12 abr. 2009

"Campeones Mundiales de Ajedrez"


Por el MI Raúl Ocampo Vargas
Medellín, Colombia es llamada la ciudad de la eterna primavera, como también es usual denominar a Cuernavaca, en México, o a la Ciudad de Guatemala. Pero en 1974, Medellín se volvió una ciudad con flores primaverales de ajedrez, pues fue la sede de la Olimpíada Femenil de Ajedrez. En aquella época no era acostumbrado, como lo es hoy, que la Olimpíada Femenil se realizará al mismo tiempo que la Masculina. El caso es que para los entrenadores masculinos de los equipos femeninos eran esas Olimpíadas unos días en que unos cuantos maestros de ajedrez estaban rodeados todo el tiempo de decenas de jugadoras de ajedrez. En ese entonces, con 21 años de edad, el asunto no podía ser más interesante.
Bueno, el caso es que ahí pude observar y conocer a muchas de las jugadoras de ajedrez celebres del siglo XX. Muchas de ellas bastante mayores que yo y que pocas oportunidades habría yo de tener para volver a convivir.
Una periodista rumana en particular llamaba mi atención por su erudición en temas de ajedrez, más que por su atractivo femenino, que por otro lado hacía estragos entre sus colegas colombianos. Su cultura destacaba y yo no perdía oportunidad para escucharla, ya que sabía detalles de la historia europea reciente del ajedrez que es poco dado en ser conocida sino es por algún testigo.
Esta periodista tenía veinte años participando en eventos por toda Europa ya sea como jugadora o como cronista y conocía de primera mano a los grandes maestros de todas las generaciones del siglo XX.
Su nombre es Elisabeta Polihroniade, Gran Maestra Internacional y Miembro Honoraria de la FIDE, además de periodista. Muchas de sus crónicas las leí en revistas rumanas de ajedrez, en idioma que, por ser romance, es muy accesible para los que hablamos español.
Recientemente comencé a escribir sobre la historia de los campeonatos mundiales de ajedrez y además de los libros que sobre el tema de sus predecesores escribió Kasparov, he acopiado todo tipo de literatura al respecto, sin importar idioma o fuente. Pero un entrenador del Comité de Escuelas de la FIDE, me envió un libro, pidiéndome no mencionarlo, ya que me lo vendió y es de distribución gratuita a las Federaciones, denominado "Chess Champions of the World" por Elisabeta Polihroniade. Esta de más decir que me lo "bebí" en tres días, y en un par de días más, ya estaba en mi base de datos con todo y comentarios.
Difiere en mucho, tanto por volumen, como en enfoque, con los de la serie de Kasparov. Esta más hecho para los legos que para los expertos. Tal vez se enfocaba a lectores de edad adolescente, e incluso niños. Es un libro decoroso y con material bien seleccionado.
Me agradó en particular la cita con la que inicia, que transcribo en inglés, aunque fue escrita originalmente en español, pero como no tengo a la mano, pues estoy viajando, la fuente original, me circunscribo a la del libro que tengo en la mano:
"What is Chess? A victory of mankind's over itself. For some people Chess is music, for others it is painting; for me Chess is poetry, the poetry of fight, of the mind and of strength of will." Pablo Neruda.
Una característica especial del libro, que era natural y obligada en vista de la autora, es que es uno de los pocos que reúne la historia de las campeonas mundiales en un libro no escrito en ruso. Parece que sólo los soviéticos reconocían la importancia del papel de las mujeres como jugadoras del ajedrez. La lista de las jugadoras reconocidas como campeonas mundiales es muy reducida si se les compara con la de los hombres, pero en algunos centros de ajedrez, como constaté en Miami, en Sevilla y en Granada, casi nadie sabe la pequeña lista completa. Todos recuerdan a Vera Menchik , y algunos ajedrecistas en su honor han puesto el bello nombre de Vera a sus hijas. En particular la palabra en ruso tiene un sonido especial que es especialmente encantador. Su significado, por supuesto, es igual de hermoso (Fe). Pero los nombres de sus sucesoras no son tan conocidos. Ludmila Rudenko, Elisabeta Bikova, Olga Rubtsova, Nona Gaprindashvili, Maya Chiburdanidze, Xie Jun y Zsuzsa Polgar; fue una lista que sólo tres, entre 40 ajedrecistas en La Florida y Andalucía, pudieron dar.
En lo que respecta a los hombres, me pareció que iniciar la lista de los capítulos con La Bourdonnais, y mencionar solo brevemente a los anteriores, fue una falta histórica. Ruy Lopez, Leonardo, Gioachino Greco, Philidor, no debían de faltar, y el excombatiente de Waterloo, Deschapelles, siquiera por sus águilas napoleónicas, merecían mayor mención. Pero aunque sea un poco, si fueron tocados. No aparecen partidas de Ruy Lopez, se conoce sólo una, pero hay una de Polerio contra Domenico, otra de Legal contra Kermi de 1750 y la de Smith-Philidor de 1790.
Ya en los capítulos especiales hay una partida por cada campeón que va desde La Bourdonnais hasta Khalifman, ya que por ser libro editado por la FIDE, no se podría esperar que se mencionara a Kramnik. El libro está editado en marzo de 2001 en Milán Italia. Con sus 244 páginas y una edición bien terminada y discreta, solo puede reprochársele algunas pocas convencionales formas de poner los nombres en inglés, pues no es usual leer "Alehin", ya que en ruso sería Aliojin, en alemán Aljechin, pero en inglés habría que poner Alekhine.
El libro esta escrito de manera periodística y con mucha información poco común de encontrar en libros de ajedrez, pues muestra mucho el lado humano de los jugadores.
Creo que es un libro que la FIDE debiera reditar con mayor volumen, o estimular a que las federaciones lo reproduzcan e incluso traduzcan. No es un trabajo perfecto, pero si muy bueno. Tal vez con unas adiciones podría convertirse en un gran libro. Pero en todo caso, es un libro de lectura necesaria para todo aquel que quiera saber más de los campeones mundiales que una escueta biografía, pero tampoco desea o puede ocuparse de leer totalmente la serie de Kasparov. Digamos que la obra de la Polihroniade es una versión breve y para todo público.

"Si me pierdo búsquenme en Andalucia o en Cuba"
Federico García Lorca, a 70 años de su asesinato.
IM Raúl Ocampo Vargas
La Rabida a 27 de septiembre de 2006