10 sept. 2010

Atásquense, que hay lodo.

Hay promesas de grandes eventos en este bicentenario, con fuertes sumas para traer a las luminarias del ajedrez y romper una gran piñata con miles de ajedreces de regalo y hacer un gran circo de ajedrez. En eventos de un día, como los planeados para la primera quincena de octubre, se gastarían 7 millones de pesos para hacer otra raya en el agua como la de las megasimultaneas del zócalo, que siempre desean repetir los que participaron en esas piñatas jurando que ahora si no permitirán que los “outsiders” al medio ajedrecístico no se lleven la mayor parte de la colación. Hay que traer un día a la Kosteniuk, a Kasparov o a Spassky, parece ser la consigna. Hacer algo de ajedrez que dure más de un día no interesa si no se oye la campana de la registradora. ¿Ajedrez en las escuelas? Eso no deja, hay muchos controles de contabilidad, mucho pastel pero muchos en la repartición. Mejor algo en lo cortito, con gente de confianza, que reciba 10 y firme 20, total, nada más hay que mostrar una sonrisa, contratar a unos cuantos, darles atole con el dedo a los disidentes y romper la piñata. Total de 2000 millones para celebraciones, ¿Qué son 7 para el ajedrez? Más se lo gastan en un desayuno de polacos. Ahora es cuando sacarle jugó al sacrificio por la comunidad ajedrecística. Lo malo es que hay Internet y transparencia para ciertas cosas. Y las moscas son lo primero que se ve.