2 mar. 2015

El Ajedrez y su estudio en los adultos.





Entre la mayoría de los entrenadores se considera que la excelencia en ajedrez descansa en una serie de hábitos que posibilita a los grandes maestros tener máximos desempeños. El progreso en ajedrez muchas veces depende de la adquisición y arraigo de hábitos que nos previenen contra cometer errores, descuidos o simplemente no realizar adecuadamente y con precisión el proceso de elegir una jugada.
Los hábitos se considera se arraigan mejor en las edades tempranas que ya cuando el individuo ha pasado de la tercera década de vida.
A mejores hábitos, pues mejor ajedrez.  Cuando una persona después de haber jugado en su edad escolar retorna al ajedrez, tiene que adquirir nuevos hábitos para que al cambiar su manera de razonar pueda hacer progresos en el ajedrez en su reencuentro. Uno no puede esperar resultados distintos con acciones iguales. Tiene uno que cambiar y para ello es importante adquirir nuevos hábitos que reemplacen los antiguos.
Pero, a menudo regresan viejos hábitos nocivos y su aparición nos hace perder puntos en torneos.
Loran F. Nordgren de la escuela de Management Kellog del Noroeste, y otros psicólogos de la misma institución, hicieron algunos experimentos con personas que habían dejado hábitos tan nocivos como el fumar y que los habían retomado. Lo mismo hicieron con personas que tenían hábitos de trabajo en el cumplimiento de sus tareas y que habían retomado otros nocivos que se contrapunteaban con los tan preciados y difícilmente adquiridos nuevos hábitos positivos.
El estudio concluye que la exposición a la tentación, vence en un 70% de los casos, por mucho que uno crea en su autodominio. Y ninguna idea o instrumento para evitar regresar a un mal hábito nunca está por demás. Así que no hay que menospreciar al enemigo escondido.
Lo que ayuda a los esfuerzos de voluntad para crear nuevos hábitos es la experiencia de vida que ya a un adulto lo ha convencido de que no hay atajos en el progreso ni caminos fáciles.
Esta ventaja sobre la forma de actuar en la adolescencia es lo que puede ser una oportunidad para que la persona como adulta avance aun más rápido que lo avanzaba cuando era menor de edad.
Además, con más conocimiento de causa puede elegir entre las diversas alternativas que se le presentan para obtener sus metas en ajedrez.
Sabe como escoger mejor a sus consejeros y entrenadores, es más realista en sus expectativas y balancea mejor los esfuerzos con los resultados esperados y tiene más compostura ante sus propios errores y la posibilidad de tratar tanto a la victoria y a la derrota “como a dos impostores”, y no ser la veleta que suelen  ser los jóvenes que ante los obstáculos sufren más allá de la importancia de su temporal fracaso.
Ve las cosas con una percepción más realista. En esto cabe recordar una vieja regla de la escuela de ajedrez de la desaparecida Unión Soviética:
Las percepciones engañan en ajedrez.
Esta demostrado que el cerebro y los sentidos a menudo nos ponen trampas que pueden causar mala percepción.
¿Porqué cometemos tantos errores de percepción? Sabemos que nuestro cerebro esta creado así, y sólo por entrenamiento deliberado podemos modificar estas consecuencias de la naturaleza. Vea las imágenes, parecen que se mueven, pues no. Los sentidos engañan. El síndrome del “Principito”, lo esencial es invisible para los ojos. 

Pero retornando a los hábitos, quisiera apuntar, como lo hice hace años en un artículo sobre el tema del estudio de ajedrez entre adultos:
Ya hace muchos años, tan lejos como 2002, la revista científica Scientific American en su edición especial de julio titulada “The Hidden Mind” apuntaba que el adulto, contrario a lo que se creía como dogma, produce células nerviosas nuevas y que su cerebro no esta en declive constante, sino todo lo contrario.
