, digamos un 25% para categorías de principiantes hasta 1300 de rating, pero conforme el nivel es más alto, las diferencias se van agrandando y ya para los 2000 de rating son abismales. Ya casi no hay similitudes.
La metodología del entrenamiento de ajedrez se va separando totalmente de la de otros deportes, lo mismo que algunas llamadas “ciencias aplicadas al deporte”, desde la medicina del deporte y la psicología del deporte, ya son cosas muy diferentes, el ajedrez es un deporte singular.
Ahora que para los dirigentes y administradores del deporte, lo más sencillo es aplicar las mismas normas y directrices para el ajedrez que para otros deportes, lo que causa daños irreparables para esta disciplina tan peculiar y, cuando menos, ellos hacen el ridículo.
La ignorancia inclusive afecta a cuestiones de planeación y administración, pues desconocen muchos parámetros, e inclusive los precios del material deportivo y cuando reciben propuestas para organizar un evento, no valoran adecuadamente los presupuestos y sobre dimensionan muchos costos.
Por ejemplo, ignoran lo que debe costar hacer un torneo. Asignan a muchos rubros cifras muy grandes y en otros nada. ¿Errores más comunes? Recursos Humanos, material y equipo, y la distribución de los premios.
En México el error más común es la sobrecontratación. Para un torneo contratan demasiado personal. El Maestro Báez, con su gran experiencia en la dirección de torneos en la época anterior a las computadoras decía que se necesitaba un árbitro general y por cada 100 jugadores un asistente. Pero en ese tiempo los pareos se hacían “a mano”, no había computadoras. Aún así, significaría que para un torneo, incluyendo todas sus secciones, de 600 personas, necesitaríamos un arbitro general y unos 6 asistentes. Ahora en los torneos se ve el doble. Y cobran más caro. El Maestro Báez decía que un arbitro general no debía ganar más que el tercer lugar del torneo y un asistente no superar al lugar premiado con menos efectivo. Pero en ese tiempo se trabajaba más, pues las partidas no tenían límite de tiempo para terminarlas, sino dependía del número de jugadas; además de que hoy día todo se hace con computadoras.
El costo normal de arbitraje sería para un torneo de 200 jugadores, de unos $200.00 de inscripción; si fuera 5 rondas en tres días, como de $2500.00 al arbitro general y unos $1500.00 a cada uno de dos árbitros asistentes. En total $5500.00. Es lo aceptable y según he consultado con varios amigos que brindan ese servicio es lo normal. Gastar más es caro. En Estados Unidos, donde publican todos los costos, y tomando en cuenta que el nivel de vida es más alto, pudimos ver en 2005 ,12 eventos que tuvieron unos 200 jugadores con el equivalente a $700.00 mexicanos de inscripción y el arbitraje se pagó con $3500.00 al arbitro general y unos $2000.00 a cada asistente. Como promedio gastaron en arbitraje $7500.00 pero les ingresaron el triple en suma de inscripciones que en torneos mexicanos de la misma cantidad de personas. En México pude detectar 6 o 7 torneos, con fuerte apoyo gubernamental, que la proporción gastada en arbitraje era hasta seis veces mayor. “La Piñata” gubernamental.
Otro rubro desconocido para los dirigentes del deporte es el costo del equipo. Un ajedrez de torneo bueno, como el usado en algunas Olimpíadas Mundiales de Ajedrez, cuestan en Estados Unidos como $6 dólares, y en México, cuando mucho $150.00. Además de que la costumbre es de que los lleven los jugadores, muchos lo prefieren. En algunos torneos he tenido que jugar con ajedreces muy feos, con bajo peso, pero que a los gobiernos se los vendieron, de forma increíble, en casi $200.00.
Las premiaciones si son una aberración. Tan fácil que sería tomar unas diez convocatorias de los torneos de Estados Unidos y copiar sus proporciones. O unos de Europa. Pero en México queremos ser originales y tenemos unas distribuciones muy disparejas. Se favorece siempre al jugador extranjero sobre el nacional. A los dirigentes deportivos mexicanos normalmente se les dice que en Ajedrez se acostumbra pagar gastos y dar algún fijo a los jugadores extranjeros de renombre. Lo cual es muy distinto de lo que pasa, por en Estados Unidos , Alemania o España; como puede constatarse en revistas, libros o la Internet. Pero de ahí sacan su “raja” los organizadores. Un signo evidente de corrupción es cuando ve uno que los gastos de organización rebasan a las sumas de los premios. Hay torneos en donde dan $50,000.00 pesos en premios y apoyan con $60,000.00 a los “maestros visitantes”. En joyas de colección, vi que los gastos de un torneo fueron $300,000.00 pesos y la premiación fue de $70,000.00 pesos. En los torneos de Estados Unidos y Europa lo acostumbrado es que las cifras de premios y costos esté balanceado, siendo un gasto mayor el del alquiler de las salas o recintos, lo que en México es ahorrado muchas veces gracias a que hay muchos recintos que el gobierno presta gratuitamente, además de la gran red de bibliotecas y canchas deportivas techadas que hay por todo el país.
