31 ene. 2015

El verdadero Match de Fischer y Spassky en 1992. No se puede uno bañar en el mismo río dos veces, según Heraclito.




Con un amigo recientemente fallecido, tuve una vez una larga plática, que, por lo menos, podría de calificar de extraña.
No nos habíamos visto en algunos años y la vida no se veía muy bien para ninguno de los dos. El tenía mala salud física y yo emocional. Nos preocupaba que a una edad relativamente avanzada habíamos ambos decidido tener más hijos, pues solo teníamos hijas,  y concordamos que nos habíamos pasado un poco las trancas con eso, pues las expectativas de verlos crecer eran muy nebulosas. El no esperaba vivir más de cinco años, de hecho murió al año siguiente a la plática. Queríamos, al vernos juntos de nuevo, como celebrando los 40 años de ser amigos, hablar de cosas menos sombrías y tratamos un tema de la actividad que nos unió tantos años y que ambos a veces abandonamos por otras actividades, él por la creación artística, de la imagen en movimiento y yo por tratar de menguar la tragedia de aquellos que buscan nuevos horizontes y abandonan países y cultura, en un huir de barbaries indecibles.
El caso es que como nos unió el ajedrez, de eso decidimos hablar, como eludiendo el tema de los pequeños hijos que no veríamos convertidos en  hombres. Hablamos de los personajes del ajedrez que habíamos tratado. Presumo yo de haber conversado con todos los campeones mundiales de la posguerra, pero además con Max Euwe, e incluso tener recuerdos de ídolos como Mikhail Tal, que ya en la década de los sesenta presidí un club con su nombre en el Instituto de Amistad México – URSS y por ello recibía mucha correspondencia de él, hasta finalmente “adherirme” a la escuela de los Magos de Riga. Pero mi amigo y yo habíamos tratado mucho a un personaje: Bobby Fischer y un poco menos también a Boris Spassky.
Ahora que Boris Vasilievich cumplió 78 años, no pude sino recordar esa conversación con mi bien querido y ausente amigo, la última. Ahí como tema escogí la especulación de que algunos documentos de Wilkileaks hablaban del match de Reykjavik y la importancia que se le había dado por Kissinger y el sistema diplomático de los Estados Unidos. ¿Qué relación tenía con las conversaciones con Fischer?. Tanto él como yo escuchamos el reiterado comentario de Fischer de que tenía tarde o temprano que volver a jugar un match con Spassky.  Aunque mi amigo y yo habíamos trabajado mucho para realizar un match de retorno con Fischer contra Miguel Angel Quinteros para efectuarlo en México, primero se intentó con el empresario Alfredo Checa Kuri en Taxco, Guerrero; y luego con el presidente fundador de la FENAMAC, Don Manuel López de Llergo en Cancún; la idea de Fischer era a la larga volver a jugar con Spassky.
Fischer mostraba una estimación muy especial para Spassky. A menudo Fischer llevaba a la conversación el tema de las visitas de Spassky a México durante el interzonal de Toluca de 1982, así como el de su match con Portisch en 1980 en Xalapa y quería que recordásemos nosotros literalmente cada palabra que habíamos intercambiado con Spassky.
A veces perdí yo la paciencia con Fischer en ese aspecto, y mi amigo me confesó que también él se había molestado con Fischer por esa insistencia. Inclusive una vez Fischer me increpó: “Tú que presumes de una memoria fotográfica, ¿no puedes recordar lo que escuchaste de las conversaciones en ruso de Spassky con Krogius en Toluca? ¿Qué me ocultas?” Mi reacción fue de que no tenía que decir nada que no se me hubiera dicho a mí, y por qué no se lo preguntaba también a Eugenio Torre que era su amigo y también estaba en Toluca. “El no conoce el ruso como tú, ni tiene tu perfil natural de investigador, ni lo entrenaron en la KGB..” La mirada penetrante, con su acostumbrado gesto inquisidor tomándose el mentón con la mano, aún lo recuerdo.
La plática con mi amigo paso por el terreno peligroso de pensar sobre las cosas del match de Reykjavik. Mencione que Karpov hacía de todo, jugaba con tal denuedo los torneos para legitimar de alguna manera el título de campeón mundial que le dieron tras de que Fischer no quiso jugar el match con él. ¿Y si Fischer quisiera legitimar su match y algo raro, como el Wilkileaks parece develar, sucedió en Reykjavk?
En la prensa rusa especializada actual, con fecha de hoy, 31 de enero,  salió un largo artículo sobre el match Fischer vs Spassky de 1992, con la autoría de Alexander Shetinin, entrenador, que me llamó mucho la atención y traduje.
Me hizo recordar que para el match de 1992 con Fischer, el entrenador que Spassky eligió, entre muchos otros, porque buen dinero había, fue nada menos que Alexander Sergeyevich Nikitin, el formador de Kasparov y que acaba de cumplir 80 años, dos más que Spassky. He leído mucho de críticas que Nikitin hizo a Spassky en 1972, de amplios análisis que hizo Nikitin al respecto, mucho mejores que lo publicado en un libro voluminoso que se hizo sobre la URSS contra Fischer donde se relata todo lo que se hizo en la Unión Soviética para que Fischer no fuese campeón del mundo. 


