16 abr. 2015

El Medio Ajedrecístico, circunstancias mejorables y fundamentales para establecer su nivel. Parte 1




En estos días se desarrolla un gran evento en Azerbaiyán y no deja uno de pensar en el ajedrez y como se desarrolló en un medio ajedrecístico tan especial.
El notable ajedrecista Henrik Chepukaitis y el gran maestro Bagirov tuvieron una gran suerte al ser designados a cumplir su servicio militar a cientos de kilómetros de sus ciudades de origen  en la ciudad azerí de Baku y así incidentalmente poder trabajar con el excelente entrenador Makogonov.
En la diáspora tras los ataques étnicos que los turcos hicieron a la nación Armenia, numerosas familias se establecieron en Azerbaiyán, a pesar de las diferencias culturales y étnicas que existían con los azeríes.
En un fenómeno común en la Unión Soviética las etnias convivían en paz y se permeaban culturas e influencias que enriquecían a todos en un mestizaje provechoso y fructífero similar al que se dio en nuestra América con europeos, nativos de América y africanos, creando un mundo nuevo en un continente que se renovaría y sería crisol ejemplar de la diversidad humana.
En lo que toca al ajedrez, Baku, capital de Azerbaiyán se convirtió en un foco de producción de grandes creadores ajedrecísticos, en una fusión de rusos, armenios y azeríes.
Makogonov se pudiera decir que fue el iniciador, con técnicas e influencias totalmente rusas y en su alrededor se formaron grandes jugadores y entrenadores. Muchos, como los mencionados Bagirov y Chepukaitis, partirían de Baku a influenciar en San Petersburgo y Letonia, muy al norte de la URSS. Otros rusos más pasarían por las enseñanzas de Makogonov en Baku.
Muchos de los grandes jugadores y entrenadores de Baku son de origen armenio o ruso, como los primeros entrenadores del famoso campeón mundial nacido en Baku y de origen armenio Garry Kasparov.
Oleg Isaakovich Privorotsky fue el primer entrenador profesional o semi profesional que trabajó con Garry Kasparov en su primera década de vida. De etnia rusa judía, fue reconocido formador de jugadores de origen armenio y azerí. Nacido en 1943, fue creación total del sistema de educación soviético que veía a Baku como una parte más de una gran nación y no hacía diferencias étnicas entre los millones de soviéticos. La Unión Soviética tenía por capital Moscú, en el centro de Rusia, y fue creada por Lenin, de Kazan, en Asia, gobernada muchos años por un Georgiano, Stalin, con sistemas de enseñanza de judíos ucranianos como Vigotsky, y lidereada en el ajedrez por Botvinnik de Leningrado, la vieja y actual San Petersburgo.
Oleg Isaakovich seguía las formulas que los entrenadores rusos, letones, ucranianos, bielorrusos habían consensado y se aplicaban en Baku. 20 años mayor que Kasparov, pronto se dio cuenta que había que canalizarlo a entrenadores de alto rendimiento y se apoyó en Alexander Sajarov, quien siguió estrictamente el plan individual que para Kasparov diseñarán desde Rusia Botvinnik y Nikitin. 

Privorotsky y Sajarov instruyeron a muchos jugadores y entrenadores nacidos en Azerbaiyán y de origen armenio que fueron los pilares del ajedrez de Armenia actualmente, que ha ganado varias Olimpíadas de Ajedrez.
El ídolo de Armenia en ajedrez, el excampeón mundial Tigran Vartanovich Petrosian tampoco nació en Armenia, sino en Tiflis Georgia, pero como Kasparov, son armenios étnicos que al nacer soviéticos pertenecían no solo a su pueblo vernáculo sino a una gran nación.
Una gran parte de los jugadores que actualmente son orgullo de Armenia fueron formados por azeríes de origen armenio, que al desaparecer la Unión Soviética y renacer las diferencias ancestrales de cultura y religión, partieron de sus lugares de nacimiento en Azerbaiyán para radicar en Armenia.
Todo el ajedrez del Cáucaso, de Armenia, Georgia, Azerbaiyán gira aun como consecuencia de la labor de entrenadores originarios de diversas ciudades y de diversas etnias tanto rusas, como armenias, georgianas y azeríes, e incluso con guía continua de instructores que van desde Moscú hasta la lejana Vladivostok, pasando por la siberiana Cheliabinsk, que tantos grandes jugadores ha producido.
El GM Bagirov, que influyó tanto en Letonia, como el siberiano Sveshnikov lo hace actualmente, decía que si la Unión Soviética no hubiera creado la base de la fuerza aérea en Baku en donde trabajó Makogonov como instructor de ajedrez, nadie habría sabido de un Kasparov, nacido en Baku, campeón mundial. Alrededor de la base y con el apoyo de un nativo de Baku que llegó a importante funcionario cultural de la Unión Soviética, Heydar Aliev, no se habría creado un medio tan favorable para el ajedrez en Baku.
En México un presidente de la República y su grupo de militares cercanos formaron una federación de ajedrez muy fuerte, con grandes maestros dando instrucción a los mejores ajedrecistas mexicanos, realizando torneos internacionales y con más de 50 instructores profesionales trabajando y más de 200 clubes por todo el país, pero llegó otro presidente que no solo desterró a su jefe máximo sino a toda la directiva de la federación de ajedrez, y del medio ajedrecístico mexicano que había dado grandes jugadores, muchos de ellos llegando incluso a ser ministros de estado y una decena de generales del ejercito, gobernadores e, incidentalmente, un Presidente de la República de Cuba, no quedó nada, y de 1936 a 1964 se vivió una era de oscuridad del ajedrez en México hasta que en 1972 volvió poco a poco a de nuevo ser apoyado por el gobierno. Entre 1924 y 1936 eran innumerables las escuelas en que se daba el ajedrez como materia tanto de nivel primario, como en secundarias, preparatorias y universidades. Luego nada. Vinieron a jugar en México Capablanca, Alekhine, Fine, Kashdan, Campeones mundiales individuales o por equipos. El principal instructor era el GM Boris Kostic de Serbia, y dieron conferencias muchos grandes maestros como Carlos Torre, Dake, Steiner, además de los mencionados. Capablanca y Alekhine dieron simultaneas por decenas de ciudades.
Los ajedrecistas mexicanos formados en esa época de oro, como el Maestro Jose Joaquin Araiza Vazquez, Joaquin Medina Zavalía, Joaquín Camarena, Abel Perez Herrera,  todos de esos años antes de 1936, treinta años después seguían siendo los que dominaban la escena. Superaban entonces los que una vez tuvieron, ampliamente a los que nunca habían tenido.