12 may. 2015

Evaluar a Fischer en ajedrez era muy importante, pero evaluarse a uno mismo es fundamental.




Los cuestionarios que se enviaron a los grandes maestros líderes del ajedrez soviéticos trataban de establecer puntos fuertes y débiles tanto de Fischer como de Spassky, pero también se enviaron cuestionarios a sicólogos y expertos en educación física y médicos.
A Spassky se le hicieron todo tipo de exámenes de su condición física y su funcionalidad, más o menos al estado del arte de la época. No se comparan con los que en la actualidad se le ponen como obligatorios a todos los niños y jóvenes que participan en algún deporte de las olimpíadas nacionales, pues el sistema Ponte al Cien es mucho más completo en lo que respecta a capacidad funcional física.
Antes, aunque se trataba de ocultar, en los eventos de CONADE había algunos deportistas, incluyendo ajedrecistas, que tuvieron incidentes de salud relativamente graves, aunque no tanto como los fallecimientos que se dieron en la última Olimpíada Mundial de Ajedrez, o tan numerosos como en algunas carreras de Marathon. Pero si se hizo evidente que tanto para el ajedrez y aún más en deportes de alto requerimiento físico se requería examinar el estado físico antes de la competencia.
En mis años de participar en torneos me ha tocado presenciar fallecimientos por infarto de personas relativamente jóvenes, otros incidentes como desmayos  han sido muy frecuentes, incluso entre niños.
Tratando de buscar una estadística parece que se quiere ocultar información o simplemente por negligencia no se ha querido hacer alguna estadística, pero en la última Olimpíada de ajedrez no se pudo ocultar el fallecimiento de dos personas y abundaron artículos de lo peligroso que era jugar ajedrez.
El stress en una partida es muy intenso y no a pocos ha afectado eso, claro que solo pasaron a la historia los ingresos al hospital de jugadores fuertes como Tal, Colle, Pillsbury, Reti, y muchos otros grandes maestros, pero la mayoría atribuibles no directamente al ajedrez sino a su efecto catalizador que favoreció el surgimiento de otros males latentes y que se “reventaron” durante un evento.

Si el Ponte al Cien hubiera sido obligatorio, como es ahora, desde 1980, podría yo mencionar al menos diez maestros de ajedrez que estuvieran todavía compitiendo por ahí y que ahora lamentamos su ausencia.
El caso es que sería recomendable a todo ajedrecista hacerse un Ponte al Cien de capacidad funcional, igual al que es obligatorio a los cientos de participantes de las Olimpíadas Nacionales, incluyendo a más de cien ajedrecistas. Este examen es de gran valor para cualquiera y también se recomendaría un Ponte al Cien de ajedrez para medir sus deficiencias en los diferentes aspectos técnicos, metodológicos y sicológicos de ajedrez, para tener su diagnóstico y poder trabajar para mejorar con gran eficiencia.
El caso es que los soviéticos hicieron a su capacidad de entonces, un Ponte al Cien a Spassky y este resultó muy satisfactorio, pues en ese entonces Spassky tenía una buena condición física. Después de 1972 se fue hacia abajo y se descuido mucho, sobre todo cuando “escapó”· de los controles de la URSS, lo que Spassky lamentó mucho después, pues comenzó a ser obeso, descuidado y a pesar de ser de la misma generación de jugadores como Nikitin, Krogius y menor que otros como Korchnoi, su salud se deterioró mucho, pero en general Spassky en 1972 estaba muy por encima del promedio de los soviéticos de su edad.
Fischer era evaluado como en estado medio de funcionalidad física y los soviéticos consideraban que Spassky lo aventajaba ampliamente, pero observaban que para prepararse para el match de 1972, Fischer recibió la asesoría de varios preparadores físicos y poco a poco se estrechaba la brecha entre Fischer y Spassky, además, como apuntaban los sicólogos, Fischer tenía más carácter.

Fischer, que creció sin padre, decía que a un niño que le faltaba un padre crecía como un lobo. A Fischer le faltó calor familiar, con una madre muy ocupada y una hermana talentosa y metida en sus propios proyectos. Algo le ayudaron a Fischer algunos ajedrecistas como Rossolimo un tiempo, y Collins, un mentor con problemas físicos que le dio algunas, muy pocas lecciones, pero Fischer en realidad se hizo en la Universidad de la vida, la famosa Friega-T.
Spassky, aunque también creció sin padre, tuvo apoyo de un paternal Vladimir Zak que lo apoyo moral y económicamente, luego sufrió con el que pudo ser su entrenador ideal, el GM Tolush, aunque luego se dejó apapachar por un nuevo entrenador, el GM Igor Bondarevsky. El caso es que no fue un lobo, y su mejor disciplinario, Tolush, fue demasiado para él. Ese aspecto, el del carácter, le daba inmensa ventaja a Fischer.