8 oct. 2010

Si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en una zanja.


Algunos me preguntan como se podría hacer para que un equipo olimpíco mexicano de ajedrez no haga menos puntos de los que marca su rating promedio. Realmente mal podría yo guiar al respecto. En los últimos 20 años, se han mandado equipos que por su rating debieron quedar en los primeros 40 lugares y han quedado de entre los 60 a 80 primeros, como este año que se supone que por rating su lugar era el 36 y fueron a dar al 72.
El rating de un equipo es el promedio de los individuales y a veces se da que algunos jugadores juegan muy debajo de rating y otros no, pero aquí simplemente todos jugaron debajo de su resultado esperado según el rating.
Pero si en unos 60 casos, examinando las últimas participaciones de mexicanos en las olimpíadas de ajedrez, se ha dado lo mismo, no es casual. Como también no es casual que muchos grandes jugadores, de aquellos que pierden una partida al año, lleguen a perder en una olimpíada de ajedrez hasta dos partidas. En las olimpíadas se dan muchos resultados sorpresivos, se ven grandes maestros jugando muy debajo de su nivel, pues una competencia por equipos es muy diferente a una individual. Ya muchos maestros, como Larsen, preferían no jugar las olimpíadas a menos que no contarán para el rating. La razón es que se sabe que la motivación es muy diferente. Muchas veces uno juega entusiasmado sus partidas en un olimpíada para ver que sus compañeros agarran la jarra y juegan irresponsablemente. Es muy difícil y duro ser el único jugador abstemio de un equipo.
El evento con nombre más deportivo del ajedrez, la olimpíada, no es realmente muy deportivo que digamos. Ahora hay un sueldo para los jugadores mexicanos, pero antes no había nada y como no hay premios en efectivo, ni oportunidad para lograr un lugar que logre reconocimiento, simplemente se va a esos eventos a pasar vergüenzas. Si a muchos jugadores de países ajedrecistas se les ve jugar muy debajo de su rating, basta una mirada rápida a las estadísticas, hasta Carlsen va a perder rating, no es extraño que jugadores de equipos sin ninguna posibilidad de quedar en los diez primeros se vean desmoralizados y cuando ven que alguien entabla con Islas Farao o Islas Virgenes o Nepal o algo así, países que nunca han quedado en los primeros 80 lugares de una Olimpíada, los jugadores de los países que pelean entre el lugar 35 y 45, es normal que se desanimen y vayan a dar entonces a un lugar 60, lo que se tomará en su país de origen como la ignominia. Hay jugadores que recuerdan su participación en la olimpíada como una pesadilla. Hay records de aros olímpicos, cinco ceros y regresar con solo derrotas a su país. ¿Cómo, por otro lado, enorgullecerse que uno en diez partidas hizo más puntos que tres de sus compañeros en 23 partidas?
Afortunadamente, para aquellos compañeros en esos tiempos no había you tube, pero ahora, la colección de videos de la cámara borracha dan testimonio de cómo decenas de jugadores toman a las olimpíadas de ajedrez como una pachanga continua.
Bueno, pero realmente un gran porcentaje de los jugadores que van son profesionales, como es el caso de muchos países, incluido México, que cuentan con planteles totalmente pagados. Entre esos 60 países, hubo más de una decena que se fueron debajo de los resultados de acuerdo a su rating. Pero como eran sueldos bajos, todos pueden argumentar que falta motivación, y como muchos ni siquiera viven en el país que representan y algunos ni siquiera nacieron ahí, no se puede hablar de patriotismo. Hay jugadores que han logrado jugar por seis países diferentes. Creo que hay records si logra siete países. Casi no hay equipo que no tenga al menos uno que no es originario y dos que son emigrantes. Es como en el futbol, que ya a unos seleccionados les dicen “europeos” y los castigan con 50 mil pesos por una fiesta al terminar una competencia. En la olimpíada de ajedrez si se multa a los que van a fiestas a media competencia, se podría acusar a las federaciones de hacer olimpíadas para recabar fondos a base de multas, pues juntas podrían superar lo que Karpov prometió conseguir para el ajedrez en caso de ganar y eso son cifras tan altas como la imaginación pueda concebir.
El caso es que el turismo deportivo ya no es tan atractivo con el you tube pues parece ahora más como el big brother. Se vieron en los videos más cosas chuscas de un jugador que los que me habían contado como chismes de él en 30 años de jugar abiertos en México. Si se hace un concurso de “osos” en el ajedrez con el material de you tube podríamos llenar varios programas de una hora.
Lo que está muy claro, gracias a Carlsen y a otros muchos super grandes maestros, es que cuando jugadores muy fuertes no tienen motivación para realizar su esfuerzo habitual, con un poquito que aflojen, pueden perder ante cualquiera. Cuando un jugador de 2300 no se decide a esforzarse al máximo, puede perder fácilmente contra un jugador de 1800. A medio gas no se puede ganar en ajedrez, hay que hacer siempre un esfuerzo decidido. Así que si se va envía a un jugador de 2500 de rating mal motivado va a tener un desempeño inferior a uno de 2300 muy motivado. Por eso hay que conjuntar equipos con jugadores que tengan hambre de hacer una reputación y un nombre, no uno con jugadores que saben que tienen todo que perder y nada que ganar. El chiste es mandar un equipo que sobre el papel tenga el lugar 75 por su rating, pero que quede por esfuerzo en el 35, no al revés. Ahora bien, ¿el 35? ¿Para qué? Antes el Comité Olímpico Mexicano decía: “equipo de deporte que no pueda pelear uno de los 16 primeros lugares no debe ir” Luego dicen que el ajedrez es privilegiado por recibir apoyo monetario para participar en olimpíadas. O sea el ajedrez es beneficiado por recibir dinero para gastar en lo que a ellos les parece. Mejor dieran dinero para hacer algo efectivo en desarrollo del ajedrez, no en turismo deportivo. Que cierren los viajes al extranjero dos años y metan todo el dinero al desarrollo del ajedrez nacional y entonces si cosecharían algo.
A partir de 1952, la URSS ganó varias olimpíadas al hilo, pero de 1917 a 1952 solo media docena de jugadores de la URSS tuvieron su turismo deportivo, primero gastaron en desarrollar. Como el ajedrez es un deporte profesional, debería haber una sección que se dedique al aspecto de jugadores profesionales, una veintena, para desarrollar a la gran masa de aficionados, unos 3000 con todos los demás recursos. Así en unos años, a lo más cuatro, tendríamos 15 000 jugadores y unos 60 profesionales reales.
Pero ese tipo de proposiciones se han hecho muchas veces desde hace 40 años, y lo único que pasa es que aumenta año con año el turismo deportivo. O como dijo un observador de las elecciones de la FIDE. “ Pase lo que pase, por muy loco, o escandaloso, por muy irritante o doloroso, aquí no pasa nada”. Recuerdo una frase similar que dijo un exmedallista olimpíco mexicano sobre el deporte mexicano: “Pase lo que pase no pasa nada”, al oir por cuarta vez que un presidente de la república comenzaba anunciando: “Daré un apoyo sin precedentes al deporte”.