3 ene. 2018

UN SECRETO DEL GM CARLOS TORRE QUE FISCHER COMPARTIO.




Han pasado ya diez años del fallecimiento del GM Robert James Fischer y algunas cosas, que por razones desconocidas, pues no eran ningún gran secreto, pueden revelarse, cumpliendo su voluntad.  A veces parecía que Fischer tenía solicitudes extrañas, pero de alguna manera, por su gran calidad humana, ninguno de los que lo tratamos, si estaba en nuestra mano, nos negábamos a cumplirlas.
Cuando Fischer pasó una temporada en la península de Yucatán, mientras empresarios de esas tierras encabezados por el fundador de la  FENAMAC, el maestro Manuel Vega López de Llergo, organizaban un match de retorno en que jugaría contra el GM Miguel Angel Quinteros en Cancún.  Sabedor que el GM Carlos Torre Repetto era originario de tan hermosos lugares, nos comentó que quizás ignoraban en Yucatán  que él siguió un consejo del gran jugador yucateco. Pero pidió que no lo contásemos, porque detrás de esa historia había algo que lo avergonzaba un poco.
Hizo una lista de lo que no se podría hablar por los comentaristas del match de Cancún y entre estos estaba el secreto que denominaba con el nombre de Torre.
Al principio pensaba yo que se refería a su gran amigo el GM Eugenio Torre cuando apuntó eso del Secreto de Torre, pero en Yucatán aclaró que era al GM Carlos Torre a quien se refería.
El caso es que había unas notas que el GM Rossolimo tenía de Herman Helms, el editor del American Chess Bulletin, le había dado de trabajos realizados por colaboradores de la revista entre 1916 y 1928 que no se habían publicado y que se le dieron a Rossolimo en 1956 para ver si se hacia una edición especial sobre de ellos.
El GM Rossolimo le mostró unas copias a Fischer queriéndolo convencer de cambiar la idea del muy joven Fischer sobre la importancia de resolver estudios de composición del ajedrez, sobre todo finales y problemas, como un medio de mejorar la imaginación y el cálculo concreto de variantes. Fischer, un poco necio en sus ideas, desdeñaba ese consejo de Rossolimo y de mala gana recibió esas notas.
El caso, es que, siendo Fischer extremadamente curioso, paso noches enteras revisando las notas y terminó concluyendo que Rossolimo tenía razón. Pero no quería admitirlo.
En especial le llamaron la atención los comentarios que había escrito en 1924 Carlos Torre, el célebre ganador del torneo Western de ese año y que adjudicaba gran parte de su éxito a la labor de revisar los problemas y estudios que Helms le había encargado revisar y calificar.
Contaba Fischer que cuando viajó a la Unión Soviética se acordaba de lo que Rossolimo le había dicho, cuando vio que en el Club Central platico con algunos viejos maestros rusos y le comentaban que el resolver estudios y finales compuestos era una práctica muy estimulada en los seminarios de entrenamientos y que esa manera de entrenarse la recomendaba Botvinnik gracias a los consejos de Avram Modell y el mexicano Carlos Torre desde 1925. Para Fischer significaba que la labor de Torre con Helms había ayudado al desarrollo del ajedrez en la Unión Soviética y que eso para él era una traición de Torre al ajedrez americano. Confesó que saber que Torre había terminado prematuramente su carrera ajedrecística le dio cierta alegría. Pero que al saber, ya por 1966, por algunas conversaciones con el Maestro Eleazar Jimenez en Cuba, de lo grande que era Torre y sus valores como ser humano, sintió verdadera vergüenza de lo que había sentido sobre Torre unos años antes.
En lo que a Rossolimo respecta, Fischer le daba pena nunca haberle dado la razón. “Fue un gran pecado, que me ha avergonzado mucho”.
Las notas, decía Fischer, las conservó mucho tiempo como un tesoro, pero a nadie le dijo que desde que las tuvo, dedicó gran parte de su entrenamiento a resolver posiciones de ese tipo de composiciones y que estudio sobre todo las composiciones de Kubbel y de Troitzky, así como investigo los trabajos de los jugadores clásicos como Morphy y Torre. “Gracias a ellos conocí lo que era desarrollar la imaginación”.
Le insistí la importancia de comentar eso públicamente como guía para los que quisieran progresar en ajedrez. “No es necesario, muchos grandes maestros soviéticos hacen mucha propaganda con eso, además están ustedes comprometidos por los acuerdos a no decirlo”. Fue inútil insistir en que su historia no debiera causarle pena alguna, pero Fischer no aceptó.
Es cierto que todos los grandes maestros en la URSS insistían en esa importante faceta del entrenamiento de un jugador, pero siempre pensé que si Fischer lo decía públicamente sería importante para muchos ajedrecistas que no simpatizaban con la URSS. “Al terminar el match con Quinteros, lo consideraré”. El match no se realizó por muy diversas razones y esa historia completa tuvo que esperar hasta una década después de la muerte de Fischer.
Pero quisiera citar algunas notas del libro Aprendendo a calcular del GM Rafael Leitao, publicado en Brasil en portugués que dicen:
“Una parte considerable del desenvolvimiento de mi habilidad táctica se debió a mi interés desde joven por la composición de estudios” GM Vassily Smyslov.
“Una de las más importantes (si no es que la más importante) cualidades de un maestro de ajedrez es la habilidad de calcular variantes con precisión. Para aquellos jugadores que no se sienten confiados a ese respecto es útil resolver estudios” GM Mikhail Botvinnik.
El GM Leitao agrega, “La utilización de estudios para mejorar las habilidades de cálculo es uno de los secretos de la escuela rusa. Desde la época del patriarca Mikhail Botvinnik este método era utilizado. Pude comprobarlo durante mi visita a Moscú en 2002, cuando el renombrado entrenador Mark Dvoretsky me bombardeo con una serie de composiciones  a ser resueltas, así como lo hizo con el equipo olimpíco brasileño durante  la preparación para la Olimpíada de 2006.