17 oct. 2007

Essent y los torneos de superestrellas.

Un torneo de cuatro supergrandes maestros de 2700, round robin a doble vuelta, o sea seis rondas, con un marco de un torneo suizo, se realiza esta semana en Europa. Hay buenas y malas partidas, exactamente como en Morelia – Linares y en el Mundial de México 2007 y como será en el aún más interesante Torneo Memorial Tal en noviembre.
Gracias al Internet podemos ver las partidas en vivo o poco después de jugadas, así nos solazamos de buen ajedrez, aunque a veces no de la misma calidad que las partidas de los libros. Aunque algunos se emocionan por ver una partida entre Mamedyarov y Sargissian que jugaron ayer, que una partida entre Capablanca y Alekhine jugada hace 80 años. Algunos prefieren los ágiles comentarios de Leontxo de una partida en vivo entre Kramnik y Leko, que ver en un libro los comentarios de Kotov sobre una partida entre Alekhine y Euwe. Es como decir que algunos prefieren leer el discurso de ayer de Bush, que uno de Winston Churchill hace más de 65 años sobre Dunquerke. Unos son actualidad, otros son clásicos.
Hubo quienes protestaron de que las partidas se pasaran por Internet con diez minutos de retraso, como lo hacen quienes están en contra del retraso de diez segundos en la TV para poner el “bip” en caso necesario a causa de una leparada.
En Rusia, las rondas de México las comentaban de 11 de la noche a cuatro de la mañana y creo que a nadie le hubiera preocupado el retraso.
Unos comentaristas se enteraban más de los chismes de lo que pasaba en Ciudad de México estando en Moscú, que muchos de los que estaban en el Sheraton. Claro que lo que había tras bambalinas nos enteramos gracias a algunos testigos presenciales muy cercanos a la organización, como cuenta “La Morsa”. A un comentarista ucraniano que mandaba unos comentarios muy peyorativos a la organización, le tuve que recriminar sus observaciones racistas. Cuando se enteró de que yo era mexicano, entonces se dedicó a hablar mal de los cubanos, y dijo que se había reprimido porque pensó que era antillano. Cuando le volví a reconvenir, entonces pasó a hablar de los “desorganizados” torneos en diversos países. El caso es que siempre habrá quien encuentre el error o lo malo, pero hay eventos en que los organizadores cooperan para ello.
El caso es que no se a quien benefician estos torneos de superestrellas. El chiste es que todos los grandes maestros andan haciendo gestos a los organizadores para que los inviten a torneos de esos. No les importa cuando, sino cuanto.
Me imagino que es como los actores buscando los contraten para una película. Van a los “castings” y tratan de descubrir quien es la persona clave para los contratos. El Elo es importante, pero el Elo simpatía. El jugador más invitado o es uno de los más rogones o tiene un excelente representante. Un buen publirrelacionista le abre las puertas para que lo inviten a todos lados. Van de arriba para abajo como … Bueno, van de aquí para allá jugando todo tipo de torneos y saben que la clave está en que los Mecenas sean Me desayunas y Me comes.
De Alekhine dicen que cuando le avisaban que a un mismo torneo invitarían a Capablanca, les contestaba “Mas trabajo, así que si quieren que juegue en el mismo evento que Capablanca cobró diez mil dólares extra”. No hay prueba documental de eso, pero hubo un artículo llamado “Yo acuso” que escribió Spielmann acusando a Alekhine, además de desenmascararlo como antisemita.
Se ha demostrado que, como suele suceder en esos libelos, incluso el de Emile Zola, generalmente la verdad no lo sustenta. Pero Alekhine fue marginado después de la Segunda Guerra Mundial, Spielmann perseguido por los nazis y con un final triste, y ahora se sabe que tal vez Dreyfus si fue encarcelado con justicia y que Zola no tenía bases para defenderlo, excepto lo que si era cierto, que el Alto Mando Francés era antisemita.