16 nov. 2012

Dos años ya sin el GM Larry Evans.




Si tuviese que elegir entre una lista de autores norteamericanos de ajedrez que más me han impresionado, el nombre del GM Larry Evans tendría que estar en ella.
Sus libros y artículos son todos excelentes, pero no tanto como jugador como entrenador, tengo que decir que el de “New Ideas in Chess” tendría que estar entre los diez libros que me parecen más importantes para estudiar.
El 15 de noviembre de 2010 murió el GM Larry Evans y aunque la última vez que hablé con él fue en Reno, su ciudad de residencia desde 1968, en octubre de 1999, mantuve cierta correspondencia hasta septiembre de 2010 y siempre sus emails contenían mensajes optimistas y me eran muy preciados. Como en muchas cosas, el tema de Bobby Fischer fue una constante en sus escritos. La preocupación sobre Fischer mientras vivía y luego de enero de 2008 sobre su legado creativo fue permanente. Aunque en muchos sentidos la propia vida de Larry Evans fue enormemente significativa para la historia del ajedrez norteamericano, Evans daba a la de Fischer una importancia monumental. Evans hacía la broma de que él y Rossolimo fueron los ajedrecistas que más influyeron en Fischer, y que esa influencia era igual a ¡Cero!
Pero Fischer admitió varias veces lo contrario, pues en su plática coloquial mencionaba frecuentemente a los dos y decía: “Evans diría esto…” o “Rossolimo pensaba…” casi sobre cada tema de la plática. Una de sus observaciones, al conversar sobre un libro que publicó el GM  Taimanov en ruso allá por 1985, fue el que tanto Evans al vencer a Taimanov en el match URSS vs Estados Unidos y Fischer en su match en Vancouver en 1971, habían dado golpes terribles a uno de los jugadores mas respetables y valiosos de la URSS, magnífico artista y de una vitalidad envidiable. “Cómo lo golpeamos, pero Taimanov es tan grande y tan animoso que seguro nos enterrará a los dos y ha sido más homenajeado en vida que Evans y yo. A veces me da envidia el no haber cultivado otro arte además del ajedrez. Taimanov una vez me regaló una grabación suya en piano de mi melodía favorita, “Cuando los Santos marchen al cielo”. ¡Qué caballero tan especial es este Marco!”
Evans fue un prolífico escritor y afortunadamente miles de jugadores lo leyeron y fueron beneficiados por poder conocer sus ideas. Desgraciadamente no aceptó las ofertas de hacer videos como los de “Roman Labs”, pues como conversador era quizás tan interesante como escritor. Quedan por ahí algunas grabaciones de entrevistas que se le hicieron en La Habana en 1964 y 1966, en ocasión de sus últimas visitas a Cuba. Adoraba Cuba y la visitó varias veces antes de la Revolución Cubana, frecuentando casinos en la época en que aun no era tan perseguida la habilidad de contar cartas, que Evans dominaba, y que le permitieron ganar buenos pesos en el “Salón Rojo” del Capri. Luego en Reno también logró algunos buenos dólares hasta que prácticamente le prohibieron hacer sus “demostraciones” en el blackjack. El ambiente de casinos y juego le atrajeron toda su vida. No por nada residió en Las Vegas y en Reno tantos años, pero cuando se le comentaba el porqué no escribía algo de sus recuerdos en las mesas verdes, como lo había hecho sobre su vida en las mesas escaqueadas, decía que tenía algunas notas, pero que un libro así tendría que ser póstumo, pues la vida en los casinos tenía muchas anécdotas que sería peligroso dar a conocer.
Se retiró del ajedrez competitivo prematuramente, aunque alguna vez pensó llegar a ser campeón mundial senior de ajedrez, sobre todo cuando en esa categoría comenzaron a elevarse los premios. Ya en 1999, su salud se veía mermada y caminaba lentamente, seguramente sus excesos en su vida juvenil le cobraban tributo en su vejez. Se lamentaba que en la época de su madurez y cuando aún era uno de los mejores jugadores de su país, no había tantas mujeres interesadas en el ajedrez. “Ahora que hay tantas muchachas guapas que se me acercan a pedirme autógrafos, ya no soy el Larry que las perseguía antes…”
El caso es que este gran maestro de tan enorme importancia me parece que aún no recibe el reconocimiento mundial que se merece. Afortunadamente sus libros se reeditan todavía y lo mejor, casi todos se pueden bajar gratuitamente de la red de Internet y es posible que lo lean muchos jóvenes que aspiran a mejorar en ajedrez. La revista que Evans editó, “The American Chess Quaterly” fue de las mejores de ajedrez publicadas en los Estados Unidos y aunque su tiraje nunca fue tan grande como en la otra en que Evans colocó la mayoría de sus excelentes columnas, “The Chess Life”, me da gusto ver que en un sitio web ha sido “bajada” 25 mil veces, lo que me da la idea que 25 mil jóvenes ajedrecistas la han leído alguna vez.
Un amigo de Reno me propuso escribir una biografía sobre Evans, pero como yo solo estaba dispuesto a escribirla en español primero, perdió un poco el interés, pues deseaba que lo fuera en inglés exclusivamente, pero tenía que confesar mi limitada capacidad para tal tarea, pues por mucho que conozca un idioma, siempre lo mejor es escribir en el idioma natural de uno. Además que forzosamente tendría que tocar mucho el delicado tema de Fischer, con muchas anécdotas que ya por ahí han sido ya bastante maltratadas.
