18 feb. 2014

Carlsen, Capablanca, diferencias de estilo y la idea de “VICO”.




Como todo campeón mundial de ajedrez, el GM Magnus Carlsen es estudiado por todos los entrenadores y comentaristas del mundo, lo que ha resultado en una buena cantidad de observaciones muy interesantes e instructivas.
En su tiempo José Raúl Capablanca recibió una atención proporcional similar, si bien esas observaciones tardaron muchos años en conocerse ampliamente por los jugadores del mundo, se puede decir que Capablanca fue el jugador que más atraía a los aficionados al ajedrez en su tiempo y al público en general.
Carlsen, en plena época de la comunicación ha alcanzado la fama más rápidamente que su antecesor y ha sido estudiado por mucho más investigadores y con más rapidez se han difundido sus opiniones y si Capablanca requirió casi 15 años, entre 1911 y 1926 para lograr fama y ser muy conocido y analizado su estilo de juego, Carlsen en menos de un año de campeón mundial lo han analizado a fondo y definido su estilo.
Lo han bautizado como “Ortigoso·, (y hostigoso), con esa característica de la ortiga que parece que no hace nada pero termina irritando. Así son sus jugadas, irritan al contrario con creciente molestia hasta que parece un ácido que invade todo el cuerpo del contrario.
En Rusia los entrenadores recomiendan la receta 1812, que significa: “Alarga la partida, alárgala, para que venza el que más persevera en estar en pie de lucha, una guerra de desgaste en que tú estés preparado, acostumbrado y tu oponente no, aspira a ganar a la larga, poco a poco y laboriosamente. Es más factible que tu oponente cometa errores por pereza, no por tonto.”
Muchos jugadores noveles estudian mucho aperturas y sobre todo muy agudas para hacer caer rápido en el error al contrincante y ganarle rápido, casi de memoria y sin hacer esfuerzo. En pocas palabras, quieren ganar sin trabajar. Mucho de esto terminarán formando a una persona perezosa.
Pero si un entrenador prepara a su pupilo con la doctrina: “Alarga la partida”, obviamente inculca que el ajedrez se gana con trabajo, esfuerzo constante y laborioso y lo prepara mental primero y físicamente después, a ganar agotando al oponente.
Un jugador exsoviético decía que ganar partidas de ajedrez en torneos suizos a los nativos de los Estados Unidos era simple: “Aquí se venden 10 libros de aperturas por 1 de finales, o sea estudian diez veces más variantitas que técnicas y métodos, entonces cambiamos piezas, se acaba la apertura, pasamos a un largo y tortuoso medio juego, sufren, se agotan, se aburren, les entra la pereza y los pasas al final con posiciones secas, que parecen que no hay nada y que será tablas pronto y sigues y sigues, y cometerán a la larga un error grande y obvio y ganas. Solo tienes que ser paciente, meterle algo de veneno, sin alertarlo mucho, a cada jugada y esperar el error. Para no equivocarte, no entrés en audacias y vigila que no haya piezas sueltas, que todas tengan movimiento y estén pegadas a tus peones, y a esperar. Pieza activa del otro que veas, a cambiarla. Eso es todo”.
En cualquier guía de estudio de ajedrez de Rusia hay como 30 de 50 lecciones dedicadas al final y cambios de piezas, otras 15 de medio juego, y 5 de aperturas, esto aunado a unas 500 posiciones a resolver, unas 300 de combinaciones, de ellas unas 200 con muchas piezas, 100 con muy pocas; y de las 200 restantes, todas son de finales, 120 de cálculo, 80 de saber reglas de finales. Dentro de esas 200, como 60 de finales de peones, 60 de finales de torres, 60 de piezas menores y 20 de finales de damas.
Con  esa formación, los jugadores noveles rusos se acostumbran a pensar por si mismos, a memorizar solo métodos, y patrones, no jugadas.
Capablanca y Carlsen son muy similares en lo poco que esperan obtener de la apertura y en exprimir al máximo las posibilidades, al mismo tiempo de tratar de erradicar el error de su juego. Carlsen es mucho mejor provocando el error del oponente, pero Capablanca no desarrolló tanto ese aspecto puesto que en su época la “escolaridad” ajedrecística era baja y los oponentes cometían mas errores estratégicos que los jugadores con los que Carlsen ha ido fraguando su estilo.
Cuando estructuré la idea de VICO, el objetivo era cubrir al menos 5 de los aspectos que más se observaban en Carlsen, Capablanca y Ulf Andersson, de unos 15 que han detectado los entrenadores que los han analizado.
Los cinco aspectos que busca VICO son:
Primero: Evitar Cometer Errores.
Segundo: Jugar relativamente rápido.
Tercero: Ver los detalles complejos en posiciones donde el oponente puede asumir que son simples.
Cuarto: Desarrollar una sensibilidad del momento oportuno en cambiar la naturaleza de una posición. Identificar y Comprender las posiciones.
Quinto: Saber llevar la partida a posiciones donde no haya jugadas ni soluciones obvias. Operar las posiciones de manera de complicar la vida al oponente cuando más relajado se sienta.

Otros aspectos que tienen las maneras de jugar de Carlsen, Capablanca y Andersson, pero que , o no se pueden enseñar, o dependen de factores no muy controlables o entrenables son:

·         Creer que a la larga el oponente se va a equivocar más que uno por estar menos entrenado y menos acostumbrado a jugar  partidas largas que uno.
·         Tener la perseverancia en continuar jugando.
·         Estar en la actitud de abalanzarse sobre el otro en cualquier momento y estar pendiente del mínimo descuido.
·         Priorizar el ganar la partida sobre otras cosas.
En esto último Capablanca no era igual a Andersson o Carlsen, pues prefería la buena vida, pero no se vio muy obligado a desarrollar ese aspecto puesto que enfrentó jugadores menos preparados y entrenados que los grandes maestros 60 años posteriores.