31 dic. 2016

El Campeón Mundial de Ajedrez Magnus Carlsen, El Campeón Mundial de Ajedrez Ivanchuk, El Campeón Mundial de Ajedrez Ivanchuk y los Dos cerebros de Carlos Torre Repetto.





En 1975, en una conversación en que el GM Carlos Torre Repetto nos explicaba al MF Carlos Escondrillas, al MN Carlos Manzur y a mí como era posible que pudiera jugar a sus 71 años como gran maestro partidas de blitz, pero ya no se sentía capaz de jugar partidas serias de torneos, aclarando que las últimas partidas las había jugado en 1926, casi 49 años antes.
“Hay ajedreces varios, y se necesita uno poderse adaptar a ellos, a mi se me facilita el ligero, porque no tengo esa aversión a perder que me envolvía en el ajedrez de maestros, el gran ajedrez, mi mente tortuga es una cosa y mi mente liebre y quieren correr al mismo tiempo y, a diferencia de la fábula, ganó en mi la liebre” Luego nos mostró de memoria algunas partidas de blitz que ganó al MI Jesús Rodríguez de Cuba en 1966 y otras que ganó a Modell y a Rohklin en 1926, y finalizó con una en que venció a Soto Larrea y a Araiza en blitz antiguo, el de campanadas cada 10 segundos. “Mi liebre corría ligera, pues no había el freno de la aversión a perder”.
En el pasado match por el Campeonato Mundial de Ajedrez en Nueva York 2016, el del “Gran Ajedrez”, vimos unas defensas tenaces del GM Karjakin de posiciones franacamente desventajosas contra Carlsen, al que por lo general no se le escapan vivos los oponentes que caen en las más mínimas desventajas.
Decía el GM Carlos Torre que existía una fuerte aversión a las derrotas y que incluso en jugadores muy ambiciosos como Fischer, su aversión a perder era mucho mayor que su deseo de ganar, pero que la canalizaba con un sobre esfuerzo al jugar y sobre todo al prepararse antes de las partidas.
Pero también comparaba a Fischer con Alekhine, ya que Alekhine se arriesgaba más que Fischer y a veces perdió partidas por arriesgarse demasiado. Pero para Torre, Alekhine era muy soberbio y pensaba que sus oponentes eran muy inferiores, pero aun asi su nivel de esfuerzo era mayor que el de sus oponentes, si bien no le pesaba por su enorme afición al ajedrez.
¿De qué se trata aquello de la aversión a perder? Me llama la atención la gran cantidad de empates que tuvo Torre en esos fuertes torneos de Europa, Marienbad, Baden-Baden y Moscú 1925. Los comentaristas opinaban que Torre empató muchas partidas en que tenía posición superior y que a la defensa era terriblemente tenaz. De hecho Torre, a pesar de ser torneos muy difíciles, perdió muy pocas partidas, mucho menos que las de un experto sólido como Siegber Tarrasch, el británico Yates o el super creativo GM polaco Savielly Tartakover, los tres con una experiencia muy vasta, varias veces superior en número de partidas a la de Torre.
Está claro que muchos ajedrecistas tienen más preocupación en no perder que en ganar.
Un ejemplo de que las personas tienen aversión a perder es que es más factible que actúen  para evitar una pérdida de empleo que para conseguir un aumento. Otro ejemplo se puede ver en las apuestas deportivas que hay por internet, donde se prefiere apostar donde se puede perder poco que en donde se puede ganar mucho, los economistas han hecho un amplio estudio de esto, pero si vemos los resultados en los torneos de elite vemos que la cantidad de tablas rebasa varias veces la de victorias. Dicen algunos comentaristas que es por la alta fuerza de los competidores, pero más bien parecen que solo quieren jugar a ganar cuando casi no hay riesgo.
Carlsen siempre juega con las tablas en la mano antes de lanzarse a ganar. Eso, en el gran ajedrez lo ha hecho casi invencible. Su enorme trabajo de preparación, su talento, su actitud, donde va ganando sus ventajas poco a poco, en la imagen actual de las reglas de Steinitz de la acumulación de pequeñas ventajas lo hacen el mejor en los tres “ajedreces”. Número 1 en Gran Ajedrez, y empatado en primero en ajedrez blitz y ajedrez rápido, donde queda segundo por un desempate.