Pero los casos citados son solo una muestra del desconocimiento que tienen los dirigentes del deporte sobre el ajedrez.
Pero el tema que quiero tratar es el del entrenamiento.
Un jugador de ajedrez eleva su nivel de juego de varias maneras conocidas:
1. Compitiendo con jugadores fuertes constantemente, por lo menos de su fuerza o un poco más. Lo ideal, enfrentándose a jugadores más fuertes.
2. Analizando sus propias partidas, identificando errores y conociéndose a si mismo y el nivel real de su juego.
3. Seguir un plan de preparación adecuado a su nivel y en respuesta a sus observaciones en el análisis de sus partidas.
4. Contar con la guía adecuada en su entrenamiento y preparación.
5. Contar con el material de estudio necesario para cumplir su programa de estudio o plan de preparación.
6. Esforzándose en jugar cada partida mejor que la anterior.
7. Mantener una buena salud.
8. Saber motivarse adecuadamente para realizar todas las tareas que requiere su plan de preparación y para aplicarse concentradamente en las partidas.
9. Mantener un equilibrio mental para ser objetivo, tenaz, creativo, original y siempre incisivo al jugar y en la búsqueda de nuevas maneras de solucionar los problemas.

En lo que respecta al número 1, es necesario abstenerse de torneos “fáciles”, los mejores serían los “matches” y los “round robin”, donde incluso uno sabe con anticipación quien será su contrincante y puede uno prepararse para ello. Estos torneos son buenos incentivos para estudiar. Los peores son los torneos “Suizos”, y si por falta de torneos serios, o por falta de tiempo no puede uno competir en un fuerte round robin, juegue solo los “Suizos” en la máxima categoría. Hacer otra cosa sólo es justificada por que exista un muy buen premio en efectivo, pero hay que ser consciente de que cada “Suizo” en categoría que no sea la máxima, tiene un costo en daño a nuestro nivel de ajedrez, y muy pocas veces podemos darnos el lujo de perjudicarnos así. ¡Sólo que la suma de dinero sea muy buena! El caso es que el “chiste” puede ser muy costoso. Torneos “blitz” o “activos” si no dan la oportunidad de jugar con contrincantes más fuertes que nosotros, al menos un tercio de las partidas; son dañinos. Dirigentes que quieran ayudar a sus miembros o afiliados a que mejoren su ajedrez, no deben realizar “Suizos” a menos que sea la única posibilidad que sus afiliados jueguen con maestros. Mejor organizar un “round robin” o un “Schevenningen” con maestros visitantes. Otra cosa es tirar el dinero y sus eventos son rayas en el agua en lo que levantar el nivel técnico de sus localidades. Es poner dinero fácil en los bolsillos de los maestros visitantes. Mejor pagar exhibiciones de simultáneas. Si organiza o juega en un torneo “FIDE”, considere que estos torneos solo son útiles si al menos 50% de los jugadores tienen más de 2200 de Elo. De otra manera son “seudo-fides”. El colmo es un round robin con un promedio de menos de 2000 de rating FIDE. No es un verdadero torneo FIDE, es un torneo de segunda que es ranqueado. ¡Que no lo estafen! Un torneo donde al menos una tercera parte de las partidas es con jugadores de más de 2200 es el único útil para el desarrollo de su ajedrez.
En lo que toca al punto 2, podría citar a los libros de Botvinnik, Alekhine, Dvoretsky, Yusupov, Yermolinsky, etc. Son tantos los autores que dicen que es fundamental el estudio de las propias partidas, su análisis e identificar nuestras deficiencias, que parece inútil hablar más de ello. Pero la regla es que los jugadores que progresan poco o nada tienen todos algo en común: No analizan seriamente sus propias partidas.
Lo ideal es hacerlo uno individualmente y luego volver a hacerlo con un entrenador, o por lo menos un grupo de amigos. Anotar las observaciones y hacer una estadística de sus partidas. Es básico conocerse a si mismo. ¿Cómo podemos llegar a ser mejores jugadores si no sabemos que tan buenos o malos somos? ¿Cómo mejorar si no sabemos que nos falla y en que somos buenos? Se puede mejorar aumentando nuestras virtudes y cualidades, aumentando la dimensión de nuestros puntos buenos, o disminuyendo nuestros defectos y vicios, o disminuyendo la dimensión de nuestros puntos malos. Los soviéticos recomendaban trabajar en aumentar las ventajas principalmente y solo un poco en disminuir los defectos, ya que ellos pensaban que todos tenemos maneras de ser y es más fácil tener éxito en mejorarnos trabajando sobre nuestros puntos buenos que sobre los malos.
