25 oct. 2010

Un truco curioso de corrupción de un binomio organizador y jugador dominante.

Me contaron que en un país bananero, de aquellos de la política del “proxy” en votaciones FIDE, se realiza un truco curioso. Un organizador consigue una buena cantidad de dinero para presupuesto de un torneo, digamos unos 30000 dólares, de un funcionario gubernamental, y asegurándole que por aceptar dirigir esa parte del presupuesto de su institución, el funcionario se llevará unos 5000 dólares sin problemas. Primero, se invitará a dos de los mejores jugadores del área, grandes maestros, que recibirán cada uno dos mil dólares, pero que darán un recibo por 4000 dólares cada uno por su “destacada participación”, pues no por nada son los mejores jugadores del área, o sea ahí van 8 mil del presupuesto con una ganancia de 4 mil dólares. En la premiación se dará al primer lugar $6000 dólares de los 15 mil que van en los premios. Claro que con los jugadores más fuertes del evento se llegó al acuerdo de que en caso de que uno de ellos ganase el evento $3000 dólares sería lo recibido por el ganador, $1000 para el otro jugador fuerte, y los restantes $2000 para los “organizadores”, el ganador firmaría recibo de los $6000. De esta manera los dos jugadores fuertes pueden ganar $8000 dólares entre los dos, lo que es mucho mayor cifra que lo normal para un torneo de 30 mil dólares de presupuesto y de 15 mil dólares de premiación, pues prácticamente se llevan entre dos personas más del 50% del monto de la premiación, pero ya los organizadores han sacado, “debajo del agua”, gracias a los recibos de estos dos jugadores, seis mil dólares limpios, cinco para pagarle al funcionario gubernamental su cooperación y mil para el organizador “gestor”. Al organizador le quedaron para premios, unos 9 mil dólares, que puede atraerle, a $100 dólares de inscripción, tal vez unos 150 participantes, o sea $15 000 dólares. Pero de los restantes 15 mil dólares de organización, de los cuales emplea 8 mil para pagar a los jugadores fuertes invitados, le quedan siete mil para pagar sueldos a jueces y gastos varios, aunque también tiene bastantes dólares de la inscripción. Contrata siete jueces, que son excesivos para un torneo de 150 personas, pero eso da posibilidad de pagar a jueces unos 300 dólares a cada uno, para $2100 dólares de gastos, según recibos, pero cuatro al menos darán su recibo de 300 dólares y sólo cobrarán $150 dólares, lo que lleva a $600 dólares más de ganancia. Le quedan al organizador unos 4900 dólares de presupuesto, con unos 2000 dólares contrata al que renta mesas y sillas, que como su valor normal es de 1000 dólares da oportunidad de que, a cambio de un recibo de $2000 dólares, el proveedor de sillas y mesas le deje una ganancia al organizador de otros 500 dólares, siendo así que el proveedor también saca 500 dólares más de lo usual. Quedan 2800 dólares del presupuesto, que de ahí el organizador se paga su propio sueldo de $1000 dólares por organizar, quedando 1800 dólares, para papelería, carteles, etc.
Pero hay otra fuente de ingresos extras en los premios. Se dan en categorías infantiles ajedreces y relojes, tomando de los 9 mil dólares que había de premios, dos mil para infantiles, comprando con ellos relojes y ajedreces con recibos de 2000 dólares pero valor real de 1000, arreglándose con los vendedores con una comisión de compra de digamos 500 dólares extras. Así mas o menos, arreglándose con un funcionario que recibirá el 15% más o menos de lo que otorgue de presupuesto al evento, con un sistema adecuado de recibos, mucha gente gana sueldos superiores a su trabajo, pagos superiores a los insumos que vende y el organizador de todo, además de un buen sueldo, se lleva casi un diez por ciento del total del dinero que maneja. Una parte importante del negocio es que los dos jugadores más fuertes trabajen como equipo y garanticen que uno de ellos se lleve el primer lugar, pues en ese premio se concentró la quinta parte del presupuesto de todo el evento, lo que es exagerado, pero regla general en los torneos organizados en ese país bananero.
Ahora, según dicen, hay muchos funcionarios gubernamentales en ese país dispuestos a dar más de 30 mil dólares de presupuesto, si les garantizan un 15 % de dicho presupuesto para su bolsillo, sin que tenga que hacer prácticamente nada, sino autorizar que ese dinero se dedique a “la promoción del ajedrez”.
Imagínense, con un torneo de $100 mil dólares de presupuesto, el funcionario se lleva unos 15 mil dólares y el feliz socio organizador unos 10 mil dólares. Claro que si pueden conseguir un millón de dólares, dan un golpe “centenario”.
Normalmente un funcionario corrupto federal por “situarle” a una localidad específica unos 100 mil dólares de presupuesto, recibe de comisión unos 4 mil dólares, gracias a que el funcionario local que manejará el presupuesto con algunos manejos con proveedores y los que dan servicios a base de recibos inflados, logrará “librar” la comisión del funcionario federal.
Pero un 15% es muchísimo más de lo habitual que un funcionario corrupto puede conseguir, además, el ajedrez “viste”…