19 jul. 2012

El hondo bajo fondo donde el barro se subleva.


Estuve analizando un  informe de 1200 páginas sobre lo que opinaban varios entrenadores eran las razones para el fracaso del equipo de Rusia (de la Federación Rusa, que es el nombre de esa nación que agrupa una serie de repúblicas que incluye a Rusia propiamente dicha, Kalmykia, Chechnia, etc), en la Olimpíada de Ajedrez de Turin.
Además de ser muy instructivo el informe de cómo los entrenadores que pertenecen a un mismo sistema pueden tener tantas diferencias de opinión, lo que me hace entender que el GM Vladimir Tukmakov en su libro de memorias prefiera hablar de una “Organización Soviética de Ajedrez” como más acertado que decir “Escuela Soviética de Ajedrez”, aunque admite que a momentos era la mezcla de ambas y su armonía lo que hacía tan grande al ajedrez soviético; en ese informe no puede uno más que desear que alguna vez en tus países iberoamericanos ojala podamos quejarnos de las mismas deficiencias que ellos, pues las nuestras actuales son de una magnitud tal que parecen ridículas las carencias de que se quejan los rusos.
Revisando revistas mexicanas de 1984 a 1992, realice una estadística en base a los resultados publicados de los campeonatos nacionales infantiles y juveniles de esos años, y fue descorazonador que los entonces campeones nacionales sub 14, sub 16, sub 18 y muchos de los sub 20, entre diez y dieciséis años después ya habían desaparecido de las competencias. Había un buen número que habían dejado de jugar por una década y luego intentaban regresar a las competencias ya adultos, pero lo que está claro es que ser un campeón infantil solo en menos de una docena de casos se tradujo, al pasar de los años, en un fuerte jugador adulto.
El caso es totalmente distinto en Europa, pues los grandes jugadores, sobre todo los soviéticos, habían continuado su carrera desde el ajedrez infantil hasta el ajedrez internacional de adultos.
Que el medio del ajedrez en México es altamente frustrante, no lo dudo, pero para muchos jugadores prometedores soviéticos las políticas de la hegemónica y toda poderosa nomenclatura del ajedrez soviético fue frustrante y partidora de almas, pues creo y destrozo cientos de carreras. Algunos grandes maestros soviéticos decían que hubieran obtenido su máximo título internacional diez años antes de lo que lo hicieron por culpa de las grillas.
En todos los países hay pequeños napoleoncitos que utilizan todo tipo de artimañas para lograr que los jóvenes talentos no alcancen las metas que a ellos su mediocridad les negó. En ese juego de favoritos y de cortesanos que, pedantones rebajados, ven como medrar de las migajas que les tiran aquellos permanentemente divorciados de los verdaderos ajedrecistas.
Curiosamente, según se ve en las cartas abiertas de las competidoras al mundial femenino en Turquía y al nacional absoluto de Argentina, las mujeres han sido más directas y valientes en la protesta contra los dirigentes del ajedrez.
Pero ya pasando de ese tema, lo que me pareció interesante del reporte de los rusos sobre Turin, es que consideraban que había crisis por la mala preparación del equipo a pesar de tres sesiones de dos semanas que habían tenido, con una serie de grandes maestros tanto como sparrings, ponentes, reservas, etc. Cuando uno piensa que en algunos países no se preparan juntos jamás, y que los miembros de un equipo nacional en ocasiones ni se hablan casi unos a otros y los comanda un capitán sin más autoridad y cuidado que el de avisar que va a estar en el bar. O en el mejor de los casos es un mecenas que ha pagado ampliamente el honor de ser capitán.
Ahora para Estambul, con los precios por las nubes que ha sobrecargado la organización para que la comida cueste unos 100 Euros diarios, y en que cada equipo recibe 3 cuartos, que solo alcanza para un capitán, 5 jugadores y tres jugadoras, y si llevan otros dos auxiliares, sean entrenadores o delegados, les saldrá a unos 20 000 Euros extras, según dicen muchas cartas abiertas que ya están circulando como protesta; la cosa estará que a más dinero mejores posibilidades.
Algunas delegaciones, como la de Uruguay, lograron organizarse para enviar a su delegación a un campamento previo en España que optimizará sus posibilidades. Realmente es de sorprenderse este esfuerzo.
Por lo general para el Comité Olímpico Mexicano ningún deportista que no tenga por lo menos posibilidades de ocupar uno de los 16 primeros lugares mundiales en su deporte, debiera viajar al extranjero, pero si bien en muchas cosas irreflexivamente aplican las reglas generales de los deportes al ajedrez, en este caso, en los equipos olímpicos se han visto muy respetuosos de la tradición del turismo deportivo y desde 1964 sólo una vez no mandaron equipo a las olimpíadas de ajedrez a pesar de que en las dos últimas décadas no entran a los primeros 50 lugares.
Del reporte ruso de Turín me intereso un comentario sobre los ajedrecistas infantiles y juveniles en que se recalca la importancia de que se les enseñen los métodos más modernos de estudio, pues el peligro más grave para el futuro radica en que no sepan estudiar independientemente los jóvenes ajedrecistas. Creo que esta es la principal debilidad de nuestros jóvenes jugadores y se refleja no sólo en el ajedrez sino en su vida académica, pues muchas de las promesas principales del ajedrez nacional no se distinguen por su cultura ni su aprovechamiento académico.
Si los rusos decían hace años que eran en lo que más debían trabajar los entrenadores, en enseñar a estudiar a sus pupilos, ¿Qué podríamos nosotros decir?