El punto 3 es consecuencia del 2. Con el 2 hacemos el diagnóstico de nuestra situación, en el 3 ya decidimos nuestra manera de actuar ante la situación. Hacer un plan sin diagnóstico es como tomar medicinas sin que nos diga un médico que tomar para nuestra dolencia. El auto medicarse siempre se ha conocido como malo. Si uno no puede hacer el diagnóstico con ayuda profesional, o al menos amistosa, podemos hacerlo por nosotros mismos, con algunos errores, pero peor es no hacerlo. Se dice que tener un plan malo es mejor que no tener ninguno. Pero es imposible hacer un plan sin diagnóstico de la situación actual. Hacer un plan sin diagnóstico es hacer quimeras. El plan y el diagnóstico van unidos. Para emprender un camino, necesitamos mapa y brújula, además de un ferviente deseo de hacer camino. Y camino se hace al andar.
Los puntos 4 y 5 son consecuencia del 3. Un plan o programa de estudio requiere dos componentes, calcular con cuanto tiempo contamos, en que momento, con que condiciones y acopiar el material para realizar nuestro plan o programa. Libros, bases de datos, etc; equipo material, cuadernos, diskettes, CDs, computadora, etc. Un plan requiere presupuestar y hay que contar con fondos. Hay que ver con que contamos, con que apoyos, etc. Entrenadores, libros y computadoras cuestan, lo mismo que recintos, transportes y comidas. Todo eso entra en un programa de estudios. ¿Cuanto cuesta un GM? Tal vez casi un millón de dólares en gastos o apoyos. De ese millón, lo mejor empleado será en entrenadores y participación en torneos de fogueo (acuérdese que los “suizos” por lo general son dinero perdido si no llenan ciertos requisitos). Puede ahorrarse en libros y en material, pero en entrenador, creo que no. Muchos son gratis, o a través de convenios internacionales o pagados por el gobierno. Aproveche todo, pero si puede, no se prive de un buen entrenador.
El punto 6 es básico. Se dice que por lo menos un 40% del éxito de un ajedrecista depende de su preparación psicológica. Ahí también ayuda un entrenador, pero mejor aún un psicólogo. Desgraciadamente en México ese rubro profesional tiene un nivel similar al de nuestros jugadores de ajedrez, o sea son del lugar 40 del mundo. Pero mejor uno malo que ninguno. Pero si tiene la fortuna de toparse con alguien que pueda darle apoyo profesional en ese campo, puede ser capital en su desarrollo. En los demás deportes, la psicología del deporte es diametralmente diferente que la del ajedrez. En la URSS se escribieron más de 40 libros con algún capítulo sobre el tema de psicología del ajedrez, incluso tres muy notables por Nikolai Krogius, gran psicólogo y GMI de ajedrez. Sobre otros deportes la literatura es escasísima. Lo que resulta que un psicólogo del deporte que trabaja con deportes como futbol, atletismo, etc; no sirve para nada en el ajedrez. Lo curioso es que la Escuela Soviética de Ajedrez reconoce una deuda de nacimiento a las teorías y artículos de Lev S. Vigotsky; pero aquí en México pocos psicólogos saben que tuvo que ver él y el Instituto Kornilov en eso. Es como si un ajedrecista no supiera la importancia de Kotov en el ajedrez. Si su psicólogo no sabe que hizo Vigotsky y como eso lo ayuda en el ajedrez, es como si su entrenador de ajedrez no supiera quien es Averbach…
Tanto para los puntos 6, 8 y 9 el entrenador, ya sea con un psicólogo en apoyo, es el que más puede hacer por el jugador. Pero a falta de él, un buen amigo, o mejor un grupo amigos conformando un equipo de estudio puede ser la diferencia entre llegar o no llegar a los niveles que su talento le permita
Talento y “circunstancias” no son definitivos, pero casi… Los organizadores de ajedrez y los dirigentes deportivos debieran resolver lo de las circunstancias. Pero a veces parece que ni siquiera desean pensar en ello. Prefieren hacer grandes eventos, estilo Olimpíada Nacional que resolver lo de la promoción e instrucción sistemática del ajedrez. Es más fácil hacer un “Sised” similar para todos los deportes, que averiguar la diferencia y aprender de un deporte organizado con mayor experiencia que los demás. Pues si el ajedrez es deporte, es el más antiguo y elaborado de todos. Lo poco que los demás deportes tienen de organización y sistemas de competencia lo heredaron del ajedrez. El ajedrez es el único deporte en que el ser humano derrota a cualquier animal. Porque un animal corre más rápido que el mejor atleta, otro irracional levanta pesos mayores que el mejor halterista, y los primates nos podrían superar en muchos deportes. Claro que en arquería, tiro, paracaidismo, o algunos deportes que utilizan instrumentos, si son mejores los humanos que los animales. Pero a “mano limpia” solo en ajedrez somos los humanos mejores que a cualquier animal. Un dirigente del deporte una vez me dijo: “Ustedes por lo general son mucho más inteligentes que la mayoría de los prácticantes de otros deportes, pero cuando le entran a la corrupción, son también más ingeniosos y aprovechados, pero por lo general son “poquiteros”, roban de poquito en poquito”….
Si, el ajedrez es una disciplina deportiva muy peculiar…

Ciudad de México a 12 de mayo de 2006.