23 jun. 2017

Ajedrecistas sin brújula.




ANTOLOGIAS.
En prácticamente todos los países existe un grupo de jóvenes ajedrecistas que ha truncado su itinerario en el mundo del ajedrez  debido a muy  diversas razones económicas, sociales, familiares o simplemente situaciones de su entorno, pero un gran número por problemas de orientación o guía. Jóvenes que se encuentran en una situación de abandono y a la deriva. Sin gran conocimiento, terminan insertándose en opciones de práctica y entrenamiento irregular y sin planeación, con formación de lagunas de conocimiento y adquisición de hábitos que mermarán sus posibilidades futuras.
Intentan definir sus futuros escenarios en el ajedrez, pero en esa dinámica a ciegas, mientras buscan abrirse camino, van de alguna manera “rebotando” entre la diversidad de opciones que se les presentan para estudiar ajedrez y practicar participando en torneos, a veces tras un premio, a veces tras el fogueo, pero siempre sin un plan concreto, sin un objetivo claro.
De las muchas tareas que debiera asumir una asociación o una federación, debiera ser la de brindar orientación y no solo concretarse a dizque preparar selecciones, otorgando fondos y responsabilidades a personal de dudosa capacidad pero si comprobado amiguismo y “lealtad” al que tiene el poder de repartir el escaso dinero que los gobiernos dan a las entidades deportivas para fingir que hacen algo por los ajedrecistas federados.
La publicación de una guía de estudio, y mejor aún, de una antología, es una de las muchas posibles soluciones ya muy probadas y que han sido exitosas en muchas ciudades. Una antología planeada por un grupo de entrenadores y autores podría ser como de unas cien cuartillas tamaño carta y que cada ejemplar sería de un costo de unos 3 o cuatro dólares, ahorrando así unos 50 o 60 dólares a los jóvenes ajedrecistas. Incluso vendiéndolas a 6 dólares, significaría un gran ahorro para los jugadores y además podría dejar algún fondo a una asociación.
Sería tan sencillo invertir en hacer unos 200 ejemplares y con las ganancias imprimir otros 200 y así hasta que cada ajedrecista joven tenga su antología. Algunos ajedrecistas más veteranos podrían comprar tres o cuatro ejemplares y donarlos. Sería una labor de verdadero apoyo al ajedrez, pero una asociación incluso podría dar una antología a cada inscrito a algún torneo. Es cosa de decidir hacer algo serio, no solo ver cómo sacar dinero a los ajedrecistas con la patente de corsario de ser presidente de asociación.