En Nikitin yo percibía una cierta amargura por no haber seguido o poder seguir la carrera de ajedrecista como Spassky, siendo que en cierto momento se consideraba a ambos como prospectos a ser campeones mundiales. Nikitin se comenzó a dedicar a entrenador de tiempo completo unos meses después de publicar sus comentarios sobre el match de 1972. Hasta 1973 Nikitin trabajo en la aeronaútica espacial soviética, aparentemente con Ilushin, el que algunos dicen que viajo al espacio antes que Gagarin, pero se accidento al aterrizar y prefirieron mantener en secreto el viaje y dedicar a Ilushin a su principal talento, el diseño aeronaútico, del que es una eminencia reconocida. El caso es que Nikitin comienza a trabajar con Baturinsky en 1973, con aquel que era un comisario político medio enemigo de Spassky. Esto me quedó claro cuando converse con Spassky en Niza 1974, durante la fiesta final. Un amigo cercano de Baturinsky y mio, dirigente del ajedrez cubano, me comentó que Baturisnky estaba un poco molesto de cómo trataba yo a Spassky, lo que me advirtió el cubano, pues Baturinsky sabía que yo era amigo de Manuel Vega, que había en Niza tratado de conseguir el match Karpov vs Fischer para México, y de alguna forma hacíamos equipo con Campomanes.
El caso es que recordar que Nikitin trabajó con Spassky en 1992, por aquellos días en que se comenzó a separar de Kasparov, a meses de la desaparición de la Unión Soviética, unido todo a mi plática con mi recordado amigo, me hace también cavilar en la continua acusación de Fischer de que los matches entre Karpov y Kasparov eran “arreglados”. Eso quiere decir que Fischer creía que era posible de que se arreglasen matches por el campeonato mundial. ¿Creyó o sospechó que su victoria sobre Spassky fue arreglada? Estoy seguro de que Fischer nunca hubiera aceptado participar en tal farsa y se me hace increíble también de que Spassky se prestase, pero si creo posible el manipular de alguna forma a ambos, pero también creo que a la larga se darían cuenta de ello. 

Después de 1972, Fischer comenzó cada vez más a separase de todo lo que significaba Estados Unidos, hasta llegar a un rompimiento total en 1992 y convertirse de facto en prófugo de la justicia de su país. Spassky emigró de la Unión Soviética y hasta recientemente se reconcilió con su país y ahora tiene la ciudadanía rusa. Fischer murió como ciudadano de Islandia tras de pasar una detención en Japón en un intento del Gobierno de Estados Unidos  de ponerlo preso.
Por eso la plática con mi amigo se centró en la cuestión de porque Fischer quería jugar con Spassky de nuevo, 20 años después de Reyjavik, ¿Por qué no con otro? Había grandes ofertas que Fischer desdeño. Fischer al jugar con Spassky permitió que este ganase más dinero que todo el que antes había ganado jugando ajedrez. En pocas palabras, le dio la oportunidad de la vida, en un momento especialmente difícil para Spassky. Sus nombres se unieron para siempre en la historia del Ajedrez.
Mi amigo falleció, Fischer también, Spassky tiene salud irregular, aunque muchos quisiéramos tener posibilidades de llegar a los 78 años tan bien. Por cierto Manuel Vega López de Llergo está vivo y sano y también con él he platicado mucho de esto, siendo él un protagonista muy importante del regreso de Fischer y de lo que pasó en Niza 1974 cuando se gestó lo que finalmente sería el despojo del Título de Campeón Mundial contra Fischer. Como no se cuantas oportunidades tenga de contar esta historia, en este día, especialmente doloroso para mí, me decidí relatarla, aún sabiendo que levantará mucho polvo…