5 mar. 2015

Mejorar en Ajedrez a base de Diagnóstico de nivel de Ajedrez, habilidades mentales y funcionalidad física.




Que para mejorar necesitamos realizar cambios continuos parece ya generalmente aceptado por todos los ajedrecistas. Si hacemos lo mismo, no podemos esperar mejores resultados.
Cambios en actitudes a la hora de jugar, cambios en nuestros métodos de entrenamiento técnico de ajedrez, cambios en el desarrollo de nuestras habilidades mentales y, muy importante, cambios en nuestra funcionalidad física, deben ser fundamentos de nuestro trabajo diario para mejorar nuestro ajedrez.
Pero para crear nuestro programa de cambios debemos establecer dónde estamos y así planear los cambios y luego, con un monitoreo de seguimiento, ver si lo que hacemos tiene efecto en nuestra situación, si puede tener un impacto más grande, o hemos errado el camino y no avanzamos.
El ajedrez es como remar contra la corriente, a un poco que dejemos de remar, vamos para atrás, no solo no avanzamos, sino que además retrocedemos.
Pero así como algunos les cuesta trabajo entender que para seleccionar nuestra jugada en el tablero tenemos por fuerza que evaluar la posición continuamente, hacer nuestro diagnóstico de donde estamos y cuáles son las asignaturas pendientes en la partida, en la vida real nuestra auto crítica suele estar aún más ausente. No sabemos cómo estamos en ajedrez, en nuestra mente, en nuestro cuerpo, nuestro ánimo, motivación, control emocional y nuestra disposición al esfuerzo.
Claro que para hacer el diagnóstico tenemos que hacer un fuerte trabajo, pues se trata de establecer donde están nuestros límites. Si queremos saber hasta que altura podemos saltar, tenemos que saltar haciendo nuestro máximo esfuerzo. Si queremos saber que tanto podemos analizar una posición, tenemos que analizar una posición muy compleja y hacer  nuestro máximo esfuerzo. Esforzarnos hasta el agotamiento. No hay otra manera de medirse bien, si no llevarnos hasta el límite. Nuestro problema básico para emprender el diagnóstico es nuestra pereza.
Es necesario saber más de nosotros mismos, sin eso no podemos progresar, pero es terriblemente duro el esfuerzo que hay que hacer para ubicarnos.
Tenemos, afortunadamente muchas herramientas. En la funcionalidad física ya ha demostrado, con más de un millón de personas medidas, su eficacia el programa Ponte al Cien. Para el ajedrez la experiencia de diagnosticar millones de ajedrecistas a lo largo de siete décadas nos la proporcionó la Unión Soviética antaño y Rusia hogaño. Faltaba la traducción y ver como apoyarnos con la informática. Eso ya recientemente se logró, por eso podremos empezar con Ponte al Cien y Ajedrez. Para las habilidades mentales hay la experiencia de un siglo de test de inteligencia y pruebas sicométricas, pero el último lustro, gracias a la informática y a la comunicación de estadísticas de todo el mundo, tenemos ya sistemas de diagnóstico de una confiabilidad aceptable, y que no cae en los errores de los tests que se usaron en los Estados Unidos como filtros para sus tamices de migración, que en realidad eran como reforzamiento de argumentos racistas y discriminatorios de género. Son menos sólidos que los del Ponte al Cien y Ajedrez, pero aceptables. Test sicológicos para ajedrecistas han visto una evolución rápida en efectividad en los últimos diez años y pronto también serán de confiabilidad aceptable.
Es lo que hay, y no está aun ideal, pero como decía antes, aceptable.

Lo que no es aceptable es esperar mejorar sin hacer el diagnóstico de arranque. Sin eso, no puede haber más que posibilidades aleatorias de progreso en nuestro nivel de ajedrez.
Sin esos diagnósticos, esfuerzos no fundamentados en esas mediciones, serán totalmente inadecuados y solo producirán frustraciones y la pregunta: ¿Por qué no mejoro si estudio y entreno tanto? Persistirá como una mala sombra en nuestro desempeño en torneos de ajedrez. Si es así, sufra parce, que lo tiene merecido…
Me permito citar unas líneas del libro publicado “La Vida imita al ajedrez” donde figura como autor Kasparov y que tiene mucho sentido. Kasparov tiene un muy buen equipo de trabajo y una preparación personal muy especial, por eso vale la pena estudiar sus libros, ya sea que hayan sido escritos exclusivamente por él, o con ayuda de su excelente equipo de trabajo, por eso es muy válido citarlo:
“¿De qué carezco? ¿Cuáles son mis puntos fuertes? ¿Qué clase de desafíos tengo tendencia a evitar y por qué?

El método del éxito es un secreto, porque solo se puede descubrir analizando nuestras propias decisiones. No se puede enseñar a tomar mejores decisiones, pero se puede aprender de uno mismo.

Hay algo que en un principio parece contradictorio con lo que acabo de decir. Debemos hacernos conscientes de nuestro sistema de toma de decisiones, que, a base de práctica, mejorará nuestro comportamiento intuitivo, inconsciente. Ese comportamiento antinatural es necesario porque, como adultos, tenemos patrones adquiridos, buenos y malos. Para corregir los malos y mejorar los buenos, debemos tomar un papel activo en el proceso de mayor concienciación”
GM Garry Kasparov
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