14 oct. 2010

¡Quiero cambiar! Grito de algunos ajedrecistas.



Conocerse a si mismo era la sentencia pitágorica, pero creo que no lo decía para cambiar, sino para mejorar. En ajedrez es lo mismo, podemos evolucionar partiendo de lo que somos, y si se quiere entender así, con una evolución estamos cambiando algo, pero no nuestra esencia.
Mi respuesta ante esa solicitud de cambio por lo general ha sido: “No trate de cambiarse a sí mismo; es improbable que tenga éxito. Trabaje para mejorar la forma en que se desempeña”
Lo curioso es que de todos los elementos importantes del autoconocimiento, comprender cómo se aprende es el más fácil de adquirir.
Cuando le pregunto a la gente “¿Cómo aprende?”, muchos me pueden dar una respuesta. Pero cuando cuestiono: “¿Juega a partir de este conocimiento?”, pocos contestan que sí. Y, sin embargo, jugar a partir de ese conocimiento es la clave del nivel de juego; o más bien, no jugar a partir de este conocimiento es condenarse a jugar debajo del que debiera ser su verdadero nivel.