5 nov. 2017

EN EL AMBIENTE MUNDIAL DE AJEDREZ SE VIVE AVALANCHA DE LIBROS DE AJEDREZ.





Ahora prácticamente todo aficionado medio de ajedrez puede tener acceso casi gratuito a varios cientos de libros de ajedrez así como una cantidad enorme de información vía internet.
En Facebook o cualquier red social se comparten libros para descargar sin costo alguno, y sin que la difusión amplia de una obra de ajedrez le brinde algún beneficio al autor.
Así mismo hay personas que leen muchos libros de ajedrez, ocupan horas tratando de estudiar ajedrez y prepararse para jugar torneos y sus resultados mejoran muy poco y muy lentamente, eso si se llega a dar alguna mejora, por que abundan casos en que eso no sucede.
¿Esos dos aspectos están ligados? ¿O qué consecuencias tendrá todo ello?
A pesar de que poco deja escribir libros de ajedrez, porque aunque se leyeran mucho, pocos se venden, pues hay decenas de sitios, o el mismo Facebook, donde uno baja diariamente unos 200 gigas de ajedrez (un promedio que desde hace semanas podría mantener), los autores siguen escribiendo libros y artículos, sin perder la esperanza de que sean alguna vez finalmente apreciados y alguien compre uno de sus libros tirándole un cabo, o simplemente apoyando a que se siga creando material valioso.
El caso es que diariamente surgen nuevos textos, y estos son rápidamente pirateados y puestos en redes sociales, así que los están muy al día de todo lo que aparece en internet en un día pueden descargar más de cien libros de ajedrez, claro que indiscriminadamente.
Pero hay tres cuestiones básicas:
¿Descargaron Buenos libros?
¿Son adecuados para ellos?
¿Los estudiaron bien?
Ahí puede estar la respuesta para los que estudian horas y horas y su rating no sube y sienten que no mejoran como ajedrecistas.
Ante tanto libro a disposición, aparece el síndrome del pajar y el problema es distinguir el material relevante del irrelevante, luego como hacer uso de la selección, y por último, el problema básico de la educación hoy día: la metodología para estudiar eficazmente.
Pero lo que envuelve todas esas cuestiones es la identificación y elección de las metas de estudio, y de las razones para estudiar ajedrez.
Si sentimos que no tenemos las facilidades, ni la disposición para llegar a ser un gran jugador de ajedrez, ¿debemos emplear horas y horas de esforzado estudio?
Primero que nada, lo más difícil de establecer es el potencial de una persona y sus posibilidades de alcanzar logros importantes en cualquier campo o disciplina humana. Segundo, la disposición puede tenerse, adquirirse, aumentarse casi a placer, depende de tener el método y la guía adecuada. Tercero, el estudiar ajedrez es para comprenderlo mejor y disfrutarlo más, no simplemente para apuntarse puntos en una tabla de torneos. Pueden ir las dos cosas unidas, pero no necesariamente una depende de la otra.
Acumular libros puede ser muy favorable, o muy contraproducente. De cada uno depende lo que esto será. Pero el leer y estudiar siempre será mejor que no hacerlo. Mas vale leer un mal texto, que no leer ninguno. Pero muchas veces nuestro corazón y mente nos guían de alguna manera para hallar el buen libro y el buen maestro, todo entonces dependerá de no hacerlo demasiado tarde.