Una de las cuestiones que para muchos parece misteriosa sobre la relación entre Fischer y Evans es el porqué, tras haber ayudado a preparar a Fischer para sus matches en 1971 del torneo de Candidatos y para el de 1972 con Spassky, no fue su second en Reykjavik. Evans aclaraba que Fischer le ofreció el 20% de lo que ganase en tal match y le pidió que lo acompañase solo. Pero Evans deseaba que su esposa lo acompañase y que como fotógrafa brillante que era, Fischer permitiese fuera la cronista gráfica de su trabajo en Islandia, aparte de las escenas del match que estaban ya concesionadas a la organización. Fischer le dijo que la idea era que solo ellos dos, Fischer y Evans viajasen a Reykjavik. Evans le contestó: “Buen viaje y suerte” Ya no hubo más argumentos y Fischer se trasladó a Islandia sin Evans.
“Mi esposa no me perdonaría estar lejos de ella tanto tiempo y menos rodeado de islandesas tan atractivas, además de que esa oportunidad histórica de fotografiar esa historia era algo que no podía perdonarme hacer perder a mi compañera”
Evans creo que sintió que Fischer no había sido correcto en no aceptar que el matrimonio lo acompañase y guardaba cierta molestia por la actitud de Fischer. Por otro lado se enteró luego que en una recepción del alcalde de Nueva York, Fischer insistió que una invitación especial para asistir se le hiciese a la esposa rusa de Rossolimo. “¿Quién entiende a Bobby?” se preguntaba Evans.
Conocí al GM Evans durante el Quinto “American Open” de 1970, que se jugaba en el Nautilus Room” en el mismo hotel de Santa Mónica en donde se realizó la II Copa Piatigorsky en que venció Spassky y Fischer quedó segundo. Gentilmente Evans conversó conmigo algunas historias del evento que dirigió el GM Isaac Kashdan. Ahí le comenté que tenía algunas fotos raras del Primer Torneo Internacional de México de 1933 en que Kashdan compitió con Alekhine y que se las enviaría con algunas copias de las partidas de ese evento. Así empezó la correspondencia epistolar con el insigne gran maestro y que continuaría 40 años después ya en forma de emails.
Durante la larga estancia de Fischer en México para tratar de efectuar su match de retorno con el GM Miguel Angel Quinteros, primero en Taxco, Guerrero y luego en Cancún, Quintana Roo; Evans estuvo muy pendiente de la evolución de las negociaciones y estaba muy complacido que ambos organizadores, Don Alfredo Checa Kuri y Don Manuel Vega López de Llergo, el primero del evento en Taxco y el segundo el de Cancún; deseaban que Evans fuera el comentarista en inglés de las transmisiones en TV, mientras que las en castellano fuésemos el GM Sisniega, el MF Alberto Campos Ruiz y yo; siendo Sisniega también, por su excelente inglés, el que enlazaría las dos versiones.
Desgraciadamente, tras de más de seis meses de negociaciones, no se logró que Fischer jugase y todos nos quedamos un poco frustrados. Sin embargo, al organizarse el Torneo Interzonal de 1985 en Taxco, parecía que todo estaba arreglado para que Evans participase como comentarista, ya el gran maestro norteamericano no pudo acompañarnos por otros compromisos.
Una anécdota me viene a la mente cuando en 1974 tuve una breve comunicación con Evans después de que en el Congreso de Niza se habían malogrado algunas negociaciones para que se aceptasen las condiciones de Fischer para defender su título ante Karpov y que le transmitía las malas nuevas a Evans al salir yo de las salas del Congreso y que Don Manuel Vega veía ya difícil el que el match Karpov vs Fischer se efectuase en México, a pesar del fuerte respaldo monetario que varios empresarios yucatecos, los mismos que unos 8 años más tarde buscarían realizar el match de Fischer en Cancún, Evans al enterarlo de lo que finalmente se había acordado en el congreso me comentó: “Fischer dejará de ser campeón mundial, en cambio yo, al realizarse la olimpíada en Israel en 1976, seguramente sin la participación rusa, llegaré a ser campeón mundial aunque sea por equipos”. Así sucedió.
Cuando uno lee las columnas de Evans, tanto en los diarios, como en la “Chess Life”, no puede uno sino sentir lo unidas que las vidas de Fischer y Evans estaban unidas. Dos años solamente sobrevivió Evans a Fischer. Nacidos con una diferencia de poco más de 10 años, sus vidas fueron muy diferentes. Creo que la de Evans fue muy satisfactoria en todos sentidos, mientras la de Fischer, con todas sus glorias, se siente vacía en muchas formas y como que uno tiene el sentimiento que Evans fue un campeón completo y la de Fischer una promesa incumplida en gran parte. El mejor libro de Fischer, “60 partidas memorables” tiene mucho del sello de Evans, su reconocido coautor y que merecidamente esta a su lado en ese histórico libro.
El otro libro, el de Zurich 1953, del GM David Bronstein, no tiene a su lado a su coautor, Weinstein y hay cierta injusticia en ello que no se reconoció a tiempo. Lo mismo pasa con muchos libros de Karpov en que a los verdaderos coautores no se les da reconocimiento debido.
Cuando escribo sobre los entrenadores me parece que muchos de ellos, a la sombra de sus pupilos, no han sido debidamente reconocidos. Eso me hace sentirme obligado a continuar esforzándome en escribir de ellos y terminar mi proyecto de “Aprendiendo de los Entrenadores”, y por supuesto el GM Larry Evans debe estar ahí, con todo lo que Fischer apuntó sobre él, pues creo que si, que Evans y Rossolimo mucho tuvieron que ver con Fischer y que Evans subestimo su influencia. Ese “Cero” fue muy grande.