31 oct. 2017

BORIS SAMOILOVICH WEINSTEIN UNO DE LOS MAS GRANDES ESCRITORES DE AJEDREZ DE LA HISTORIA.




A muchos les llamará la atención el título, porque es poco conocido por la afición en general su nombre, a pesar de que sus libros se han traducido a varios idiomas, inclusive al castellano; pero el libro en que fue autor, sin anotarse como tal, es uno de los libros más celebres del ajedrez en todo el mundo y ha sido traducido en 12 idiomas.
Ese libro al que me refiero es el del Torneo de Candidatos de Zurich 1953, en el que figura como único autor David Bronstein.
Pero hablar de Bronstein sin Weinstein sería injusto, pues es un hecho reconocido que sin este último, el gran “Davik” no hubiera sobrevivido a la segunda guerra mundial.
Hablar de Weinstein, escribir sobre su juventud en Tashkent, en la lejana Uzbekistán, que en estos días los ajedrecistas del mundo lo anotan en su mapa gracias a las hazañas de un niño de 13 años que acaba de recibir su título de Gran Maestro Internacional y que proviene de la escuela de ajedrez de Tashken, la misma de donde tuvo su origen una pléyade de ajedrecistas muy jóvenes con título de gran maestro, requiere de hablar también de otro jugador prácticamente desconocido: Sergey Nikolaevich Frydman.
Weinstein nació hace exactamente 110 años, y como muy recientemente me oriente sobre algunas notas que recabe de sus apuntes personales para estructurar un material enorme para, por fin, terminar mi trabajo sobre guías para instructor y entrenador, tenía que rendirle de alguna forma un homenaje a quien tanto me ayudo, con consejos y material, para mis trabajos como diseñador de métodos de estudio y entrenamiento de ajedrez.
Fallecido en 1993, nunca dejó de reconocer las enseñanzas de su mentor, Frydman (nacido en 1882 y fallecido en Tashkent en 1946), a quien imitaba incluso en el vestir y las finas maneras.
De unas notas que Weinstein tomó de consejos de Frydman, me llamaba mucho una por su actualidad.
La habilidad más importante para un joven  jugador es fomentar y obtener el hábito de estudiar por su propia cuenta, de una manera inteligente, bien planeada. Pero hay un gran problema que consiste en que los niños no tienen la más la mínima idea de cómo estudiar. Hay que considerar que  son niños después de todo. Prefieren jugar partidas rápidas y en lo que toca a información, quieren que el entrenador se los diga todo. Es realmente muy difícil para un niño menor de 12 años estudiar por su cuenta”.
Y eso que no vio los niños del siglo XXI, que quieren jugar de a minuto, dedicarse a los video juegos y que les molesta investigar por si mismos.
Weinstein escribió un libro muy notable sobre Lasker, “El Pensador”, que, como refleja en sus páginas, fue inspirado por Frydman y que lo fue escribiendo desde su larga estadía en Tashkent, pues aunque nacido en Odessa, estudió desde los 14 años en la Universidad de Tashkent, y a los 20 años de edad se le encomendó el  organizar varias instituciones en Uzbekistán, entre ellas la del ajedrez (desde 1926).
Ahí en Tashkent,  hizo contacto con un jugador, 20 años mayor que él, Frydam, que originario de San Petersburgo y que compitió en torneos internacionales, en la época zarista,  en los años en que Weinstein nacía, y que, fue campeón de Uzbekistán en muchas ocasiones tras que se impuso el régimen soviético.
También Weinstein tuvo amistad y recibió mucha influencia de uno de los mejores jugadores de la vieja guardia en la transición del zarismo al poder soviético, el maestro Fedor Duz Chotimirsky, que le añadió el toque estético al ajedrez analítico de Weinstein y seguramente algo le llegó de ello a Bronstein.
El caso es que el libro sobre Lasker escrito por Weinstein es magnífico, de lo más instructivo, aunque para desgracia de muchos no se ha traducido a otros idiomas. Pero en castellano podemos estudiar otros de Weinstein notables, como “La Trampa en la Apertura”, el que escribió sobre Bronstein y que firmaron ambos: “El Maestro de la Improvisación”. Muchos maestros soviéticos coinciden que el libro sobre el Torneo de Zurich de 1953, que tanta fama le dio a Bronstein, debió firmarlo como autor Weinstein. En esa época y desde los años de la segunda guerra mundial, Weinstein tenía grado de coronel en la KGB, (NKVD en los años treintas), y era el personaje político de más peso relacionado con el ajedrez. Weinstein, apoyó siempre a su paisano ucraniano Bronstein.
Weinstein logró un doctorado en Economía y fue miembro de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética. Fue encargado de la construcción de instalaciones defensivas en Moscú y Stalingrado, recibiendo muchos reconocimientos por ello, llegando a ser Director de Planificación Económica de la URSS.
También fue autor de dos libros sobre Economía.
El jefe de la NKVD, el terrible Beria, una vez le dijo: “Weinstein, eres muy trabajador, pero si hubieras pasado unos seis años en los gulags, hubieras sido inmensamente mejor” Pero en su funeral, un académico dijo que si Weinstein hubiese nacido en otro país, hubiera sido jefe de estado.
Weinstein hizo una guía práctica para realizar documentos de capacitación que me pareció invaluable en algunos trabajos que publiqué en la SEP y que aun sigo usando. Tenía que recordarlo en su 110 aniversario, y ahora que se acerca el centenario de la revolución bolchevique a la que sirvió con tanto afán.