25 oct. 2010

Un equipo para apoyar a un niño en el ajedrez.


Los niños tienen deseos de ganar, o sea inician con una motivación inicial. Primero que nada hay que mantenerla y luego irla aumentando. Rodearlos de una atmosfera total de actitud positiva, de buenos deseos, de palabras estimulantes y de visiones y sueños.
Cada día, cada momento llenarlo de pensamientos positivos. Cada pared de la casa, cada cuadro de la habitación lleno de algo positivo, motivante e inspirador.
Para tener un niño campeón, todos en su familia deben actuar como la familia de un campeón. Si se está lejos de ello, hay que ver como ir acercando ese ambiente. Debe ser un proceso constante y alegre, feliz, porque no hay verdaderos campeones tristes.
Por eso, sin un equipo de personas detrás de un niño, no se puede lograr un campeón.
Si se pone música en la casa, debe ser música positiva; si se ve televisión, debe ser ver programas positivos. Si no hay buena programación, ver películas grabadas positivas, motivantes. Si quiero poner un cuadro religioso, mejor un cuadro de Cristo en el sermón de la montaña que una dolorosa. Habrá momentos de reflexión en que hay que tener presente las escenas de la Pasión, pero la mayoría de nuestros momentos deben ser llenados de la imagen educadora y esperanzadora de Cristo. La Pasión debe ser interpretada como un esfuerzo de esperanza, no como una amenaza, la Pasión es redención.
Bien motivado cualquier persona puede llegar a ser campeón, sin importar edad, talento o condiciones; lo que importa ante todo es el deseo.
Además, supongamos que tenga un gran deseo de mejorar en ajedrez, me la pase esforzándome y así pasen meses y años en el esfuerzo; y a pesar de ello, por razones increíbles, por circunstancias inusitadas, no logre mejorar en ajedrez un ápice, lo que sería realmente increíble; ¿creen que por ello sea infeliz, o habré disfrutado mi vida empeñándome en el esfuerzo?
La dicha es mucha en la lucha, decía la canción. En el esfuerzo, en el entrenamiento se disfruta tanto o más que recogiendo un trofeo, pues durante ese esfuerzo, durante esas horas de entrenamiento, en nuestra mente y en nuestro corazón hemos estado recogiendo trofeos en nuestra imaginación cientos de veces. Cada vez que hacemos un ejercicio oímos los aplausos del público en nuestra imaginación, vemos los titulares en revistas de ajedrez o páginas internet de cómo ganamos partidas en nuestra imaginación.
Es nuestro escenario y nuestra obra de teatro, nuestro drama o nuestra comedia, y como únicos espectadores importantes, decidimos la historia que tendrá lugar y que veremos. Es nuestra elección única.
Por eso dependerá de los deseos y el mejor equipo detrás de un niño debe apoyar el aumentar esos deseos, de hacer crecer la motivación del niño hasta el cielo, pues en el cielo no hay límite.
Los padres, como adultos, pueden ilustrarse y aprender técnicas de motivación y así desarrollarla en ellos mismos y en sus hijos. Ponerles audios motivantes, leerles lecturas motivantes. Al hacerlo se motivarán ellos mismos. Para tener un hijo campeón, deben convertirse primero en padres de niño campeón. Como decía un exbebedor: “Comprendí a tiempo que daba más gusto la sonrisa de mi hijo que beberme una cerveza”. Si, eso es más adictivo que la cebada fermentada.