Tony Buzan, del Club de Ajedrez de Londres y afamado “creador” de la idea de los “Mapas Mentales”, junto con el GM Raymond Keene, escribieron un libro titulado “The Age of Heresy” en donde afirman que con la edad las personas son más “inteligentes”.
Entonces, ¿porqué se supone que un ajedrecista tiene una edad límite para aprender o mejorar en ajedrez?
Estadísticamente parece estar demostrado que en el siglo XXI los jóvenes obtienen mejores resultados que los adultos en justas deportivas de ajedrez. Aún así, hace muy poco teníamos un campeón mundial, el GM Anand de la India,  que rebasaba los 40 años de edad, cuando algunos especialistas occidentales afirmaban que la edad más competitiva de un ajedrecista estaba ya entre los 20 y los 35 años, muy diferente a la opinión soviética de los años 80s del siglo XX en que se consideraba que era entre los 35 y 45 años.
Hace unos días el GM Evgueni Elinovich Sveshnikov cumplió 65 años, y recientemente ha jugado menos frecuentemente en torneos internacionales abiertos y ha sufrido muchas bajas en su rating, pero si bien no es tan fuerte en la práctica, sigue siendo creativo y hubo quien le preguntase si consideraba que seguía siendo su creatividad tan grande como era calificada hace casi 40 años en un torneo en Cienfuegos, Cuba. Ha cambiado en algo su orientación en el ajedrez y hoy día escribe más que nunca. “El gurú de la Siciliana” no hace mucho publicó varios libros que han sido ya traducidos a varios idiomas y actualmente esta trabajando en uno que reúne los diversos métodos de enseñanza de la escuela de Cheliabinsk y que el GM Panchenko no pudo terminar, como lo manifestó en una entrevista hace tres años.
En el número de Scientific American de Marzo-Abril de 2010; se analizan varios nuevos avances en la enseñanza, así como refuta algunos mitos que existen en la psicología. Entre otras cosas aparecen argumentos que parecen reforzar mi hipótesis de que los ajedrecistas adultos pueden progresar más rápidamente que los niños y adolescentes, siendo otras las razones por las que el progreso en ajedrez parece detenerse o al menos hacerse más lento y menos significativo a una edad cercana a la vejez, o en la parte alta de la edad adulta.
El GM Sveshnikov había publicado algunas cosas al respecto, pero basadas más en sus experiencias propias que en evidencias científicas que las que se exponen por los diversos autores de los trabajos publicados en Scientific American.
La prestigiosa revista rusa “Ciencia y Vida”, que ya es septuagenaria pues se inició en la era soviética, en su número de enero de 2010, también trata el tema sobre la creatividad y las emociones maduras de los adultos.
Me pareció que coincidía con el estudio de Scientific American aparecido dos meses después sobre la creatividad y el amor. En realidad, Scientific American de marzo esta reproduciendo afirmaciones de la revista de noviembre de 2009 “Personality and Social Psychology Bulletin, así que no se puede decir que la revista rusa se adelantó, máxime que los estudios presentados fueron realizados en la Universidad de Amsterdam, en la de Groningen y Jacobs Bremen, coordinados por Jens Forster, psicólogo de la Universidad de Amsterdam. Lo que se puede discutir si esas emociones estudiadas son tan “adultas” como se clasifican, pues algunas tienen relación con niveles de apetito sexual, de tristeza y de dolor que no creo sean propiedad exclusiva de los adultos, aunque algunos parámetros refieren que los niños y los jóvenes no tienen esa intensidad en las emociones a la que llegan los adultos.
El caso es que todos esos estudios parecen afirmar que para el análisis y la creatividad al más alto grado es necesario tener emociones de adulto.
Ya me comentaba el MN Miguel Angel Castillo Castelán que para ser buen escritor hay que tener muchas vivencias. Un escritor es como un testigo de su época rindiendo su testimonio como un bloque de apoyo, un escalón, para el ascenso de las siguientes generaciones.
Experiencia de vida e inteligencia emocional están ligadas claramente.

