19 abr. 2014

¿Por qué usted no quiere ganar en ajedrez?




Muchas veces se me hace la pregunta de manera equivocada, o me dicen: ¿Cómo no perder en ajedrez? o me preguntan ¿Cómo ganar en ajedrez? o aún más común, ¿Cómo mejorar en ajedrez?
Pero creo que me debieran preguntar: ¿Por qué no quiero ganar en ajedrez?
Después de muchos años de jugar ajedrez y de conversar sobre lo que significa jugar ajedrez y el cómo, con jugadores de gran nivel como Robert James Fischer o Marcel Sisniega, Bent Larsen y Carlos Torre Repetto, que además algunos eran grandes pensadores y con puntos de vista muy diferentes, los tres últimos de gran cultura; así como entrenadores como el GM Aivar Gipslis, los maestros Alexandr Koblentz, Eleazar Jimenez, Jesús Rodríguez, Francisco J. Pérez, el Corl.José Joaquín Araíza,  así como jugadores prácticos notables como el GM Miguel Angel Quinteros, Guillermo García, Jesús Nogueiras; sin dejar de lado a eminentes aficionados al ajedrez como Juan José Arreola, Mario Benedetti, Eduardo Lizalde, Anthony De Mello y muchos otros; llega uno a la conclusión de que se puede jugar muy bien al ajedrez si uno quiere. Depende de una decisión, pero una muy especial.
Fischer decía algo como que no se podía jugar constantemente, porque no siempre uno quería ganar y a él no le agradaba perder. Eso decía también, aunque muy entre líneas Botvinnik.
Para jugar ajedrez bien tiene que estar totalmente decidido a hacerlo. Es estar decidido a exprimir cada posición como si fuera un limón. “No siempre uno está dispuesto a tal sacrificio” decía Torre. El enemigo principal decía es el “Good Enough”, o “esto es suficientemente bueno”. Así no se puede jugar, decía Torre,
Se habla mucho de que el ajedrez es bueno insertarlo en los programas educativos, pero ¿Ajedrez a que grado? Creo que al grado competente, de jugar bien a secas, el jugarlo muy bien ya no es tan educativo. Exprimir la posición de ajedrez como un limón, requiere tener mente de exprimidor, de tenazas inflexibles, y la mente es como los paracaídas, sirve si se abre.
Por eso me llama la atención de que Kasparov hable de que el ajedrez como asignatura no debe tener miras deportivas. Estoy de acuerdo, pero también se pierde así el habituar al escolar exigirse al máximo, sacar la mejor versión de si mismo. Por muy patológico que parezca, el jugar a vencer, con toda su belicosidad, es aun ingrediente muy importante mientras no se logre que la sociedad tenga un nivel de valores más solidarios. Aun tenemos sociedades arcaicas selváticas donde se ve el éxito en los “terminators” como el mismo Kasparov, que atrae porque derrotó a muchos, no porque enseño mucho. Aun una estrella del deporte cobra más que un García Marquez, que con suerte le pagaron algo cercano a lo que gana Rafa Marquez.
Capablanca y Kasparov son más celebres por sus triunfos que por sus ideas o escritos. La sociedad aun está lejos de tener bien situados los valores. Por eso el ajedrez de exprime limones aun es necesario como motivador y aunque sea introducir otro medio de competencia, una oportunidad mas de diferenciar y etiquetar a los escolares, urge insertarlo en la escuela y seguir fomentando que los héroes de los escolares sean las estrellas del deporte, porque sino pronto lo serán los “señores de los cielos”.
Pero regresando al tema principal, la pregunta que hay que hacerse es ¿Por qué usted no quiere ganar en ajedrez? Le daré un tip, que es como yo me respondo a veces: Por perezoso,  pues hay mucho talento e idea por todos lados, pero ganas de trabajar, verdaderas ganas de trabajar, muy pocas.
Veo las partidas de niños y jóvenes en los torneos y a veces reflexiono: tanto que hay que elaborar en cada posición de ajedrez que no creo lo puedan resolver tan rápido y con tanta frescura, sin sudar. Así que no creo estén jugando ajedrez pensando. Se fingen a si mismos y a los que observan, como que juegan ajedrez. Pero no nos engañan. ¿Por qué no querrán ganar? ¡Que pereza!