Pero si vemos a Ivanchuk, con su ajedrez  activo, ambicioso pero complicado, muy bueno para ajedrez rápido, pero no tanto para blitz que no da tiempo suficiente para desmadejar las posiciones, pero tampoco para el Gran Ajedrez, donde los nervios a menudo lo han dañado contra jugadores que no son superiores a él, excepto en el auto control.
A Carlos Torre Repetto los nervios lo dañaban mucho en 1925 y 1926, y aunque hay evidencias de una crisis provocada, es obvio, por lo que cuentan todos los que lo conocimos, que si era muy ansioso y nervioso para todo, sus dos sistemas de reflexión, la liebre y la tortuga lo tenían en conflicto, una disputa que en blitz se eliminaba y la liebre dominaba. Torre hubiese, si en su vida se hubieran efectuado, sido una estrella de los campeonatos mundiales de blitz. Seguramente hubiera sido el sexagenario sensación en tales eventos. En el blitz su sistema de razonamiento rápido se liberaba y dominaba.
Una de las afirmaciones que Torre hizo a los sicologos soviéticos que lo analizaron y que luego fue muy apreciada cuando diseñaron su set de exámenes para detección de talentos que era la herramienta más útil para determinar que tipo y dimensión de apoyo había que dar a los escolares soviéticos, fue la de los dos sistemas de razonamiento, la liebre y la tortuga de Torre.
Primero quiero aclarar que el sistema de detección de talentos no era utilizado para ver a quien si y a quien no dar apoyo para su desarrollo como ajedrecista, se les daba a todos apoyo, incluso los que parecían menos dotados, como Korchnoi, de acuerdo a esos exámenes, como a los que parecían muy dotados, como Spassky, ambos recibieron apoyo, pero de diferente tipo. Según exámenes de talento, se suponía que Korchnoi no iba a ser un jugador de elite, pero los sicologos que lo trataron decían que se le podía desarrollar una voluntad férrea y que esa posibilidad debía considerarse como talento. Obviamente en la URSS el concepto de talento no era para discriminar, sino para buscar equidad y darles oportunidad a todos. “No todos pueden llegar a jugar como Capablanca, pero cada niño soviético debe tener la posibilidad de llegar a jugar como Capablanca y es deber del estado soviético dar esa posibilidad”, fue la declaración de Ilyin Genevsky, líder moral del movimiento masivo de ajedrez en la Unión Soviética.
Regresando a Torre y sus dos formas de pensar, la liebre y la tortuga, su concepto era:
La Liebre , su razonamiento para elegir la jugada funciona automáticamente y rápidamente, con poco o nada de esfuerzo y ningún sentido voluntario de control . La idea de que jugada hacer aparece de inmediato y en una gran proporción de los casos es una de las tres jugadas candidato adecuadas cuando se checa con análisis profunda tras la partida. Torre decía que el 40% de las veces la primera jugada que se le ocurría era la mejor, tras checar el análisis. Pero que antes de 1924 era el 20% de las veces y que su “liebre” fue mejorando gracias a las muchas partidas que analizó en 1924.
La tortuga funcionaba con una actividad mental de esfuerzo completo, incluyendo los cálculos complicados.
Según los sicologos, las operaciones de la liebre y la tortuga estaban ambas relacionadas con la experiencia subjetiva, de asignar,  seleccionar y la concentración.
Muchos años después un sicologo, ganador del Premio Nobel de Economía, Kahneman,  trabajó sobre dos sistemas de toma de decisiones, el automático, totalmente intuitivo y el lento, resultado de reflexión.
Los entrenadores rusos decían que a la intuición, a  la liebre se le alimentaba con la experiencia del análisis, así lo maneja el GM Botvinnik, pero decía que ponerla a correr a menudo era dañino y se oponía a la práctica del blitz de sus alumnos, para no habituarlos a la impulsividad, sino que era mejor habituarse al análisis, para que la decisión de la elección de la jugada fuese producto de un esfuerzo profundo; y que el habituarse a  hacerlo, era una virtud más de la práctica organizada del ajedrez.