30 ene. 2015

El Ajedrez y los presupuestos oficiales y privados. (Parte 1)




Como toda actividad de interés público y digna de estimularse, el ajedrez merece ser tomado en cuenta a la hora de designar presupuestos de las instituciones públicas y privadas. Es tan clara la positiva relación costo-beneficio que hace mucho una buena parte de la sociedad mexicana está consciente de que al ajedrez hay que promoverlo.
Las cantidades de dinero que los tres niveles de gobierno han destinado al ajedrez, en general, ha sido enorme en las tres últimas décadas. Ha sido suficiente para que un buen número de personas hayan encontrado una fuente de empleo y un campo empresarial propicio en el medio del ajedrez.
Con un nivel bajo de capacitación es posible tener ingresos más propios de actividades que requieren al menos un grado de licenciatura,  y el medio laboral de ajedrez tiene perspectivas mejores de superación que muchas profesiones, digamos, tradicionales.
Una fracción muy importante del presupuesto que termina aplicándose en el ajedrez es designado por dirigentes que atienden varios deportes, y siendo el ajedrez como actividad deportiva muy sui generis, dichos dirigentes muchas veces ni saben mucho de ajedrez ni lo comprenden, aunque algunos ven en el ajedrez posibilidades mejores para promocionarse políticamente y hasta realizar negocios no muy claros. Para un dirigente del deporte corrupto, el ajedrez a menudo es un feliz hallazgo.
Una actividad barata, de impacto social pues abarca todo tipo de edades, ocupaciones, de gran prestigio, pues es una especie de “traje del rey”, pues quien se atreve a mencionar su ignorancia respecto al ajedrez, quedará por lo menos como una persona ajena a los sutiles deleites de la intelectualidad y del desarrollo de los gustos de la mente, cosa que por los atavismos que suelen tener aquellos que solo han cultivado el músculo en detrimento del intelecto, atormenta en las actividades sociales de todo dirigente del deporte con pretensiones políticas.
Lo mismo con los llamados filántropos del neo liberalismo, a quienes les agradan los malabares fiscales que se pueden hacer con fundaciones y que brindan terreno fértil para todo tipo de manejos mercadotécnicos, además de que viste mucho dar a los pobres la oportunidad de cultivarse, siempre que no se les pase la mano y les dé por pensar críticamente. Hay el peligro de que puedan darse cuenta de todos los engaños que los grandes capitales del neoliberalismo arman para que el gatopardismo funcione.
Por eso en México han circulado millones de dólares para el ajedrez, lo curioso es que son como el dinero gastado en los fuegos artificiales, mucho brillo y poco efecto queda. Es como las tres “B” con que se gobierna en muchos países de nuestra América, Baile, Baraja y Botella. Ojala fuese Pan y Circo como en Roma, pues del Pan algo queda. Aunque algunos dicen “¡Que me quiten lo bailado!”.
El caso es que ambos tipos de personas que reparten los pasteles presupuestales, públicos y privados, suelen no saber mucho del ajedrez y desean utilizar los mismos criterios que para otros deportes. Entonces piensan en el dinero para el campeonismo, ya que suena mucho, en lugar de “enterrarlo” en infraestructura. A veces dudan, pues de la obra sobra y los negocios en el manejo de infraestructura son mayores, pero queda más tiempo la evidencia. En cambio si compro 10 mil ajedreces y los regalo en un día, no hay auditor que pueda comprobar si fueron 10 mil o 6 mil, si tenían 32 piezas o 18… Pero si compro mil ajedreces y los reparto en 100 escuelas, se pueden contabilizar durante años, lo que no es muy bueno.
Pero si dono dinero en apoyo a un jugador, le doy 5 mil pesos, le pongo como condición de que diga que le di 10 mil, me quedo con 5 mil entonces, los 5 mil de él se los doy en especie, en un boleto de avión que diga que costo 4999 y que a mí me salió en realidad, con un pequeño arreglo con la agencia de viajes seleccionada ex profeso, en 3 mil, y de 10 mil saco 7 mil y rinde entonces lo suficiente.
Por supuesto que si los que hacen los presupuestos se asesoraran con buenos especialistas no solo mejoraría la relación costo – beneficio para ellos así como para el ajedrez.
Pero lo malo es que hay especialistas que aman el ajedrez y suelen tener escrúpulos y a veces se van adelante del dirigente repartidor del dinero, lo que crea ciertos temores. Solución: mejor trabajo con un semiconocedor semimbécil y completamente transa y aunque el dinero gastado luzca menos, es seguro.
Este escenario espero no haya sido el común, pero es posible que se haya dado. Pero suponiendo, quisiera poder hacerlo así a  menudo, que los políticos y filántropos fuesen 100% honrados, ¿Cuál sería mi sugerencia para el uso del dinero? ¿Cómo lo repartiríamos en los diversos rubros del ajedrez?
¿Qué rubros hay que considerar?
Por ejemplo especialidades:
Alto Rendimiento o Campeonismo.
Nivel Técnico Especial.
Nivel Técnico General.
Cantidad (aunque a menudo se mezcla con el alto rendimiento con el argumento, cada vez más sospechosamente endeble, de que de la cantidad sale la calidad).
Beneficio de desarrollo Personal.
Beneficio de desarrollo Social.
Por ejemplo Ámbitos:
Federal, con sus subdivisiones, sector educativo, laboral, desarrollo social, político.
Estatal, con sus subdivisiones cultural, deportivo, social y de cohesión comunitaria
Municipal, con sus subdivisiones metropolitana y rural, y estas a su vez, subdivididas en cultural, deporte, activación social, entretenimiento y diversas.
Por ejemplo Personas a quien se dirige:
Practicantes, con sus subdivisiones en edades y generos.
Personal de apoyo con sus subdivisiones como, Administradores, Profesores, Jueces, Promotores, etc.
O sea, al pastel hay que sacarle tajadas. ¿Buscar Igualdad o Equidad? Mucho depende de la ideología del dirigente o filántropo. Si es neoliberal interpretará la relación costo – beneficio de una manera muy diferente a un socialista, neo socialista, o “de izquierda”, con sus diversos matices.
¿Son importantes los campeones? ¿Hay que promover superación de jugadores o primero de entrenadores? ¿Gallina o Huevo?
Luego, como todo donde hay algo que repartir, hay que vigilar a los “organizadores”·. Ahora que hace poco recordamos el 70 aniversario de la liberación de las victimas de Auschwitz-Birckenau, pensé en la palabra que definía el método usual para sobrevivir: “Organizar”, que era como transar. Ahí todo el que quería prevalecer, “organizaba”, y en ajedrez abundan los “organizadores”, hasta ya se les da título internacional. ¿Cómo evitar “organizadores” al estilo campo de concentración?

Ya que dicen que más importante que la respuesta es el planteo del problema, pues aquí inicie un poco con eso. Pero aún hay más…