17 oct. 2007

Los ritmos de tiempo y las nuevas maneras de estudiar.


Al analizar las partidas del Campeonato Mundial Juvenil realizado en Armenia, se observan varias tendencias. Hay jugadores que utilizan esquemas habituales entre los grandes maestros adultos, tratando de trabajar sobre líneas posicionales comunes con una que otra novedad, digamos leve. Entre estos podríamos situar a los Grandes Maestros Ivan Popov de Rusia, Georg Meier de Alemania, Hao Wang de China y el MI Evgueny Romanov. Otros juegan fuerte medio juego, pero en las aperturas están algo erráticos y juegan esquemas sólidos no muy pretenciosos, se ve que estudian aperturas pero hasta cierto punto, pero en el medio juego y en el final tienen una técnica muy desarrollada. Son muy académicos. Los Grandes Maestros Dmitry Andreikin, de Rusia y Arman Pashikian de Armenia, destacan; aunque la verdad son tan pocas las partidas para juzgar que no deja de ser aventurada la clasificación. Pero podemos añadir, tentativamente al grupo a los GM Daniel Stellwagen de Holanda, Gawain Jones de Inglaterra y a los MI Daan Brandenburg de Holanda, David Jojua de Armenia y, en menor grado, Fidel Corrales de Cuba.
Un tercer grupo lo forman jugadores que utilizan líneas “sorpresa” de apertura, basadas en esquemas muy estudiados por pocos jugadores y que sobre el tablero son difíciles de enfrentar por jugadores poco controlados. A veces la sorpresa resulta y se obtienen triunfos rápidos. Cuando se juega con blancas, normalmente son ataques sobre el flanco rey no fáciles de repeler cuando se ve el sistema por primera vez, pero que al analizarlos son refutables. Son variantes de “una sola vez” pero que un sistema suizo internacional son muy efectivos, sobre todo contra jugadores muy jóvenes e impulsivos. Son sistemas “coyotes”, para torneos con poco tiempo de reflexión. Con negras se defienden con sistemas raros basados en un contrataque a ultranza. Son también de una sola vez. Lo malo es que debido al Internet las partidas de muchos de esos jugadores, por muy poco conocidos que sean, están al alcance de todos y en las bases de datos de sus futuros contrincantes y al ver las rarezas, las estudian con calma y a la hora de la partida no hay tal sorpresa. Lo curioso es que este grupo es muy numeroso y lo constituyen jugadores que, por lo general, se encuentran en la segunda parte de la tabla de posiciones. Muchos son de países sin gran tradición de ajedrez, excepto por uno que otro, como un jugador norteamericano y un francés. Juegan repertorios completos de aperturas “raras”, de variantes que si uno las busca en una base de datos ve sólo partidas blitz de Internet y no partidas de Grandes Maestros. Son “bodrio” y “bodrio”. Pero siempre alguien cae y eso hace que sigan intentando ese sistema. En esas “coyoteadas” cayeron en Armenia los Grandes Maestros en 12 partidas en que perdieron ante jugadores con más de 150 puntos de Elo. Ahora que si lo vemos desde otro punto de vista, en 11 rondas sólo dos jugadores tenían más uno, o sea 6 puntos o más. En total contamos, en las partidas que su publicaron, 27 “coyoteadas” exitosas, contra 63 fracasos y 51 tablas. Varios jugadores de más de 2350 de Elo, que utilizaron tal táctica en apertura, tuvieron performances debajo de 2250. En suma, los jugadores que siguen las aperturas que juegan la mayoría de los grandes maestros adultos, sobre todo aperturas posiciones como Catalanas, Sicillianas Najdorf, Taimanov, Caro Kanns, Petrovs, Defensas Berlinesas en la Española, tuvieron más éxitos. Sin embargo, el jugador más copiado en su repertorio fue Topalov en general, pero entre los diez primeros, tras 11 rondas, el repertorio más copiado es el de Leko y el segundo, el de Kasparov. Pero si sólo contamos a grandes maestros, tendríamos que decir que esta entre Kasparov y de nuevo Topalov. En un artículo en el sitio web armenio, se habla de que muchos jugadores armenios emulaban a los ídolos Levon Aronian y Rafia Vaganian, pero, al menos en el repertorio, el númeroso contingente armenio no refleja usar sus repertorios, de hecho son más sólidos y menos arriesgados que Aronian. Pero es cuestión de opinión.