16 oct. 2017

UN MANUAL DE ESTUDIO DEL REGLAMENTO PARA INSTRUCTORES Y JUGADORES, UNA TAREA EN CAMINO DE CUMPLIRSE.




Muchos jugadores se quejan del protagonismo cada vez más grande de los árbitros en los torneos. Pareciera que el lema de que “Mientras menos se note el árbitro, mayor es su capacidad”, ya quisieran olvidarlo muchos.
Anteriormente cualquier jugador con experiencia media sabía por lo menos lo mismo del reglamento que los árbitros, puesto que la posición de árbitro de un torneo era generalmente honorífica, sin pago y la desempeñaban aficionados que buscaban ayudar a la promoción del ajedrez, pero poco a poco se fue convirtiendo en una posición laboral y mejor pagada incluso que la de instructores.
Opción importante para quienes gustan del ajedrez pero que de alguna manera no se les dio el jugar con cierta calidad, es cada vez mejor pagada y si se hiciera un censo de las personas que se dedican profesionalmente al ajedrez, seguramente el mayor número pertenecería al gremio de los árbitros.
Los jugadores, los instructores y entrenadores, en un ambiente tan competitivo como es el ajedrez, no son muy proclives a unirse y a sindicalizarse, por lo que no forman frentes comunes; en cambio los árbitros, por la naturaleza de su misma labor, generalmente se unen y forman grupos muy consolidados. Como resultado, un gran porcentaje de los dirigentes de federaciones, asociaciones y clubes están dirigidos por árbitros y pareciera que en defensa de sus posiciones buscasen cada vez hacer más complicado y concretos los reglamentos para que se requiera mayor conocimiento especializado de ellos, en lugar de que bastase la lógica común como antes. Siguen el camino que siguieron los abogados, en que el sentido común tuvo que dejar paso al conocimiento específico de articulados, antecedentes y decisiones muy a menudo confrontadas, por lo que muchos piensan que entre la justicia y el derecho pueden surgir grandes brechas.
El caso es que cada vez más necesario para los jugadores es conocer el reglamento, sobre todo para el ajedrez mercadotécnico que es el blitz y el ajedrez rápido, que ya es el producto de consumo del noble juego y en consecuencia el menos noble de sus versiones. Pululan muchos jugadores que esperan a que su oponente cometa un error “legal” para vencer, en lugar de utilizar su ingenio para derrotar a su contrario a base de buenas jugadas.
Los instructores deben contar con manuales para enseñar los reglamentos de manera adecuada. Incluso me atrevo a afirmar que muchos cursos para árbitros adolecen de muchas fallas pedagógicas que no son tan notorias como las de los cursos de instructores, pues el tema es mucho más fácil. Es sencillo aprender el reglamento del ajedrez, al menos mucho más sencillo que aprender a jugar ajedrez de calidad. Por eso vale la pena aprender el reglamento, que cualquiera lo puede aprender. Muchos árbitros no podrán aprender a jugar bien, pero cualquier jugador puede aprender el reglamento y se vuelve cada vez más importante para no ser derrotado por una regla en lugar de ser derrotado por un oponente fuerte.