¿Cómo afecta esto a la hipótesis del progreso de los adultos en ajedrez? En estos años en que la “Inteligencia Emocional” ha sido objeto de un estudio tan profundo, y que si es cierto que las emociones influyen tanto en la creatividad y el análisis, facetas fundamentales de la caracterización aceptada de la inteligencia; y que las emociones más fuertes se manifiestan en los adultos, entonces tendríamos que aceptar que los adultos pueden ser más inteligentes que los niños.
Otra apunte más, de una revista científica del otro lado del mundo, Australasian Science, afirma que conforme se avanza en edad, se manejan mejor las emociones, lo que hace que para lograr los mayores beneficios de la inteligencia emocional hay que pasar de los cuarenta años, según Joseph Forgas, profesor de psicología de la Univeridad de Nueva Gales del Sur. En eso también coincide el profr. Liuslis de la Universidad de Riga en un trabajo publicado en 1967 y citado por la revista “Ajedrez” que dirigiera primero el GM Mikhail Tal, luego el GM Aivar Gipslis, para en sus años finales Sveshnikov nada menos la mantuviera a flote.
Forgas también afirma en el mismo artículo en que reseña sus estudios, que los estudiantes mal humorados lograban mayores avances que los estudiantes con buen humor. Según eso hay que hacer enojar a la gente para que aprenda.
El caso es que hay muchas bases para contestar a un adulto aspirante a mejorar en ajedrez que pregunta si puede progresar a pesar de ser mayor de cuarenta años, con la afirmación, agregando: “y a mayor edad, puede progresar más”. Los GM Korchnoi y Sveshnikov lograron sus mayores despliegues creativos pasados los cuarenta años. ¿Deben ser considerados excepción?  
¿Qué hay de otros maduros creadores en otras disciplinas? El caso de Goethe, acude a la mente rápidamente, lo mismo que Picasso y muchos que en la tercera edad prácticamente iniciaron su vida.
No hace mucho me preguntaban el tratamiento que en la Unión Soviética se daba a los menores de 18 años con demostrado talento y vocación, en que se les apoyaba seleccionándoles un entrenador personal para que su avance fuera continuo hasta llevarlo a las más grandes alturas en ajedrez.
¿Pero que hacían con los adultos? Bueno, los clubes de los sindicatos eran los que se ocupaban de ello, pues eran derechos de todo trabajador el que se apoyase el mejor empleo del tiempo libre y además había programas de “descubrimiento de talentos de mediana edad” y hubo casos en que el sindicato apoyaba a un jubilado septuagenario para que alcanzase aquellos títulos que se le habían escapado en la juventud. No era tan raro que jugadores de 70 y 80 años lograsen su título de maestro nacional en la URSS, como muchos que lograron titularse de licenciados pasados los sesenta años. Hay varios casos de Maestros Internacionales que lograron su título de Gran Maestro ya muy grandes, pero el record lo tiene el GM Kaufmann, logrando su título a los 67 años.
A niveles locales, un jugador que a los 40 años tiene 1400 de rating puede llegar a 2000 de rating en la mitad del tiempo en que en promedio lo hacen jugadores que a los 20 años tienen 1400 de rating. Las estadísticas lo demuestran con toda su frialdad. Pero hay una serie de circunstancias que ayudan a ello. Mayor libertad económica, más control de su tiempo y sobre todo mayor control de sus emociones y compostura al momento de jugar, lo que en la práctica significa menor cantidad de errores y mejores resultados deportivos.
El tema es amplísimo y habrá que seguirlo, además es importante ver el punto de vista de la andrología. Actualmente tiene una importancia capital la enseñanza a adultos, pues en las empresas los cursos de capacitación van dirigidos siempre a los adultos y su efectividad incide inmediatamente en la superación económica de la empresa. Para el negocio, capacitar adultos es la clave para elevar el valor de una empresa en su recurso principal: sus trabajadores.