23 ene. 2015

Sobre cursos de Ajedrez para instructores y los vendedores de falacias.




La búsqueda del método ideal para estudiar ajedrez ha derivado en la creación de decenas de sistemas que a su vez han provocado que se elaboren muchos más sistemas de enseñanza. En la historia del ajedrez del siglo XX y XXI parecía que el honor de la mejor escuela fuese ganado por la de la Unión Soviética, pero en realidad esta escuela se constituye por decenas de sub escuelas. Hablar de la Escuela Soviética sería entonces como hablar en pintura de la Escuela Italiana cuando está era un conjunto de escuelas, casi cada una derivada del artista que la lideraba.
Había ciertas normas que todas las escuelas de ajedrez en la Unión Soviética respetaban y que permite que pueda decirse que tenían un 60% en común. Este “tronco común” fue copiado y adaptado en todas las escuelas de ajedrez influenciadas por la política soviética, como las de Cuba, Bulgaria, Yugoeslavia, Polonia y hasta cierto punto Hungría y Mongolia.
Pero a partir de 1980, la diáspora creciente de entrenadores provenientes de la URSS fue permeando fracciones notables de los métodos de las escuelas soviéticas de ajedrez a todos los países en que el ajedrez tenía tradiciones y arraigo como práctica social.
Conforme la enseñanza del ajedrez fue mercantilizado, el utilizar nombres que recordaran jugadores soviéticos fue común, aunque poco tuvieran que ver los métodos, organización y capacitación con el nombre en que se cobijaban.
Fue similar a lo que pasó con escuelas de ballet, gimnasia, futbol, etc.
Una escuela de Futbol que se llame Maradona o Pele, no necesariamente tiene que ver con los métodos en que estos futbolistas fueron formados, ya que dichos métodos tendrían nombres menos populares. En lugar de Kasparov, se usaría entonces el nombre de Nikitin, su formador, en lugar de Tal, se usaría el de Koblentz, y así.
Clubes y escuelas de ajedrez con nombres como Carlos Torre, Capablanca, Fischer; no tienen necesariamente que ver con los métodos que dichos jugadores usaron. Pueden ser avalados por tal o cual jugador, como franquicias que se venden. Pero los grandes jugadores, excepto Capablanca, Lasker, Nimzovich, Alekhine , Botvinnik, y en los últimos años Karpov, no crearon y escribieron métodos de enseñanza. Sus partidas eran su medio de comunicar sus ideas.
Muchos libros de ajedrez están firmados por un gran jugador que superviso el libro redactado por un equipo de comentaristas. Un jugador que ha empleado tanto de su tiempo para aprender y jugar bien ajedrez, poco tiempo pudo haber tenido para aprender redacción y pedagogía; además de no siempre tener vocación ni facilidades naturales o desarrolladas para comunicar ideas.
¿Cómo evaluar los cursos en oferta? Depende mucho de lo que uno espera del curso. Por supuesto que los cursos “milagro” son los que mas sospecha deben despertar. Mientras más grande sea lo prometido y más pequeños los requisitos para tomarlo y mayor el precio y la propaganda; mayor debe ser la desconfianza.
Un instructor de ajedrez bien formado requerirá al menos de unas 200 horas de clases presenciales y unas 400 a distancia, pero modularmente, sobre 60 y 120 sería lo mínimo para poder brindar buen servicio a los escolares. Requisitos de participación en cursos es importante, pues mientras mayor sea la preparación académica y la experiencia práctica en ajedrez del aspirante, mejores son las posibilidades de que pueda asimilar la capacitación y luego operar como instructor. Lo que si es normal de esperarse, es que si el que prepara instructores no es una persona con gran experiencia en lo que esta capacitando, más como entrenador que como jugador, pero con destacada actuación en ambos campos, poco puede suponerse de su valor.
El problema es para los padres de niños ajedrecistas, pues contar o no con un entrenador adecuado puede ser decisivo para la superación de su hijo. Y la cosa esta grave…